RAZÓN DE SER

Campo de guerra por la liberación, contra la dependencia material y emocional del Imperio.
Rescate de los pensadores y escritores de todos los tiempos que no se rindieron frente al poder.
Maquinaria de guerra móvil: Marcelo Speranza.

viernes 9 de marzo de 2012

A ELLA, SÍMBOLO DEL ETERNO FEMENINO (2003-2010)


A Ella, símbolo del Eterno Femenino

CORAZÓN GENTIL

No
hay
día
en
que
no
recuerde
aquel
día.

Aún
miro
tus
ojos
desde
aquí.

Por
vos
resplandece
mi
corazón
extraviado.

DE LUZ

                    "El sol sale sobre las avenidas"  (Melina)

Poco a poco,
levantarnos de nuevo,
una vez más.
Es preciso seguir.
Es preciso salir de la tristeza.
"Espero -me dijiste- "ese rayito de sol
que me dé calor".

Vos quedate junto a mí.
Ayudame a pasar este tiempo de prueba,
a encontar personas que acepten
y compartan mi fragilidad.

Permanecé junto a mí:
que el dolor no prevalezca sobre la alegría.

Tu luz me ha vuelto más sensible a los demás,
capaz de mayor comprensión,
más atento al sufrimiento de los otros.
Me enseñaste a dar vida, presencia que permanece.

Porque ninguno vive sólo para sí mismo.
Vivimos para los demás y para Dios.

EL ADIÓS

Un dulce azul te rescata del olvido.
Una barca dorada mece tu sueño.
Tu frente está cargada de una corona de violetas.
Tu sueño es el silencio de caudalosos manantiales,
a la sombra de álamos y recuerdos infantiles.

Serena flor amarilla:
¡a cuantos siglos estoy de vos,
el pecho colmado de preguntas sin respuestas!.
Hierática, habitás tu mundo.

Entonces, ¿con qué derecho susurro mi pasión tardía?
¿Quién soy para irrumpir en tu paraíso
pleno de dulzores, descubrimientos y primaveras?

Serena flor: nunca te acerques al Triste.
Si recordara mi camino
no me dolería tu ausencia.

AZUL TRISTE

mi ángel guardián
mi sol rojo
mi dios escondido
mi árbol dorado
mi sola nube sobre fondo azul
(triste azul)

ya estás
en tu paraíso lejano
inaccesible,
mientras
la alegría
se abroquela
en
una
tierna
madrugada


A LA MAGA

cuidame
del ensueño y la huida
de la nostalgia y sus frutos
de las esquinas sin destino
del mar grávido
de las flechas del mal amor
del sueño eterno y de los mortales
de tus ojos de cansancio y niebla
del eclipse emocional
y la hora extraña del silencio

de mi pasión tardía

VI CAMINAR UNA MUJER


vi caminar una mujer
-delicados hombros al nocturno-
yendo de mirada en mirada
de boca en boca
de pupila a voz

la vi junto a la pared
en sueños
o tal vez
en vigilia afiebrada
en desconcierto

la vi húmeda
frutal
trémula contra la sombra
oculta para otros
iluminada

yo la vi
la vi fulgurar
para mi cantar doliente
para alimento de celebración
para mi reino de ceniza

EL DULCE SOÑAR
                   "Acuérdome del tiempo en que viniste a visitar mi pecho".
                    Giácomo Leopardi. La vida solitaria

Anhelo de perduración:
ojos cargados de una noche diáfana de primavera,
de una luz más pura que aires de jardines en octubre.

Esa imagen es mi alma, como nunca mi alma.

¡Imágenes que unen pasado y presente
para ir remontando por un mundo
donde perduran lunas, magnolias,
barrios antiguos y coronas de azahares!

¡Acuérdome de ese tiempo,
tiempo en que llegaste a habitarme!

Pero no me engañé:
presentí que rozando la estatua edificada
con fuego y viento, sólo quedaría la noche,
la otredad, la perdición.

Entonces ya no me habitarás.
Bajo el sol negro de las ausencias
me pondré a salvo de tus poderes.

LLAMADO AL TRISTE

Algún día…algún día…
volverás, ¿no?
La piedra azul descenderá sobre un mar calmo
sin lágrimas
iluminado desde su centro
en el fondo del estanque donde crecen corales rojos

Has zozobrado en casi todo
ella era lo único bueno y santo que te quedaba
pero ¿por qué estás llorando?
¿por qué llora el alma?
¿no se regocija en la hora del véspero?
¿o sólo otea esta realidad de error, confusión e iniquidad?

