miércoles, 17 de febrero de 2010

PÁJARO AZUL - CHARLES BUKOWSKI



hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que esté ahí dentro.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
hacerme un lío?
¿es que quieres joder
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?

hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.

luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?

NO HE DE VIVIR POR SIEMPRE - CORNELIUS CASTORIADIS

LA CONDICION MORTAL EN LA PERSPECTIVA DE CORNELIUS CASTORIADIS
NO HE DE VIVIR POR SIEMPRE 

El hecho de la condición mortal es desestimado en nuestra cultura, señala el autor de esta nota, quien, citando al psicoanalista y filósofo Cornelius Castoriadis, observa que “aceptar la finitud, tanto del individuo como de las instituciones, forma parte del proyecto de autonomía que también caracteriza a la cultura occidental, a partir de los griegos y desde la Revolución Francesa”.

Por Narciso Notrica *

El tema de la mortalidad es tratado poco frecuentemente en nuestro medio: me parece merecedor de mejor atención. También he notado una muy pobre problematización en el ámbito médico y asistencial, lo cual es significativo ya que hoy en día la medicina, como institución, es la encargada, por la cultura, de procesar la muerte; no se concibe fácilmente una muerte sin asistencia médica. Es un tema que en general no existe salvo cuando excede algún encuadre, y entonces ya es un síntoma. Intentaré mostrar los desarrollos que hace al respecto Cornelius Castoriadis.
Un punto nodal es su idea de que la actitud ante la muerte proviene de una significación socialmente transmitida; él rechaza todo endogenismo en esta cuestión: “Nada hay en mí, nada mío y propio, que me diga que he nacido y que moriré, nada ‘psicológico’ y nada ‘trascendental’. El hecho de que nací y moriré es un saber esencialmente social (me lo dijeron o lo vi), que me es transmitido/impuesto; y que, por supuesto, el núcleo más íntimo de la psyché ignora sin más” (El mundo fragmentado, Buenos Aires, Altamira, 1993).
Castoriadis considera el reconocimiento y la aceptación de la mortalidad, tanto en la sociedad y en la cultura como en el individuo, como un requisito para el logro de la autonomía y de su corolario indisociable, la libertad. El desarrollo de la cultura está explicado como una de las principales defensas contra la asunción de la mortalidad, y estas defensas se perpetúan transmitidas por el pensamiento “heredado”.
Castoriadis trasciende los desarrollos freudianos, que habían asignado a la religión el papel más importante ante la mortalidad, cuando llega a concebir la cultura como algo defensivo frente al reconocimiento de aquélla: la cultura, en la que estamos incluidos, prescribe ritos y significaciones cuyo sentido es evitar la aceptación de la muerte propia o de las instituciones y sus significados. Es posible que esta idea se acerque a dar cuenta de la pobre dedicación que recibe el tema.
Aproximándonos más al punto de vista clínico, y para explicar la interminabilidad de los análisis que devienen interminables, Castoriadis enuncia que hay una imposibilidad de ambos, analista y paciente, en aceptar la mortalidad, ejemplificada en el dejar paso al que deviene nueva persona y, como tal, extraño y desconocido. En la cultura actual hay un rechazo, que puede hacerse presente también en un análisis, de los riesgos inherentes a la autonomía, a la libertad y, en consecuencia, al vivir. La aceptación de estos riesgos significa quedar al borde del abismo generado por la pérdida de sentidos, tanto aquellos transmitidos-constituidos por lo histórico social y con los que el sujeto se identifica, como aquellos que ha creado y tienen mayor individualidad. El logro de la aceptación constituye el fin-de-análisis, en los dos sentidos, como objetivo y como terminación del proceso, en que puede usarse esta expresión, y por esa misma razón son la “roca viva” –como la denominaba Freud– en la que puede quebrarse el análisis. Se puede entender con esta base la impasse analítica y las situaciones que se han denominado como reacción terapéutica negativa, ya de otra manera que como expresión más o menos directa de la “pulsión de muerte”.
La asunción de la condición de mortalidad es un requisito previo a la posibilidad de la autonomía, tanto en el nivel individual como para el establecimiento de sociedades autónomas. Castoriadis entiende que las actuales condiciones de desenvolvimiento de nuestra cultura son precisamente las contrarias a tal posibilidad. La idea de progreso ilimitado y las significaciones de seudorracionalidad y seudodominio del hombre y de la naturaleza están básicamente al servicio de negar la mortalidad. Forman parte y se transmiten a través del “pensamiento heredado”.
Pero la cultura occidental, al entender de Castoriadis, es la única que posee, al lado de un proyecto hegemónico capitalista, otro proyecto de desarrollo de la autonomía del hombre y de la formación de sociedades autónomas. Este proyecto es derivado de aquellos momentos de autonomía presentes en la democracia griega y en la Revolución Francesa. Como parte de una ética de la mortalidad, propone crear significaciones y sentidos que reemplacen a los que están perdidos, generar así “tipos antropológicos” complementarios a esas nuevas significaciones, trabajar en función de promover el desarrollo de autonomía. El reconocer obligaciones con generaciones futuras, basadas en la deuda con las que nos antecedieron, es una base para construir posiciones éticas alrededor de este problema. Freud, quien definió al ser humano como “derechohabiente temporario de una institución que lo trasciende”, marca un antecedente para tal postura. Castoriadis le asigna al psicoanálisis, como actividad práctico-poiética (es decir, de creación) un papel en el desarrollo del estado autónomo de subjetividad reflexiva y deliberante que es, a su entender, el funcionamiento mental más desarrollado.
