martes, 15 de febrero de 2011

TAHRIR: EL GIRO DE LA HISTORIA - ROBERT FISK

"Como en toda página en la historia, al mirar al espejo tenemos que esperar con paciencia el valor, la sangre y la traición".


Luego de estar en Irlanda del Norte y vivir los días posteriores a la revolución portuguesa, llegué a Medio Oriente en junio de 1976 y me instalé en El Cairo con el encargo de cubrir una de las interminables negociaciones para poner fin a la guerra civil en Líbano. Pero luego de comer vegetales sin lavar en un restaurante local me dio gastroenteritis –"fiebre entérica" es una frase tallada en muchas lápidas de Raj– y pasé noche tras noche con ratas en el estómago y chorreando sudor en el lino de la cama. La primera vez que me aventuré a la calle me desmayé sobre una banca de concreto de una parada de autobuses, entre un paso a desnivel y una plaza con pasos elevados de hierro quemante, repletos de egipcios que vociferaban.

Allí estuve inconsciente durante cinco horas. Nadie acudió en mi auxilio. Desperté adolorido, seguro de que el mundo árabe debía de ser un lugar duro y cruel. Hasta escribí mi renuncia al puesto de corresponsal del Times en Medio Oriente… luego de una semana de haber sido contratado. La mugre de la estación de autobuses, el olor a orines, el caliente estalinismo de concreto del edificio Mugama a mis espaldas –monstruosidad estajanovista donde día tras día buscaba la extensión de mi visa– me convencieron de que no podía trabajar en la fétida dictadura de Anuar Sadat. Mi enfermedad era lástima de mí mismo. La plaza se llamaba Tahrir. Casi 36 años después he merodeado por este sitio como si fuera mi hogar, con sus decenas de miles de valerosos demócratas exigiendo un Egipto que ni yo ni ellos llegábamos siquiera a soñar. De hecho, muchos de los jóvenes hombres y mujeres que se acercaban a todo extranjero gritando "¡Viva Egipto!" no habían nacido cuando yo yacía en esa banca de concreto. La estación es hoy el edificio de un nuevo hotel –que ha servido de baño común en las pasadas tres semanas, el olor a orines aún está allí–; el Mugama, tan terrible como siempre, está vacío, pues sus legiones de burócratas han sido impedidos de entrar a la plaza por los revolucionarios del nuevo Egipto.

La historia ha llegado en grandes sorbos, a veces sangrientos, casi siempre valerosos, inspiradores, terribles. He descrito un círculo completo. Gracias al cielo nunca envié esa renuncia al Times. Supongo que los reporteros, igual que las naciones, crecen; la perspectiva es un raro instinto. Lo que hace tres décadas y media eran notas para un periódico –la dictadura de Sadat pronto fue sucedida por la todavía más deprimente de Mubarak– se convirtió esta semana en una epopeya en pantalla ancha, con un elenco de millones: una historia imperecedera de libertad contra la represión del Estado.

Resulta extraño cómo el mundo del cine logra capturar la realidad. En El tercer hombre hay un momento maravilloso en el que dos oficiales británicos esperan junto a una pared en la Viena de posguerra con la esperanza de atrapar al multiasesino Harry Lime. De las sombras no surge Lime, sino una extraña criatura con unos globos en la mano, que pregunta en voz baja a los soldados si quieren comprar uno. Hace un par de semanas me abría paso boqueando por la calle Champollion, frente a la plaza Tahrir, con Cecilia Udden, de la televisión sueca. Ambos teníamos náuseas por los vapores del gas lacrimógeno, el lugar vibraba con los disparos de pistolas aturdidoras de la policía de seguridad del Estado, y entonces una figura ataviada con una túnica salió de una calle lateral y se nos acercó entre el humo, agitando algo en la mano. "¿Papiro?", preguntó en tono lastimero. "¿Una imagen de Ramsés Segundo?"