Levanta tu cabeza como el león,
bebe del día, del rostro
de la muchacha de ojos grises,
de los golpes de tambores al ritmo de tu ansia

Hay que mirarse de cerca, frente a un espejo,
para ir bien al fondo, a fondo
y apretar las muelas
hasta que la mandíbula duela.
Y gritar con el pecho descubierto
y resistir
y reconstruirse

AMARILLO SOL, OCRES INESPERADOS
                                                               A Luis, de la isla Saint Michel

Vida a la intemperie
Paraísos de la calle Hipólito Yrigoyen a la altura de Almagro
Ya comienza el otoño
Edificios nuevos
Casas derruidas.
Fábricas y galpones que fueron.

Y a pesar del óxido en las vigas
Es hermoso contemplar el ocre de las hojas
El amarillo sol y los verdes deslucidos
La Basílica de San Carlos
Las altas ventanas de la Inspectoría Salesiana
El baño de amarillo sobre los ocres inesperados

Herido de vida
Luis sufriente
Arrullo esta escena de barrio
Con devoción casi religiosa
(Vendrá mañana
tal vez borrosa
Y en sombras)

Y a pesar del óxido en las vigas
Es hermoso contemplar el ocre de las hojas
El amarillo sol y los verdes deslucidos

Sin responder al llamado de dioses temblorosos

PATRIA INTERIOR
                                 A los manes que nos precedieron en el viaje

No hay beatitud más grande
Que el haberlos conocidos, almas queridas que partieron.
El paso de los años las hace más cercanas:
En el soplo de vida que infunden,
Por la prudencia que masticaron
con dientes de piedra,
Por la templanza
que forjaron a golpe de martillo,
En los recuerdos redivivos
que aletean junto a las ventanas cada tarde.

Sobre los hombros del dolor,
Anchas espaldas pacientes,
Nos protegieron,
dieron al viento de la calle,
al susto de la noche,
al andar agitado,
(esas veredas, esas baldosas -cada una un mundo-
con sus resquebrajaduras, retículas blancas, guardas ocres,
hilos de agua, pigmentos de acero y musgo).

Los invoco y llamo: 
Luis, Donato, Ramón,
Juan, Jacinto, Enrique,
Angel, Cholo, Leonardo,
Para que el viento que los trae y lleva,
Golpee furiosamente mi corazón adormilado.

Sí, los presiento, manes agrarios
de la patria interior que me arrebata,
Arcadia feliz,
tierra abisal de ira
donde brota el héroe,
el santo,
el loco,
el nómade.

Corazón: escúchalos y arde.

EL AJENO

No ha de darnos tregua este viaje.
No es cosa de andar con llanto y castigo.
Ya el desprecio es suficiente.
¿Para qué tanto perdón y mensajes que no devolverán?

De tanto en tanto me pregunto: qué metal les ha recubierto el cuero,
qué cuero les ha recubierto la piel,
qué piel los ha vestido,
No hay palabra, agujeta o abridor de lata que pueda meter cisura o rasguño.

Respiro profundo y me sigo inquiriendo.
Persisto centrado en símbolo: cruz, rosa, flama.
Ellos no están allí –tierra de lo consagrado- en ofensas,
desdenes, risas de hienas y declaraciones.

 Camino con mi Señor y sólo en El renazco día a día.

RESPUESTAS AL CRISANTEMO


Digo que sí, flor de muerto, flor de santo.
Las rosas son peligrosas, pero no por sus espinas.
Pronto se marchitan y nos dejan sin despedirse.

El amor no es diamante, coronaria insomne,
No hay que ir a buscarlo.
Tarde o temprano, llega a nosotros
Como hiedra venenosa.

Vive sola, manzanilla dulce de ojos albos.
Soporta el dolor y las macetas con malvones.
Aguanta la humillación de los agapantos extendida por decenios.
No debes cambiar por la exigencia del otro.

Crea tu propia leyenda, eterna estrella blanca y oro.
Trabaja la semilla sin precio de venta.
Por fin, antimonia, vierte tus colores generosos.