Las sociedades heterónomas postulan significaciones en las que hay algo eterno –Dios, la patria, los laureles, la lengua, etcétera– que funciona como figura identificatoria. Sobre estas figuras rige la “clausura”: una imposibilidad de que sean cuestionadas, en tanto se explican a sí mismas como “causas”. El proyecto social está impregnado de visos de eternidad, porque asumir la disolución y la muerte de ese proyecto, de las significaciones, de la nacionalidad, es rechazado. Resolver esto, es decir, darle otro curso, requeriría instituir nuevas significaciones que permitieran cambiar nuestras relaciones con la vida y la muerte. Se puede así plantear la posibilidad de una “muerte trófica”.
En esta manera de entender, Castoriadis sigue en mucho a Octavio Paz: “Nuestra muerte ilumina nuestra vida. Si nuestra muerte carece de sentido, tampoco lo tuvo nuestra vida. La muerte es intransferible como la vida. Si no morimos como vivimos es porque realmente no fue nuestra vida la que vivimos: no nos pertenecía como no nos pertenece la mala suerte que nos mata. Dime cómo mueres y te diré quién eres. [...] La vida, colectiva o individual, está abierta a la perspectiva de una muerte que es, a su modo, una nueva vida. La vida sólo se justifica y trasciende cuando se realiza en la muerte. Y ésta también es trascendencia, más allá puesto que consiste en una nueva vida. [...] La muerte moderna no posee ninguna significación que la trascienda o refiera a otros valores. En un mundo de hechos la muerte es un hecho más” (“Todos santos, día de muertos”, en El laberinto de la soledad).
En la cultura actual, la muerte juega el papel que en tiempos de Freud ocupaba la sexualidad: algo a ser negado y escotomizado. La sexualidad, en tanto representa y evoca el paso de las generaciones, remite a la muerte, o finitud individual, y por eso también es motivo de defensa. La relación sexo-muerte tiende también a erotizarse al servicio de la defensa.
El aceptar la finitud, tanto del individuo como de las instituciones y significaciones sociales, es una fuerte renuncia narcisística. Para que esta renuncia forme parte del proyecto autonómico debe ser transformada en autolimitación, lo cual requiere un trabajoso esfuerzo elaborativo, vale decir, de creación de nuevas significaciones. La muerte es un sinsentido y nuestra mente no puede aceptarlo fácilmente. Se tolera más y mejor un sentido negativo que un sinsentido.
El valor culturalmente asignado al “progreso” y a la prolongación de la vida ha creado en la sociedad occidental actual un vacío; el progreso como valor ha entrado en crisis, ya no es aceptado, se descree de él y la experiencia ha demostrado que no se traduce en mejores resultados para la humanidad. La situación generada con la cada vez menor provisión de suministros sociales sostenedores, así como las dificultades de inserción e inclusión, plantean el interrogante de cómo se resolverá tal vacío (en términos de Castoriadis: insignificancia).
Parafraseando un modelo freudiano encuentro que, respecto de la muerte, es posible distinguir tres polaridades: vida/muerte, vitalidad/mortalidad e inmortalidad/ mortalidad. La polaridad vida/ muerte es quizá la más transitada por el psicoanálisis, a partir de los términos “pulsión de vida/pulsión de muerte”; representa estados sustantivables, más bien fijos y definibles. Creo, además, que, en este contexto, vida y muerte han adquirido características polisémicas que a veces trivializan su significado.
La polaridad vitalidad/mortalidad se puede relacionar con la melancolía, dado que la identificación con el objeto perdido disminuye la vitalidad y genera un muerto eterno que, paradójicamente, no muere nunca. También forman un par complementario, en tanto estamos hablando del reconocimiento y la aceptación de la mortalidad como requisito para una vitalidad autónoma, de la que la mortalidad es un ingrediente necesario.
La polaridad inmortalidad/mortalidad parece ser la más cercana al punto de vista que nos interesa: se acerca al paradigma que parte de un estado originario, la mónada, primariamente inmortal y omnipotente, que como parte de un desarrollo puede o no llegar a una aceptación de la mortalidad, lo cual será acorde con el logro de otros puntos de funcionamiento autónomo. Pienso también en una inmortalidad secundaria, que aparece en mitos y obras literarias y artísticas. Puede llegarse a ella a través de pactos y está ligada con vivencias de encierro, monstruosidad y castigo. Es el caso de Fausto, en sus distintas versiones. En el caso del Holandés Errante, es más bien un castigo despersonalizante y desvitalizante: un vivir interminable, una condición de muerto en vida que necesita una intervención salvadora para rehumanizarse recuperando la posibilidad y la capacidad de morir.
 
* Fragmento de “Finitud y mortalidad en Castoriadis”, incluido en Insignificancia y autonomía. Debates a partir de Cornelius Castoriadis, por Yago Franco, Héctor Freire y Miguel Loreti (coords.), de reciente aparición (ed. Biblos).

LA MUCHACHA DEL BALCÓN - JUAN GELMAN


La tarde bajaba por esa calle junto al puerto

Con paso lento, balanceándose, llena de olor,
Las viejas casas palidecen en tardes como ésta,
Nunca es mayor su harapienta melancolía
Ni andan más tristes de paredes,
En las profundas escaleras brillan fosforescencias como de mar,
ojos muertos tal vez que miran a la tarde como si recordaran,
eran las seis, una dulzura detenía a los desconocidos,
una dulzura como de labios de la tarde, carnal,
carnal,
los rostros se ponen suaves en tardes como ésta,
arden con una especie de niñez
contra la oscuridad, el vaho de los dancings.