Grandes son los contrastes de la historia, y no siempre cómodos. Mi colega Don Macintyre (quien se parece a Jack Hawkings en el papel del general Allenby en Lawrence de Arabia) entrevistó a una pareja de británicos que se iba de Egipto, en el aeropuerto de El Cairo. Cuando les pidió sus nombres, ella se negó porque, dijo, trabajaba en un "departamento del gobierno" en Gran Bretaña. En la plaza Tahrir, egipcios que corrían peligro de ser arrestados al instante por los esbirros de Mubarak nos daban con orgullo su nombre completo, ansiosos por demostrar su fe en la libertad y su desprecio por la policía. ¿Qué nos dice esto sobre nosotros? El Egipto antimubarakita nos enseña una cosa; la Gran Bretaña cameronita, otra muy distinta.

Y luego está el hombre que quería ser rey, Omar Suleimán, charlando con periodistas de la televisión egipcia, confiado, amistoso, paternalista. Luego, de pronto, advirtió a los reporteros que "murciélagos salidos de la noche están aterrorizando al pueblo egipcio". ¿Estaría en sus cabales? Allá por la década de 1930 mi padre, subtesorero en el municipio de Birkenhead, descubrió que un amigo había sido encerrado en lo que entonces se llamaba un "asilo para lunáticos". Fisk al rescate. Bill se presentó en el asilo, escuchó la racional explicación de su amigo de que se había cometido un terrible error, y se ofreció de inmediato a llevarlo a las autoridades de salud para que se enmendara el entuerto. "Pero no puedo irme", anunció de pronto el amigo, metiendo los dedos en un enchufe eléctrico. "Mira, soy un foco; si me llevas, todas las luces del asilo se apagarán."

¿Será Omar Suleimán un foco? Qué occidental me muestro al preguntar eso. En la poesía árabe, donde la metáfora es tan distintiva como lo era en la poesía británica de principios del siglo XVII, la expresión "murciélagos de la noche" casi siempre se refiere a una criatura espantosa que surge sólo en la oscuridad, con una ciega capacidad de infundir terror. Suleimán hablaba casi seguro de los ladrones e incendiarios que han atacado los hogares egipcios en las noches –muchos de esos "murciélagos", pero no todos, han sido policías vestidos de civil, una distinción que Suleiman sin duda no hizo–, y de este modo la tradición literaria árabe se fundió con la retórica de una dictadura agonizante.

¿En verdad agonizaba?, nos preguntamos durante las pasadas tres semanas. La misma pregunta se hacían los manifestantes de la plaza Tahrir, porque las revoluciones, los levantamientos, intifadas, las explosiones políticas, no tienen reglas ni calendarios. Como en toda página en la historia, al mirar al espejo tenemos que esperar con paciencia el valor, la sangre y la traición. La noche del jueves esperábamos que Mubarak se fuera, pero el anciano se volvió a su pueblo con un discurso de tal narcisismo y autoengaño que nos quitó el aliento. Él era el auténtico foco, el verdadero "murciélago salido de la noche". La noche del viernes, el murciélago voló.

© The Independent

lunes, 14 de febrero de 2011

MACRI CONTRA LOS INTERESES POPULARES

Norberto Alayón: “Un gobierno como el de Macri es absolutamente coherente en desfavorecer los intereses de la sociedad”. Entrevista exclusiva de Iniciativa.


Espacio Iniciativa entrevistó en forma exclusiva a Norberto Alayón, Trabajador Social, docente universitario y Profesor titular de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA). 
En esta charla se refirió a los logros y desafíos más importantes respecto de las políticas sociales implementadas en el proceso de inclusión de las mayorías comenzado en 2003, el perfil antipopular del proyecto político del macrismo en la Ciudad de Buenos Aires y la magnitud de los proyectos en pugna que se jugarán en este 2011. Lea aquí la entrevista completa.