EL ASOMBRO

“El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes sino nuevos ojos”. 
                                                                                                                                  Marcel Proust

Durante siglos la lluvia ha caído
Sobre nosotros
Lloviendo y lloviendo, hemos visto deambular
Los cuerpos encendidos, las madrugadas y los trenes.
Ellos nos llevaron por caminos de viento.
Partimos hacia donde el llamado de la sangre
Nos convocara.
Prevalecieron el sueño, el dolor, y apenas, la dicha.

Yo lo sé porque he mirado desde el corazón.
Desde el sitio de tus ojos he mirado.
Desde el tibio río de tus ojos he mirado.
Y sigo mirando.
Desde una copa vacía, en albas desoladas
He mirado.
Transitando las calles de una ciudad humana
He mirado.
Y he mirado tu pasado: reconstruyendo los días de lluvia,
Los días de adolescencia y los tiempos del primer amor,
Cuando, ¡oh pasajera!, te dormías en atardeces arbóreos.

Si me preguntaras –porque todo lo preguntás- cómo lo sé,
Te diré: a través de tus ojos lo he mirado.
Desde el tibio río de tus ojos he visto
Antiguos universos en expansión,
Los azules árboles reverdecer,
El viento posarse en las avenidas,
Los trabajos de la existencia humana,
Las edades,
El núcleo de la Tierra enfriándose,
Los asteroides caer a mil corazones de energía.

También visto el llanto.
Abrazar la piedra,
Cubrir la vida con un océano de vida,
Deambular por pasillos y paredes blancas,
Entrar a cuartos asépticos
Y celebrar el bautismo de un nuevo día.

Durante milenios, siglos y días
La lluvia ha caído sobre nosotros.
Lloviendo y lloviendo sobre el alma,
Tantas veces a la intemperie porque no hay
Refugio donde cubrirla,
No hay descanso para concederle,
No existe conjuro que aleje el odio
y las devastaciones.
Como animal herido
Me alimento de mis poderes,
Me nutro del agua del temporal,
Suelo acostarme en los empedrados y en las plazas,
y duermo la vigilia de mis sueños.
Me expongo a la lluvia.
Quiero la lluvia.
Aunque tu luz va poco a poco secando los goterones
Y alejando los aguaceros.
Aunque el resplandor de estos días
Me desnude las excusas.

Porque, con tanta luz ¿cómo guardaré mi
Transfigurada melancolía?
¿qué preguntas fingiré a la desterrada tristeza?
¿Qué canción o elegía recitaré?
¿Cuánta muerte arrojaré en su lugar?

Iluminás mi mirada pluviosa,
Hacés brillar mi espejo nocturno,
Poblás de sol mis jardines abandonados.
Pero yo no te exalto,
Ni creo alrededor tuyo un ídolo
Al cual adorar.

Agradezco que haya amanecido.
Doy gracias por el día.
Doy gracias al equilibrio inestable
De luz y noche,
De alegría y desdicha,
De lo solar y lo lunar,
De lo fasto y lo nefasto.

Yo te agradezco que me ayudes
A mirar por tus ojos,
Descubriendo nuevos abismos
Y cielos a los que no creí llegar. 

jueves 23 de febrero de 2012

TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN


Teología de la Liberación

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Leonardo Boff uno de los más destacados representantes de la Teología de la liberación.

La Teología de la Liberación es una corriente teológica en el seno de la Iglesia católica que nació en Latinoamerica tras el Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín (Colombia, 1968). Sus representantes más destacados son los sacerdotes Gustavo Gutiérrez Merino (peruano), quien en 1973 editaría el primer libro sobre el tema Historia, política y salvación de una teología de liberación, Leonardo Boff (brasileño), Camilo Torres Restrepo (colombiano) y Manuel Pérez Martínez (español). La Teología de la Liberación intenta responder a la cuestión que los cristianos de América Latina se plantean cómo ser cristiano en un continente oprimido, y preguntas como "¿Cómo cantar al Señor en una tierra extraña?", "¿Cómo conseguir que la fe no sea alienante sino liberadora?". Uno de los máximos exponentes de esta teología, el jesuita Ignacio Ellacuría, fue asesinado; igual suerte corrió el Padre Mugica. Muchos sacerdotes y agentes de pastoral practican y aceptan los supuestos de esta teología en varios países de América Latina, que, sin embargo, ha sido bastante nociva para la fe de los creyentes en las Diócesis donde ha sido practicada.