Esa dulzura era como si cada uno recordara a una mujer
Sus muslos abrazados, la cabeza en su vientre,
El silencio de los desconocidos
Era un oleaje en medio de la calle
Con rodillas y rostros de ternura chocando
Contra el "New Inn", las puertas, los umbrales de color abandono.

Hasta que la muchacha se asomó al balcón
de pie sobre la tarde íntima como su cuarto con la cama deshecha
donde todos creyeron haberla amado alguna vez
antes de que viniera el olvido. 

MIENTRAS ESCRIBO - MARCELO SPERANZA

Escribo mientras zozobro absorto en tu mirada,
Recordando las últimas noches.
Insomne, tibio, afiebrado.
Evocando tu voz jamás antes escuchada.
Presintiendo unos ojos que no olvido
Y palabras que en tantos años no acudieron a mí.

Escribo mientas la galaxia prosigue su navegar,
Irreductible a las pequeñas y grandes alegrías.
Quiero dejar sellado “algo” que desde nos “conocemos”
Va sedimentando en este corazón.

¿Hablo yo o habla mi corazón?
Es El quien habla y ordena.
Trastocado en su centro, pierde las dimensiones de lo humano,
Para elevarse hasta Lo Inefable.

Es El quien padece las consecuencias
Del temporal de Amor que lo azota,
De la lluvia de aguzados goterones.
De esta enfermedad mortal
Que vivencia tan gozosamente.

Y hasta aquí llegan tus signos,
Mujer primaveral:
Lo nimio se vuelve sagrado,
Y lo sagrado, cotidiano, cercano.

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que acaecimos
En el espacio virtual? ¿horas, años, decenios?
¿O he dibujado un eterno presente
Que creo irreal por su delicada magia?

¿Es real este tiempo?
¿Son reales tus palabras,
Salvíficas, abarcantes, que sanan mis heridas?
¿O es acaso el milagro de tu irredenta primavera
Que nunca va a declinar?

¿Existe verdaderamente este cordón de oro
que cuido como a una paloma,
amenazante de fortificaciones vanamente construidas?

En esa mujer celeste conviven la dulzura y la fuerza,
La alegría y la furia, la certeza y lo imprevisible,
La ternura y los sonidos de la sangre.

¿Existe esa mujer? ¿O la edifiqué en días luminosos,
Cuando el peso del dolor cedió paso a la aurora?

¿Es real este tiempo?
¿Es real esa mujer-ángel cuyos pasos livianos y sus alas
son apenas visibles en el aire?

Si yo la soñara no podría ser más semejante a mi sueño:
Fervor que ha derribado la distancia.
Pasión que avanza al galope de un tropel de caballos.
Sutileza que arrasa el canto melancólico.
Aura dorada que clarea como álamo.
Ternura que destrona antiguas certidumbres. 

FUNERAL BLUES - W. H. AUDEN

Detengan los relojes
desconecten el teléfono
denle un hueso al perro
para que no ladre
Callen los pianos y con ese
tamborileo sordo
saquen el féretro...
Acérquense los dolientes
que los aviones
sobrevuelen quejumbrosos
y escriban en el cielo
el mensaje...
él ha muerto.

Pongan moños negros
en los níveos cuellos de las palomas
que los policías usen guantes
de algodón negro

Él era mi norte mi sur
mi este y oeste
mi semana de trabajo y mi
domingo de descanso
mi mediodía, mi medianoche
mi conversación, mi canción

Creí que el amor perduraría
por siempre.
Estaba equivocado.

No precisamos estrellas ahora...
Apáguenlas todas
Envuelvan la luna
desarmen el sol
Desagüen el océano y
talen el bosque
porque de ahora en adelante
nada servirá

jueves, 11 de febrero de 2010

EL ASOMBRO - MARCELO SPERANZA

EL ASOMBRO
                                         “El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes sino nuevos ojos”.  Marcel Proust. 

Durante siglos la lluvia ha caído
Sobre nosotros
Lloviendo y lloviendo, hemos visto deambular
Los cuerpos encendidos, las madrugadas y los trenes.
Ellos nos llevaron por caminos de viento.
Partimos hacia donde el llamado de la sangre
Nos convocara.
Prevalecieron el sueño, el dolor, y apenas, la dicha.


Yo lo sé porque he mirado desde el corazón.
Desde el sitio de tus ojos he mirado.
Desde el tibio río de tus ojos he mirado.
Y sigo mirando.
Desde una copa vacía, en albas desoladas
He mirado.
Transitando las calles de una ciudad humana
He mirado.


Y he mirado tu pasado: reconstruyendo los días de lluvia,
Los días de adolescencia y los tiempos del primer amor,
Cuando, ¡oh pasajera!, te dormías en atardeces arbóreos.
Si me preguntaras -porque todo lo preguntás- cómo lo sé,
Te diré: a través de tus ojos lo he mirado.


Desde el tibio río de tus ojos he visto
Antiguos universos en expansión,
Los azules árboles reverdecer,
El viento posarse en las avenidas,
Los trabajos de la existencia humana,
Las edades,
El núcleo de la Tierra enfriándose,
Los asteroides caer a mil corazones de energía.


También visto el llanto.
Abrazar la piedra,
Cubrir la vida con un océano de vida,
Deambular por pasillos y paredes blancas,
Entrar a cuartos asépticos
Y celebrar el bautismo de un nuevo día.