A principios de 2009 cuando fue impulsada la Asignación Universal por Hijo (AUH), un estudio del CEIL-PIETTE decía que ésta reduciría la pobreza a niveles 1986, pero ¿Cuál es el impacto que ha tenido la AUH como política social desde su implementación?
lo que opera como un dato objetivo es que la Asignación Universal por Hijo implica una política importante de distribución secundaria de la riqueza que amerita ser firmemente apoyada. Independientemente de las comparaciones y las investigaciones estadísticas objetivas, es tan clara la utilidad de una política de estas características que más allá de las relaciones y los coeficientes concretos, surge absolutamente a las claras que es algo absolutamente positivo que contribuye, no a solucionar absolutamente todos los problemas de la gente, pero sí mejorar sus condiciones de vida. Por otro lado, el grueso de la asignación -que debe ser extendida y debe ser mantenida e incrementada en los valores de acuerdo a como se puedan ir dando algunos índices de inflación- va fundamentalmente a aumentar el consumo de los sectores populares en las cuestiones y las necesidades más básicas. De modo que cuando esta propuesta surgió, yo no tuve la menor duda de que se trataba de algo absolutamente importante y pasible de ser apoyado, a diferencia de aquellas otras locuras que decía Sanz, del radicalismo, quien ahora quiere ser candidato. El decía que que la Asignación Universal por Hijo se iba a ir por la canaleta del juego y de la droga, una barbaridad que no resiste el análisis y además una desvalorización de los sectores más empobrecidos de la sociedad acerca de que destino le darían a una mejora básica de sus ingresos.
De modo que yo estoy absolutamente a favor de políticas de este tipo que implican una distribución objetiva de la riqueza.
¿Estimás que habría que hacer alguna corrección respecto de esta política o hay alguna cuestión pendiente en términos de cómo se aplica actualmente la AUH?
Lo que yo creo es que hay que garantizar que llegue absolutamente a todos aquellos sectores que involucra la reglamentación respectiva y fundamentalmente generar un proceso de actualización de los montos. Si la política es correcta pero los montos se debilitan, producto del aumento de los precios o de determinados grados de inflación, hay que tenerlo en cuenta para que eso no genere una reducción objetiva de lo que la gente recibe. Porque si mantenemos un monto fijo sin actualizaciones indudablemente eso va siendo carcomido en la práctica concreta. De modo que creo que las cuestiones clave son universalizarlo al máximo posible, facilitando absolutamente todos los mecanismos de modo que todo el mundo pueda acceder aún de los lugares más remotos del país y gestar un proceso de actualización de los montos para que no se vea depreciado el ingreso que recibe la gente por esta vía.
A nivel más general, siguiendo en el plano de las políticas sociales que ha implementado este gobierno, ¿cuáles serían los grandes aciertos y cuales los desafíos pendientes?
Los aciertos más relevantes están dados en la orientación que tiende a rectificar la perversa lógica neoliberal fundamentalmente de los ’90, que generó un proceso de debilitamiento y restricción de los derechos sociales. En este sentido, ha habido un proceso de oxigenación realmente importante que tiende a recuperar los derechos de la gente, que tiende a revalorizar la importancia de las políticas sociales y en particular de las políticas sociales universales -aunque todavía falte para poder llevarlo a cabo en plenitud- y eso por sí mismo marca una diferencia y una distancia significativa con las orientaciones anteriores. Las políticas sociales son formas de distribución secundaria de la riqueza. La distribución primaria proviene de la relación con el salario. Pero nosotros seguimos funcionando dentro del sistema capitalista intrínsecamente inequitativo y desigual y lo que puede y debe hacerse (hasta tanto podamos construir otro modelo de funcionamiento social) es la alternativa de atenuar o relativizar la injusticia intrínseca del sistema capitalista mediante el derecho laboral y la política social; éstos son dos instrumentos clave para tender hacia la construcción de una sociedad más equitativa. No definitivamente igualitaria como