Antecedentes

Los antecedentes más importantes de esta Teología se encuentran en Brasil, donde a partir de 1957 comenzó en la Iglesia Católica un movimiento de Comunidades de Base que para 1964 ya era digno de ser considerado en el "Primer Plan Pastoral Nacional 1965-1970". También en Brasil Paulo Freire, un maestro del nordeste, desarrolló un nuevo método para alfabetizar mediante un proceso de concienciación. Los movimientos de estudiantes y de trabajadores de Acción Católica se fueron comprometiendo, así como importantes intelectuales católicos. Algunos cristianos empezaron a utilizar conceptos marxistas para analizar la sociedad. Richard Shaull, un misionero presbiteriano, planteó la cuestión de si la revolución tendría un significado teológico. Él y algunos jóvenes protestantes empezaron a discutir esos temas con sacerdotes dominicos e intelectuales católicos.
Una inspiración para este movimiento latinoamericano fueron los sacerdotes obreros europeos. El cardenal Emmanuel Suhard, de París, había fundado la "Misión de Francia" permitiendo a algunos sacerdotes trabajar en las fábricas para acercarse al mundo obrero. El célebre dominico Jacques Loew trabajó como descargador de barcos en los muelles del puerto de Marsella, así como el sacerdote Michel Favreau, muerto en un accidente de trabajo. En 1950 se publicó el libro del abbé Godin: Francia: ¿tierra de misión?. Sin embargo, los curas obreros fueron acusados de comunistas y denunciados en Roma por actividades subversivas. Eran los años en que una laica, Madeleine Delbrêl, hacía su experiencia entre los obreros de Ivry (autora de Nosotros, gente de la calle y El Evangelio en los barrios obreros de París). En 1954 Pío XII pidió a todos los sacerdotes obreros que regresaran a su trabajo pastoral anterior en las diócesis o se incorporaran a sus comunidades religiosas. Los sacerdotes obreros fueron rehabilitados en 1965 después del Concilio.[cita requerida]

  

Camilo Torres Restrepo, miembro del movimiento guerrillero ELN, muerto en 1966

Otras de las ideas bases para el inicio de la Teología de la Liberación surgen a partir de la vida del sacerdote guerrillero colombiano Camilo Torres Restrepo (1929-1966), quien fue miembro del movimiento guerrillero Ejército de Liberación Nacional de Colombia, muerto como resultado de su primer combate contra el Ejército regular. El ejemplo de Camilo Torres Restrepo fue tomado por otros sacerdotes y católicos del común, que posteriormente tratarían de continuar su obra no solo en Colombia, sino en toda América. El sacerdote asturiano Gaspar García Laviana, influenciado por el espíritu de la Teología de la Liberación tomó las armas en la Nicaragua de Somoza.
Otra inspiración para la Teología de la Liberación latinoamericana fue la lucha por los derechos civiles que a su vez ganó derechos para los negros de Estados Unidos liderada por Martin Luther King (1929-1968). A su vez una Teología de la Liberación negra ha sido desarrollada por James H. Cone y otros. En Sudáfrica se desarrolló una vigorosa Teología de la liberación negra en la lucha contra el apartheid. En Asia la Teología minjung (coreano: de la masa popular), o la Teología Campesina en Filipinas (expuesta por Charles R. Avila), han sido expresiones relacionadas con la Teología de la Liberación latinoamericana.
La Teología de la Liberación ha nacido en América Latina en un momento histórico determinado. Durante siglos América Latina no tuvo teología propia: importaba la teología que se fabricaba en Europa. Su teología era el reflejo de la europea. La dependencia de América Latina respecto al mundo rico, no sólo era económica y política, sino también eclesial y teológica.