Durante milenios, siglos y días
La lluvia ha caído sobre nosotros.
Lloviendo y lloviendo sobre el alma,
Tantas veces a la intemperie porque no hay
Refugio donde cubrirla,
No hay descanso para concederle,
No existe conjuro que aleje el odio
y las devastaciones.


Como animal herido
Me alimento de mis poderes,
Me nutro del agua del temporal,
Suelo acostarme en los empedrados y en las plazas,
y duermo la vigilia de mis sueños.


Me expongo a la lluvia.
Quiero la lluvia.
Aunque tu luz va poco a poco secando los goterones
Y alejando los aguaceros.
Aunque el resplandor de estos días
Me desnude las excusas.


Por que, con tanta luz ¿cómo guardaré mi
Transfigurada melancolía?
¿qué preguntas fingiré a la desterrada tristeza?
¿Qué canción o elegía recitaré?
¿Cuánta muerte arrojaré en su lugar?


Iluminás mi mirada pluviosa,
Hacés brillar mi espejo nocturno,
Poblás de sol mis jardines abandonados.
Pero yo no te exalto,
Ni creo alrededor tuyo un ídolo
Al cual adorar.


Agradezco que haya amanecido.
Doy gracias por el día
por el equilibrio inestable
de luz y noche,
de alegría y desdicha,
de lo solar y lo lunar,
de lo fasto y lo nefasto.


Agradezco que me ayudes
A mirar por tus ojos,
Descubriendo nuevos abismos
Y horizontes a los que no creí llegar.

jueves, 4 de febrero de 2010

ROBOTS EN LUGAR DE SOLDADOS EN EL EJERCITO YANQUI



Sondas robóticas, detectores de minas y sensores son ya comunes en las guerras. Ahora, Israel y Corea del Sur empiezan una fuerte carrera robótica. Para 2015 dicen que EE.UU tendrá la mitad de su Ejército conformado por robots.
«Las unidades militares estadounidenses serán mitad humanas, mitad robóticas en 2015», es la predicción que Peter Singer, experto en la revolución robótica dentro del Ejército, hizo en el salón de la Tecnología, el Entretenimiento y el Diseño (TED) de California. Esta reunión sobre avances tecnológicos reúne cada año a las personalidades más importantes del sector.
Singer avanzó que los robots irán ganando sitio en los Ejércitos en los próximos años. Esta es una posibilidad que, por un parte, tiene obvias ventajas, como la reducción de las bajas. Pero también tiene características que la hacen inquietante. Los robots no tienen piedad ni compasión. Pueden ser, literalmente, máquinas de matar.
Hay muchas preguntas sin respuesta en esta historia, pero ni eso la hace detenerse. Según Singer, en este momento «EE.UU. está en cabeza del desarrollo de esta tecnología, pero en tecnología no existe la ventaja permanente», afirma. Y añade: «Rusia, China, Pakistán e Irán también están desarrollando robots soldados».
Y hay un aspecto más que a Singer le preocupa, la relación que puede llegar a haber entre robots soldado y terrorismo. «No tienes que decirle a un robot que encontrará 72 vírgenes en el paraíso para convencerlo de que explote», dijo. Sobre cuándo va a suceder todo eso, la respuesta de Singer es que ya está sucediendo (en la guerra de Irak se ha pasado en cinco años de cero a 12.000 sistemas no tripulados).


Terminator


La robótica es el camino hacia el futuro. Pero eso no significa que se utilicen para lograr la apreciada -y por menos, utópica- paz mundial. En Israel y Corea del Sur, los científicos ya piensan en reemplazar a los soldados por robots, quienes se convertirán en los protagonistas de los campos de batalla.

“Mi hipótesis es que los robots inteligentes pueden tener un mejor comportamiento ético en el campo de batalla del que actualmente son capaces los humanos”, indicó Ronald C. Arkin, ingeniero en computación del Tecnológico de Georgia, quien desarrolla software para robots de combate bajo un contrato con el ejército.

Sondas robóticas, detectores de minas y sensores son ya comunes en el campo de batalla, pero son controlados por humanos. Muchos de los artefactos en Irak y Afganistán son operados desde un comando en Nevada (Estados Unidos).

Pero Arkin habla de robots verdaderos operando en forma autónoma, por sí mismos. El y otros científicos señalan que la tecnología para construir robots autónomos letales es barata y está proliferando, y que la aparición de estos androides en el campo de batalla es sólo cuestión de tiempo.

Noel Sharkey, especialista en computación de la Universidad de Sheffield en Gran Bretaña, escribió el año pasado en una revista especializada que “no se trata de ciencia ficción estilo Terminator sino de una triste realidad”. Y agregó: “Corea del Sur e Israel se encuentran entre los países que ya están desplegando guardias fronterizos robotizados. Hay una carrera por desarrollar robots de combate que tomen sus propias decisiones sobre cuándo atacar”.

Randy Zachery, titular de la dirección de Ciencia Informática de la Oficina de Investigación del Ejército, que financia el trabajo de Arkin, dijo que el Ejército espera que esta “ciencia básica” muestre cómo los soldados humanos pueden usar e interactuar con sistemas autónomos y cómo podría desarrollarse un software para “permitir que sistemas autónomos operen dentro de los límites impuestos por el combatiente”.


En un reporte entregado al ejército el año pasado, Arkin indicó que los robots podrían ser diseñados para carecer de instinto de supervivencia y, en consecuencia, de tendencias a hundirse en el temor. Pueden ser construidos sin ira ni imprudencia, agregó. Los robots podrían ser “asistentes de combate” que realicen las labores más peligrosas.