aspiraríamos, pero por lo menos más equitativa en un tránsito de valoración diferente de la sociedad en la cual nosotros estamos insertos. En ese sentido, todo el fortalecimiento que se planteó a través de diversas modalidades, aunque algunas de ellas puedan tener determinadas dificultades de operativización, me parecen absolutamente importantes. Todo lo que se vuelque al campo del desarrollo social es absolutamente necesario apoyarlo, garantizando por cierto que estos mecanismos tiendan a ser lo más universales posibles y que se evite cualquier modalidad de dependencia o de clientelismo que en ocasiones puede seguir de manera residual o de manera focalizada en algunos sectores o en algunas intendencias. Con eso no estamos de modo alguno de acuerdo. Lo que se transfiere a la gente debe ser entendido y debe estar constituido como un derecho, independientemente de quién se lo otorgue sea de uno u otro partido político. Todo lo que se haga para evitar perversiones de tipo de patronazgo o de clientelismo debe ser frontalmente erradicado porque de esa manera se debilita la construcción de sujetos activos y la construcción de ciudadanía.
¿Cuáles serían las dificultades que existen actualmente para avanzar en nuestro país hacia una sociedad más igualitaria desde que este proceso político se ha iniciado?
Los obstáculos están fundamentalmente centralizados en aquellos sectores sociales, políticos y económicos que entienden como pertinente otro modelo de funcionamiento que preserve mejor sus intereses. Es evidente que aún con las cuestiones que puedan quedar pendientes en el país, se ha abierto a partir de 2003 un interesantísimo proceso de oxigenación política que tiende a incluir de manera más abarcativa al conjunto de la sociedad a diferencia de lo que venía aconteciendo en el período del neoliberalismo más absoluto y más fundamentalista, donde la sociedad estaba definitivamente dualizada en términos de pequeños sectores de altísima concentración de riqueza y vastos sectores con enorme concentración de pobreza. La lógica que viene imperando no solo en el país, sino en América Latina a través de procesos similares en el Brasil de Lula, en la Bolivia de Evo, en el Ecuador de Correa, en la Venezuela de Chávez como en el Paraguay de Lugo tiende a revertir esa tendencia y tiende a poner en la agenda, en el escenario y en las prácticas políticas concretas la defensa de los derechos de las mayorías. En consecuencia eso afecta, claro está, a otros sectores sociales. Uno puede considerar lo que significa hoy en día la Sociedad Rural, o la Mesa de Enlace agropecuaria -aunque no todos los sectores son idénticos- sumados a determinados poderes mediáticos significativos y sectores políticos mediáticos del estilo de los Grondona clásico; desde luego ven afectados tanto sus intereses y el estilo de sociedad que ellos aspirarían para que siga existiendo en la Argentina. Otros pensamos de otra manera y en consecuencia ahí yo veo los obstáculos significativos. Hay sectores que pugnan por la defensa de los intereses en contra de otros y hay otros sectores que podemos aspirar a la defensa de los intereses del conjunto.
¿Cuál es su posición al respecto de la cuestión de la responsabilidad penal juvenil y las distintas discusiones en torno a ello considerando el tema la Ley de Promoción y Protección de los Derechos del Niño? ¿Y en relación al Proyecto de Servicio Cívico Voluntario que se ha propuesto un tiempo atrás en las filas de la oposición?
Uno tendría que partir de desglosar las posiciones de aquellos sectores frontalmente reaccionarios que ven este tema de determinados delitos y homicidios que en ocasiones cometen algunos de los adolescentes. Tenemos la lectura de esos sectores más tradicionales, conservadores, reaccionarios y de aquellos otros sectores no reaccionarios que pueden tener una visión que implique analizar cuidadosamente esta temática y creo que hay que hacerlo. Lo que lamentablemente predomina, fundamentalmente en los medios más interesados en la construcción del caos sistemático como Clarín o La Nación o La Razón, es esta lógica ligada a, por ejemplo, las expresiones recientes de Duhalde cuando dijo: “todo chico que mata tiene que estar inmediatamente en la cárcel, no tiene que estar un solo día en la