Principales ideas

Algunas de las ideas de la Teología de la Liberación son:
  1. Opción preferencial por los pobres.
  2. La salvación cristiana no puede darse sin la liberación económica, política, social e ideológica, como signos visibles de la dignidad del hombre.
  3. Eliminar la explotación, la falta de oportunidades e injusticias de este mundo.
  4. La liberación como toma de conciencia ante la realidad socioeconómica latinoamericana.
  5. La situación actual de la mayoría de los latinoamericanos contradice el designio histórico de Dios y la pobreza es un pecado social.
  6. No solamente hay pecadores, hay víctimas del pecado que necesitan justicia, restauración. Todos somos pecadores, pero en concreto hay que distinguir entre víctima y victimario.
Sin embargo, es capital destacar la apreciación que hace Gustavo Gutiérrez: al contrario que otros postulados teológicos o filosóficos, la Teología de la Liberación es un acto segundo, es decir, emana de una experiencia de compromiso y trabajo con y por los pobres, de horror ante la pobreza y la injusticia, y de apreciación de las posibilidades de las personas oprimidas como creadores de su propia historia y superadores del sufrimiento. No es, por tanto, un desarrollo intelectual que luego se quiera llevar a la realidad.

La base teológica y conceptual

El quehacer teológico se concibe como "reflexión crítica de la praxis histórica a la luz de la palabra".
Los derechos del pobre son derechos de Dios (Éxodo 22:21-23, Proverbios 14:31,17:5) y él ha elegido a los pobres[1] (Santiago 2:5) y por tanto es él quien ha hecho la opción preferencial por los pobres para salvar a todos. Jesucristo se identificó con los pobres (Mateo 5:3) y claramente dijo que quien se relaciona con el pobre, con él mismo trata y a él mismo acepta o rechaza, a tal punto que ese relacionamiento será el criterio principal del Juicio Final (Mateo 25:31-46).
Los pobres son víctimas del pecado que se convierte en un pecado social como estructura de acciones y omisiones que mantienen la opresión, la injusticia y la explotación. Se trata de un pecado que va más allá de los pecados individuales y se transforma en una situación de pecado,[2] [3] un pecado colectivo que se convierte en pecado estructural,[4] de manera que la situación de injusticia y corrupción se mantiene mediante un pecado institucional y una violencia institucionalizada.[5] En tal situación de pecado el Reino de Dios es rechazado y el sistema de pecado lucha contra las comunidades y personas que anuncian la buena noticia de la liberación del pecado, de cómo podemos salvarnos de "de esta generación perversa" (Hechos 2:40), estableciendo unas relaciones sociales nuevas de comunión, de plena solidaridad, de espiritualidad comunitaria que permitan que todos aporten para que cada cual pueda resolver sus necesidades (Hechos 2:42-47); unas relaciones de amor y fe, no solamente de palabra, sino en los hechos(1Juan 3:16-19, Santiago 2:14-17).
“La injusticia e inhumanidad crece en los países industrializados, la globalización de la economía lleva claramente a la falta de solidaridad de nuestras sociedades. La Teología de la Liberación en Latinoamérica es la primera alternativa contra el capitalismo. La mercantilización global de todas las cosas. Ya no solo es una teología contextual latinoamericana, sino que, con el desarrollo mencionado, se convierte en teología contextual universal”. Uno de sus máximos exponentes, el jesuita y mártir Ignacio Ellacuría reclama una nueva civilización, la civilización de la pobreza, contrapuesta a la de la riqueza, puesto que ésta se ha revelado como un nuevo Moloch que devora a las personas y el planeta. Ellacuría y Sobrino, comparan la muerte de personas en el mundo pobre, en el Sur, con el Siervo de Yaveh, y afirman que poseen una santidad elemental, jesuánica.[6]
Refiriendo una nueva iglesia de los pobres, el teólogo protestante Jürgen Moltmann, inauguró con las palabras arriba expuestas, una serie de conferencias sobre el tema de La Teología de la Liberación corriendo el año de 1999 en la Iglesia Católica Alemana.
La relación del cristianismo y la pobreza, ha sido fundamental para la historia y la difusión de la religión en todos los tiempos. Apoyada a veces, criticada en otras ocasiones, la Teología de la Liberación se ha dedicado a difundir el evangelio cristiano con un peculiar estilo al igual en países en desarrollo que en aquellos menos favorecidos en lo económico, afirmando "la necesidad de conversión de toda la Iglesia para una opción preferencial por los pobres, con miras a su liberación integral".[7] "Esta opción, exigida por la realidad escandalosa de los desequilibrios económicos en América Latina, debe llevar a establecer una convivencia humana digna y fraterna y a construir una sociedad justa y libre".[8]
Su filosofía es de condena a la situación de empobrecimiento que sostiene la pobreza y de apego al pobre. Surgió al mundo católico con la publicación del libro “Historia, Política y Salvación de Una Teología de la Liberación” del sacerdote diocesano, ahora dominico, peruano Gustavo Gutiérrez Merino, en 1973; esto después de que en 1968 en la Conferencia Episcopal del CELAM se había hecho énfasis en el compromiso de la Iglesia Católica con los pobres, el libro de Gutiérrez se interpretó así como la respuesta y el detonante. Ese mismo año, sacerdotes de villas populares ocuparon la Catedral de Santiago de Chile y extendieron un lienzo en su frontis con la leyenda "Junto con el pueblo y su lucha", acogiendo los principios de la Teología de la Liberación y dando forma a Iglesia Joven.[9]
Resulta difícil definir a la Teología de la Liberación pero puede partirse de la base que busca un análisis profundo del significado de la pobreza y de los procesos históricos de empobrecimiento y su relación con las clases sociales. Para llegar a ello, articula la teoría económica y social del marxismo y otras ideologías sociales,[cita requerida] con la visión espiritual profundamente trascendente del cristianismo.
Cristo, en tanto sitúa la resurrección en la historia,[10] es percibido también como “liberador” de la condición de la pobreza material, de la explotación económica y la opresión política, en cuanto son consecuencias y expresiones sociales del pecado y la Salvación es integral, material y espiritual. El Reino de Dios comienza dentro de las nuevas relaciones humanas que desde ahora expresan la espiritualidad del amor al prójimo (Lucas 17:21) y se proyectan hacia la redención del pobre.