Pero antes tendrían que ser programados con reglas acerca de cuándo es aceptable hacer disparos y en relación con metas más complicadas y emocionales, como distinguir a civiles, heridos o a alguien que se está rindiendo.



FUENTE: EL MALVINENSE

QUÉ ES LA GUERRA DE BAJA INTENSIDAD?


por Francisco Pineda                              Fecha de publicación: 13/12/02


Una noción clave de la actual estrategia militar de Estados Unidos, para combatir las revoluciones, movimientos de liberación o cualquier conflicto que amenace sus intereses. Sus objetivos principales son:

• Contrainsurgencia: derrotar movimientos de rebelión popular.
• Reversión: derrocar gobiernos revolucionarios o los que no se ajustan plenamente a los intereses estadounidenses.
• Prevención: ayudar a gobiernos aliados de Estados Unidos a evitar su desestabilización.

La victoria que persigue la estrategia de guerra de baja intensidad no es sólo militar. Busca una victoria más completa, efectiva para un largo plazo, mediante el aniquilamiento de la fuerza política y moral de la insurgencia.


El principal teatro de operaciones de la guerra de baja intensidad son los países del llamado Tercer Mundo. La guerra de baja intensidad significa la intervención estadounidense en los asuntos internos de otros países. Sin embargo, los militares consideran que ésta también puede ser necesaria para reprimir conflictos internos, dentro de países como Estados Unidos.


La idea de baja intensidad alude el uso limitado de la fuerza para someter al adversario. Puede transformarse en una guerra de mediana intensidad, en la que se emplearán mayores recursos. El escalón más alto de conflicto para los militares estadounidenses es la guerra de alta intensidad, una guerra abierta contra otra potencia que cuenta con apacidad para el ataque nuclear.


Las formas de la guerra de baja intensidad son muchas. Se asocian con situaciones de inestabilidad, contención agresiva, paz armada, conflictos militares cortos, antiterrorismo, antisubversión, conflictos internos, guerra de guerrillas, insurrecciones, guerras civiles, guerra irregular o no convencional, guerra encubierta, guerra psicológica, operaciones paramilitares, operaciones especiales, invasión, etcétera.


La guerra de baja intensidad termina, según la definición de los militares estadounidenses, cuando se requiere el uso de una fuerza mayor.


Se pasa al siguiente escalón de intensidad al producirse la declaración formal de guerra entre dos naciones y/o cuando se emplean masivamente fuerzas de intervención militar convencionales. Éste fue el caso de la intervención militar estadounidense en Irak, al transformarse la operación Escudo del Desierto en Tormenta del Desierto.


En El Salvador o Nicaragua, por ejemplo, no ha finalizado la guerra de baja intensidad pues ha quedado latente la posibilidad de la insurgencia.


Es por ello que los estadounidenses prefieren hablar de Low Intensity Conflict, un concepto que no es eufemista, sino que les permite abordar los problemas de la insurgencia en una dimensión más amplia, y no sólo militar. Esta definición es paralela a la adopción del concepto iniciativa, que es más amplio que el de ofensiva militar.


Las tropas destinadas a la guerra de baja intensidad se agrupan en una trilogía: las fuerzas para operaciones especiales, las fuerzas para asuntos civiles y las fuerzas para operaciones psicológicas. Una fuerza especial dotada de doce efectivos, por ejemplo, constituye una unidad flexible que puede incluir personal de asuntos civiles o de operaciones psicológicas y tiene alta capacidad de despliegue. "Las fuerzas de operaciones especiales tienen experiencia para mantener un dispositivo no muy visible. Es normal que las FOES entren a un país, completen su misión de apoyo a la nación anfitriona y luego salgan sin que su presencia haya sido mencionada en los medios de prensa de ese país. Según Locher, estos soldados, marinos e integrantes de dotaciones aéreas se han desempeñado activa, efectiva y silenciosamente en el mundo por décadas."1


En general, un plan de contrainsurgencia tiene tres fases. "La primera estabiliza la situación militar y política. La segunda, que es la más larga, emplea la presión sostenida y gradualmente intensificada en los ámbitos militar, psicológico y político, para impulsar a los insurrectos a las negociaciones. La tercera utiliza la ofensiva política, psicológica y militar para llevar a efecto las negociaciones."2


¿Por qué aparece la idea de la guerra de baja intensidad?


En la década del setenta, la victoria heroica del pueblo de Vietnam sobre la intervención masiva de las fuerzas militares de Estados Unidos fue seguida por el triunfo popular en diversos países durante casi seis años: Laos, Camboya, Mozambique, Angola, Etiopía, Yemen del Sur, Granada y Nicaragua.


La reacción de los dirigentes políticos, económicos y militares de Estados Unidos se produjo en 1981, cuando llegó Reagan a la presidencia de ese país. Se consideró entonces que la preocupación principal debería centrarse en lo que ocurría en el Tercer Mundo.


En Asia, África, Medio Oriente y América Latina viven dos tercios de la población mundial y allí se encuentran recursos naturales estratégicos.


Durante 1983, el comercio de Estados Unidos con los países del Tercer Mundo llegaba a 175 000 millones de dólares, una cifra casi igual a su comercio con Europa y Japón, juntos.


En esa época decía Richard Nixon, ex presidente estadounidense, que la mayor amenaza para los intereses de Estados Unidos no era ya la Unión Soviética o China, sino el levantamiento en los países pobres del Tercer Mundo. Y esto era así, según Nixon, porque "el mayor acontecimiento geopolítico desde la segunda guerra mundial es la pérdida de la batalla ideológica por los comunistas", en Europa del Este. Además, en ese momento era evidente que una guerra nuclear resultaba inconveniente para cualquier potencia.


Desde la segunda guerra mundial hasta finales de los años setenta, en el Tercer Mundo se produjeron ciento veinte guerras, con un saldo de más de 10 millones de muertos. Nixon observaba que nunca en la historia había existido un conflicto de tan grandes proporciones y tan extenso como la guerra del Tercer Mundo.3


Más recientemente se ha calculado que, sólo en el año de 1988, hubo 111 conflictos étnicos armados, de los cuales 36 fueron guerras en que se exigía autonomía o secesión. Cada diez años, desde el fin de la segunda guerra mundial, han muerto entre 1.6 y 3.9 millones de civiles no armados en las guerras del Tercer Mundo.4


Nixon y muchos generales estadounidenses consideraron, desde el principio de la década de los 80, que la guerra en los países más pobres del mundo era el desafío mayor, y que Estados Unidos y sus aliados no podrían vencer si empleaban las formas tradicionales de hacer la guerra. Consideraron que la superioridad de las fuerzas convencionales nada puede conseguir en contra de fuerzas no convencionales. Desde entonces, ellos se propusieron hacer un cambio global en su estrategia militar contrarrevolucionaria bajo el lema "No más Vietnams".


El primer paso de los estrategas estadounidenses después de Vietnam fue evaluar los errores cometidos en la conducción política y diplomática de la guerra, en la coordinación de las instancias que tomaron las decisiones, en el aprovechamiento de la información de inteligencia y en el tratamiento de los medios de comunicación.


El segundo fue hacer todo lo posible para recuperar la iniciativa e impedir a toda costa nuevas victorias de los pueblos oprimidos en el Tercer Mundo.


En esta línea, lo fundamental no era decidirse por la intervención o nointervención, sino intervenir victoriosamente. Y una de las condiciones para lograrlo consistía en estudiar qué tipo de conflicto tenían enfrente.


Una forma de distinguir los conflictos es observar si se tratan de guerras regulares o irregulares. Pero luego de la derrota estadounidense en Vietnam se concluyó que, además de la forma, era necesario calcular la intensidad.


En la perspectiva militar desarrollada en Estados Unidos, a determinada intensidad de la guerra corresponde una aplicación de la fuerza de intervención. Esta observación permitió que los militares estadounidenses precisaran que siendo las guerras de baja intensidad las más frecuentes en el Tercer Mundo, Estados Unidos debería de contar con fuerzas entrenadas, armadas, organizadas y dirigidas especialmente para esos conflictos, contra esos adversarios, en ese terreno y ante el tipo de características particulares que presenta la guerra en el Tercer Mundo.


Desde la década de los ochenta, bajo esa perspectiva estratégica (la derrota ideológica de los países socialistas y la importancia de los conflictos en el Tercer Mundo), Estados Unidos ha realizado una gran transformación de sus fuerzas militares. Ha modificado sus leyes, su doctrina militar, la estructura y jerarquía de sus fuerzas armadas, las relaciones con los medios de comunicación, los procedimientos para operaciones especiales y la tecnología militar buscando mejorar cuatro aspectos básicos: Comando, Control, Comunicaciones e Inteligencia, lo que abrevian como C3I.


En general, estas rectificaciones de doctrina -sobre todo la prioridad otorgada a los objetivos y las guerras de carácter limitado, de la economía de la fuerza y la redefinición de la ofensiva en términos de iniciativa- son sólo revaloraciones de ciertos principios que tienen el propósito de reducir el número de las bajas militares, es decir, principios de una doctrina militar de naturaleza defensiva. La raíz de esa valoración está en la gran cantidad de soldados estadounidenses heridos, muertos, prisioneros o desaparecidos en Vietnam. Ellos fueron la causa central por la que muchos ciudadanos retiraron su apoyo a la guerra y creció un fuerte movimiento por la paz en Estados Unidos. Éste fue uno de los elementos políticos más importantes de la derrota en Vietnam que los militares estadounidenses tomaron en cuenta para la elaboración de la nueva estrategia.


Principales aspectos de esta doctrina

Establecer con toda claridad un objetivo de la guerra, decisivo y alcanzable. Si el objetivo es limitado, también la naturaleza de la guerra es limitada.


La doctrina militar estadounidense confiere especial importancia a las guerras limitadas, considerando que el mundo ha presenciado ya la última guerra convencional entre grandes potencias (la segunda guerra mundial) y que a largo plazo la hegemonía se decidirá en guerras no-convencionales y limitadas.


En todos los casos, indican los generales estadounidenses se persiguen objetivos globales, es decir políticos, económicos y psicológicos, además de militares. La doctrina militar yanqui resalta la importancia de atacar las líneas logísticas de los rebeldes.


"El mejor modo de poner freno y, con el tiempo, detener la locomotora que impulsa la ofensiva revolucionaria en la guerra del Tercer Mundo es privarla de combustible", dijo Nixon.


Aplicar decididamente el principio de ofensiva, mediante iniciativa que obliguen al enemigo a reaccionar, más que a actuar según sus propios planes. El requisito es apoderarse de la iniciativa, retenerla y explotarla. La naturaleza ofensiva de la nueva doctrina supone desechar el gradualismo ya que, según un militar estadounidense de alto rango, la experiencia en Vietnam "representó un esfuerzo desafortunado por combinar el arte militar y la diplomacia".