Respuesta del Vaticano a la Teología de la Liberación

El Papa Juan Pablo II solicitó de la Congregación para la Doctrina de la Fe dos estudios sobre la Teología de la Liberación, Libertatis Nuntius de 1984 y Libertatis Conscientia de 1986. En ellos se argumentaba básicamente que, a pesar del compromiso radical de la Iglesia con los pobres, la disposición de la Teología de la Liberación a aceptar postulados de origen marxista o de otras ideologías políticas no era compatible con la doctrina, especialmente en lo referente a que la redención sólo era posible alcanzarse con un compromiso político.
En ese momento el Prefecto de la Congregación era el entonces Cardenal Ratzinger (hoy Papa Benedicto XVI), crítico de la Teología de la Liberación. Señaló en dichos documentos lo que consideraba "errores de algunas formas de la Teología de la Liberación", que según conclusiones de la Congregación bajo su dirección son:
  1. Desde un punto de vista teológico, el análisis marxista no es una herramienta científica para el teólogo que debe, previo a la utilización de cualquier método de investigación de la realidad, llevar a cabo un examen crítico de naturaleza epistemológica más que social o económico.
  2. El marxismo es, además, una concepción totalitaria del mundo, irreconciliable con la revelación cristiana, en el todo como en sus partes.
  3. Esta concepción totalitaria impone su lógica y arrastra las "teologías de la liberación" a un concepto de la praxis que hace de toda verdad una verdad partidaria, es decir, relativa a un determinado momento dialéctico.
  4. La violencia de la lucha de clases es también violencia al amor de los unos con los otros y a la unidad de todos en Cristo; es una concepción puramente estructuralista, para legitimar esa violencia.
  5. Decir que Dios se hace historia, e historia profana, es caer en un inmanentismo historicista, que tiende injustificadamente a identificar el Reino de Dios y su devenir con el movimiento de la liberación meramente humana, lo que está en oposición con la fe de la Iglesia.
  6. Esto entraña, además, que las virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad reciban un nuevo contenido como "fidelidad a la historia", "confianza en el futuro", y "opción por los pobres" que en realidad les niega su sustancia teológica.
  7. La politización de las afirmaciones de la fe y de los juicios teológicos lleva a la aceptación de que un hombre, en virtud de su pertenencia objetiva al mundo de los ricos, es, ante todo un enemigo de clase que hay que combatir.
  8. Todo eso lleva a un clasismo intolerable dentro de la Iglesia y a una negación de su estructura sacramental y jerárquica, 'hendiendo al Cuerpo Místico de Cristo en una vertiente "oficial" y otra "popular", ambas contrapuestas.
  9. La nueva hermenéutica de los teólogos de la liberación conduce a una relectura esencialmente política de las Escrituras y a una selectividad parcial y mendaz (mentirosa) en la selección de los textos sacros, desconociendo la radical novedad del Nuevo Testamento, que es liberación del pecado, la fuente de todos los males.
  10. También entraña el rechazo de la Tradición como fuente de la fe y una distinción inadmisible entre el "Jesús de la Historia" y el "Jesús de la Fe", a espaldas del magisterio eclesiástico».[11]
Los procesos y sanciones contra destacados teólogos de la liberación como Leonardo Boff, a partir de 1985 o Jon Sobrino en 2007, han concretado y continuado la defensa contra la Teología de la Liberación.