Concentrar el poder de combate en el lugar y el momento decisivos a fin de obtener también resultados decisivos; sobre todo allí donde los intereses vitales de Estados Unidos son amenazados: Europa, Japón, el Golfo Pérsico y "nuestros más próximos vecinos del sur". Allí deberán correrse los riesgos necesarios, sin ninguna duda, aun si no es clara la posibilidad de victoria, señaló Nixon.


Debido al fracaso, en 1979, de la operación Desierto Uno, en la que fuerzas especiales trataron de rescatar a los rehenes estadounidenses en Irán, bajo el gobierno de Reagan se inició una reestructuración en las fuerzas de intervención yanqui, cuyos aspectos principales son:


• Unificación de mando: en 1984, se forma la Junta de Jefes de Estado Mayor, que controla la Fuerza Delta, el equipo 6 Seal de la Armada y partes de los grupos 16 y 23 de la Fuerza Aérea.

• En 1987, se unifican por primera vez todas las bases continentales de fuerzas especiales, bajo un mando único, el Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos (USSOCOM), con sede en la Base de la Fuerza Aérea de MacDill, Florida. Controla 46.000 efectivos de las fuerzas de operaciones especiales.


• Mientras el resto de las fuerzas militares se reducen a partirdel fin de la Guerra Fría, las fuerzas de operaciones especiales aumentan de manera sostenida. De este modo, los comandos de operaciones especiales y de guerra de baja intensidad ocupan actualmente una jerarquía semejante a la del ejército, la marina y la fuerza aérea dentro de la estructura del ministerio de la guerra estadounidense.


• Para trabajo político en el Congreso y la Casa Blanca se crearon el Grupo Asesor en Política de Operaciones Especiales y la Oficina de Asistentes del Secretario de la Defensa para Operaciones Especiales, encargados de la formulación de políticas, supervisión de presupuestos y relaciones con otras instancias del gobierno estadounidense.


• Armamento y equipo: los nuevos comandos unificados están dotados de la tecnología más avanzada. Debido a ello, su presupuesto pasó de 500 millones de dólares en 1981 a 3500 millones de dólares en 1990.


• Entrenamiento: los principales lugares de entrenamiento se establecieron en el Centro para la Guerra Especial "John F. Kennedy", en Fort Bragg; el Centro para la Guerra Especial Naval en Coronado, y la Escuela para Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea en Campo Hurlburt. Algunos analistas militares consideran que el castellano va a convertirse en la segunda lengua de las fuerzas de operaciones especiales, debido a los conflictos que anticipan en América Latina.


• Modificaciones legales: en 1986, el Congreso emite una enmienda para el uso de las fuerzas de operaciones especiales. Establece normas para realizar las acciones directas, reconocimiento estratégico, guerra no convencional, defensa "interna" en el extranjero, asuntos civiles, operaciones psicológicas, asistencia humanitaria, búsqueda, rescate y antiterrorismo.


• Inteligencia: a mediados de los ochenta la CIA reportó una cobertura mundial y destacó el incremento del número de agentes en los países del Tercer Mundo. Los servicios de inteligencia del ejército, a su vez, aumentaron su capacidad de inteligencia humana (HUMINT) y crearon una Agencia de Respaldo para Inteligencia (A); ésta opera como una rama de la Agencia de Inteligencia de Defensa, pero el Pentágono no reconoce aún su existencia.


• Cambio de procedimientos: Debido a una evaluación crítica de experiencias frustradas -como la invasión de Cuba en Bahía de Cochinos- y a que ni la Casa Blanca ni la Junta de Jefes de Estado Mayor pueden revisar detalladamente los planes operativos, el gobierno estadounidense modificó los procedimientos para la conducción de las intervenciones. Cuando los planificadores tienen un plan y las fuerzas capaces de ejecutarlo, un equipo independiente con experiencia en operaciones especiales de USSOCOM se encarga de revisarlo y verifica los entrenamientos sobre el campo. Elabora un reporte para la Casa Blanca y la Junta de Jefes de Estado Mayor. Una vez que la operación se encuentra en marcha, la intervención del presidente se reduce al mínimo.

Dentro de la doctrina de contrainsurgencia, las operaciones psicológicas pueden apreciarse en los siguientes párrafos de Claude Strurgill:5 "En los casos de insurgencia en América Latina, las actividades psicológicas pueden reforzar nuestro apoyo a gobiernos locales, creando una atmósfera de inseguridad que muestre los grandes riesgos y el alto costo de las operaciones insurgentes. Como ha sido escrito en la Revue d' Information Militaire: 'Por definición, las operaciones psicológicas juegan un rol clave en el incremento de la moral de nuestros aliados y en la destrucción de la moral del enemigo y sus fuerzas de apoyo" (U.S., Defense Logistics Agency, 1983)". Agrega que "las guerras de baja intensidad reclaman tomar todas las ventajas psicológicas posibles y que no debe perderse de vista la importancia de entender la mentalidad latinoamericana. Ella es un acoplamiento de fatalismo y preocupación por el heroísmo y la muerte. Nosotros debemos aprender a entender esa filosofía, tan diferente a la de Estados Unidos. Tal vez en el año 2000, observaremos a esos revolucionarios comunistas como miramos a nuestros indios hace un siglo. No hay duda que el dicho de una cultura amplia, aquí en Estados Unidos, puede bien ser: El único buen insurrecto, es el insurrecto muerto.6


1) Mayor Robert B. Adolph, subcomandante del Octavo Batallón de Operaciones Psicológicas de Estados Unidos, "Empleo estratégico de las Fuerzas de Operaciones Especiales", en Military Review, edición hispanoamericana, noviembre-diciembre de 1992.
2) Steven Metz, profesor de Conflicto de Baja Intensidad en elDepartamento de Estudios sobre la Guerra del Air War College, en la Base Aérea Maxwell, Alabama, "Victoria y compromiso en la contrainsurrección", en Military Review, edición hispanoamericana, noviembre-diciembre de 1992.
3) Richard Nixon, No más Vietnams, Planeta, Barcelona, 1985.
4) Barbara Harff y Ted Robert, "Genocides and Politics since 1945: Evidence and Anticipation", en Internet on the Holocaust and Genocide, The International Conference on the Holocaust and Genocide, Jerusalén, diciembre de 1987.
5) Profesor del Air War College, Air University de la Base Maxwell y el United States Army's Military History Institute.
6) Claude C. Sturgill, op. cit.


Este trabajo es un extracto de una nota de Francisco Pineda aparecida en la revista Chiapas Nº 2. www.ezln.org/revistachiapas

EVITA: "QUIERO REBELAR A LOS PUEBLOS " - FRAGMENTOS DE MI MENSAJE

Quiero rebelar a los pueblos. Quiero incendiarlos con el fuego de mi corazón.
Quiero decirles la verdad que una humilde mujer del pueblo -¡la primera mujer del pueblo que no se dejó deslumbrar por el poder ni por la gloria!- aprendió en el mundo de los que mandan y gobiernan a los pueblos de la humanidad.
Quiero decirles la verdad que nunca fue dicha por nadie, porque nadie fue capaz de seguir la farsa como yo, para saber toda la verdad. Porque todos los que salieron del pueblo para recorrer mi camino no regresaron nunca. Se dejaron deslumbrar por la fantasía maravillosa de las alturas y se quedaron para gozar de la mentira.
Yo me vestí también con todos los honores de la gloria, de la vanidad y del poder. Me dejé engalanar con las mejores joyas de la tierra.
Todos los países del mundo me rindieron sus homenajes, de alguna manera. Todo lo que me quiso brindar el círculo de los hombres en que me toca vivir, como mujer de un presidente extraordinario, lo acepté sonriendo, -prestando mi cara para guardar mi corazón.
Sonriendo, en medio de la farsa, conocí la verdad de todas sus mentiras.
Yo puedo decir ahora lo mucho que se miente, todo lo que se engaña y todo lo que se finge, porque conozco a los hombres en sus grandezas y en sus miserias.
Muchas veces he tenido ante mis ojos, al mismo tiempo, como para compararlas frente a frente, la miseria de las grandezas y las grandezas de la miseria.
Yo no me dejé arrancar el alma que traje de la calle, por eso no me deslumbró jamás la grandeza del poder y pude ver sus miserias. Por eso nunca me olvidé de las miserias de mi pueblo y pude ver sus grandezas.
Ahora conozco todas las verdades y todas las mentiras del mundo.
Tengo que decirlas al pueblo de donde vine. Y tengo que decirlas a todos los pueblos engañados de la humanidad. A los trabajadores, a las mujeres, a los humildes descamisados de mi Patria y a todos los descamisados de la tierra y a la infinita raza de los pueblos! como un mensaje de mi corazón.

miércoles, 3 de febrero de 2010

DIALOGO EN UN CONVENTILLO DE LA BOCA


Octubre de 1989

-Qué hacés che, como andás?
-Yo ando bien... Bah, más o menos. Con algunas jodas de salud.
-Sí, algo me habían comentado.
-Quién te batió?
-El Cabeza.
-Ese hijo de puta...
-No fue con mala leche, che...
-Es un buchón. Cuando estuvimos guardados se decía que alcahueteaba para los ratis.
A-Dejate de joder, si El Cabeza se jugó siempre y se bancó las palizas...
-En serio te digo. Preguntale a Cacho el Mono. Salió hace quince dias despotricando contra ese ortiba.
-Mirá yo no quiero llevarte la contra, pero te digo que en el Doque está laburando la hembra de él y la yuta la jode todos los dias...
-A esa puta no le creo.
-A mí si tenés que creerme. O te olvidás de los tiempos cuando mandaban los milicos y el único en el que confiabas era en este servidor?
-Cómo me voy a olvidar: Videla, Agosti y Massera. Que trío de malparidos!
-Esos sí que eran asesinos. Nosotros, al lado de ellos, unos nenes de pecho.
-Y que carajo tiene que ver con El Cabeza?
-No sabías que El Cabeza simpatizaba con la guerrilla? Que era un tipo a los que los milicos le mataron a un hermano sindicalista y que desde ese entonces odia a los disfrazados, sean botones, milicos o curas?
-No. No lo sabía. Quien lo hubiera creído! La verdad que me dejás frío.
- Vení, acompañame hasta el café de Chichín a tomar un fernet. Está cerca de la cancha. A una cuadra del puente viejo.
-Bueno. Pero no me hablés de ese hijo de puta...
-Está. Pero vos tampoco me empecés a romper con Rivero, Goyeneche, el Tata, Fiore y la puta que lo parió.
-Escuchame...si fue la mejor época . O querés que escuche a los raros estos de Fito Paez, Soda Stereo o el otro, como se llama..? Spinetta?
-Cómo los conocés, che...!
-Es por los pibes mios. Son rockeros. Los guachos tienen una banda.
-Que querés que te diga, che. Los mios tambien. Entraron en esa variante. Que se va’ser.