Representantes

Artículo principal: Anexo:Teólogos de la liberación

Bibliografía

  • Berryman, Phillip. 1989. Teología de la liberación: Los hechos esenciales en torno al movimiento revolucionario en América Latina y otros lugares. México: Siglo Veintiuno Editores. copia en internet
  • Boff, Leonardo Desde el lugar del pobre 1989. 'Ediciones Paulinas, Bogotá.
  • De la Cierva, Ricardo (1986). Jesuitas, Iglesia y marxismo 1965-1985: la teología de la liberación desenmascarada. Plaza & Janés Editores. ISBN 84-01-33311-1.
  • Dussel, Enrique. 1972. Teología de la Liberación y ética. Caminos de liberación Latinoamericana, II, Latinoamérica Libros, Buenos Aires. texto completo.
  • Gutiérrez, Gustavo. 1971. Teología de la Liberación. Perspectivas. Ediciones Sígueme, Salamanca.
  • Segundo, Juan Luis. 1973. Liberación de la Teología. Lohlé, Buenos Aires.
1977. "Capitalismo y socialismo, cruz teológica"; La nueva frontera de la teología en América Latina; Rosino Gabellini editor. Ediciones Sígueme, Salamanca.
  • Lernoux, Penny, Cry of the people: United States involvement in the rise of fascism, torture, and murder and the persecution of the Catholic Church in Latin America,
Publication: Garden City, N.Y. : Doubleday, 1980
           Notas
  1. Puebla, 1142.
  2. II CELAM. 1968. Documentos finales II: I, 1. Medellín
  3. Puebla, 1269.
  4. Puebla, 1258.
  5. Puebla, 1259.
  6. véase también "Global capitalism, liberation theology, and the social sciences: An analysis of the contradictions of modernity at the turn of the millennium" Editors: Müller, Andreas, Tausch, Arno; Zulehner, Paul Michael and Wickens, Henry. Nova Science Publishers (Commack, N.Y.), 1999,(ISBN 1-56072-679-2). Este libro es dedicado a la memoria de los Jesuitas de El Salvador, y tiene los siguientes capitulos importantes para el analisis de la teología de liberación: Ch. 2 Judaism, Christianity and Islam: An Introductory Approach to their Real or Supposed Specificities by a Non-Theologian (Samir Amin) 29; Ch. 3 Economics and Theology, Reflections on the Market, Globalization and the Kingdom of God (Jung Mo Sung) 47; Ch. 4 Saint Francis and Capitalist Modernity. A View from the South (Alberto da Silva Moreira) 61; Ch. 5 Feminism in the Country of Liberation Theology: Peru (Krystyna Tausch) 79; Ch. 6 Ethical, Biblical and Theological Aspects of Foreign Debt (Andreas Müller) 91; Ch. 7 Raul Prebisch's Contribution to a Humane World (Steffen Flechsig) 103; Ch. 9 Development in the Light of Recent Debates about Development Theory (S. Mansoob Murshed) 153; Ch. 11 Towards a Theology of the Democratization of Europe (Severin Renoldner) 187; Ch. 12 The Race to the Bottom (Robert J. Ross) 199 ; and Ch. 13 New Departures. On the Social Positioning of the Christian Churches Before and After Communism in Central and Eastern Europe (Paul M. Zulehner) 215
  7. Puebla, 1134.
  8. Puebla, 1154.
  9. http://www.archivochile.com/Mov_sociales/iglesia_popular/MSiglepopu0001.pdf
  10. Boff, Leonardo 1989. "Cómo predicar la resurrección en un mundo amenazado de muerte colectiva"; Desde el lugar del pobre: 143. Ediciones Paulinas: Bogotá.
  11. El desafió de la Teología de la Liberación, Armando de la Torre, 1987.

Véase también

Enlaces externos

Ciencias sociales y Teología de la Liberación