calle” y otras. Son opiniones ideológicamente atrasadas que uno podría ligar con el recientemente fallecido Cristino Nicolaides o con Etchecolatz, Menéndez o con Videla que son similares a las que puede tener Macri o De Narváez, que ven en la alternativa de la punición la única posibilidad para tratar este tipo de temas y se olvidan de que los niños y los adolescentes más que victimarios son víctimas del estilo de sociedad en la cual nosotros estamos viviendo. Ni que hablar de la magnitud –es terrible cuando alguien comete un delito y mucho más si es un homicidio- pero lo que queremos decir también y alertar es que por suerte la magnitud de los datos estadísticos no son tan relevantes.
Lo decía días pasados en un reportaje Eugenio Zaffaroni, integrante de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que no son tantos los homicidios cometidos por menores de 16 años.
Entonces, yo separaría las opiniones de estos sectores que cuando aparece un lamentable episodio de estas características -además de ser este un año electoral- y tratar de construir desde ahí una situación extrema de inseguridad que objetivamente no existe (sí existe inseguridad pero no una situación extrema) y de juntar agua para su molino y también están aquellas posiciones que pueden estar encarnadas en algunos que siguen siendo diputados en la actualidad como Emilio García Méndez, que tienen posiciones no reaccionarias, pero sí de defensa de la baja de la edad de imputabilidad. Personalmente yo no creo que sea tan significativa la repercusión si se baja la edad de imputabilidad de 16 a 14 años. Me parece que los problemas deben ser atacados más estructuralmente, los ejes de la prevención tienen que ser claves, hay que pensar en muchos otros aspectos antes del desenlace final cuando un chico termina matando. Esto no significa minimizar el hecho, es terrible e importante que una persona muera. Lo que tenemos que tener es una lectura de conjunto y no pensar que se van a erradicar estos episodios por la alternativa oportunista de decir “manden al chico inmediatamente a una cárcel”. Seguramente Duhalde y algunos de estos otros personajes de la política local probablemente no se asombran tanto cuando aparecen las informaciones o denuncias de que hay sectores de la policía que reclutan menores para cometer delitos.
En definitiva, hay proyectos de este tipo en la Cámara de Diputados en relación a la edad de imputabilidad de los menores de 18 años pero yo no creo que sea el factor central. Diferencio las dos posiciones: la reaccionaria y punitiva, al estilo de la dictadura militar, y aquellas otras que no son reaccionarias y tienen un punto de vista acerca de que hay que hacer un tratamiento mas cuidadoso del tema de la responsabilidad penal juvenil, garantizando el debido proceso que debe tener cualquier persona que delinque, sobretodo si son menores.
Desde hace tiempo que los medios vienen fogoneando el tema de la inseguridad, ¿en que forma debe encararse esta cuestión desde su perspectiva en este año  electoral?
La solución no es inmediata porque estos hechos delictivos son la expresión de una degradación societaria que se viene acumulando a partir de diferentes factores. Si tomamos las tasas desempleo, los salarios debilitados y la ausencia de prestación suficiente en educación, salud y vivienda, no nos debemos asombrar, con el tiempo, si  estos niños desprotegidos socialmente desde su primera infancia, se puedan transformar en aquellos sujetos más pasibles a los traficantes, mas pasibles a caer en la droga. Estas son las expresiones finales de un proceso de degradación societaria. De modo que aquí el tema de la prevención, como en otros tantos temas, es clave. Y los resultados se ven a largo plazo. Con algunos sectores degradados, no se va a poder tener cambios significativos. Se requieren políticas de carácter estructural, por eso me parece importante lo que está ocurriendo en el país desde el 2003 en adelante, que vayan fortaleciendo los derechos, terminando con la desigualdad, que apunten a la revalorización del trabajo y los salarios dignos y de las políticas sociales. En ese marco, estaremos encaminados hacia políticas preventivas de carácter general que con el tiempo van a debilitar estas expresiones que no son mas que la rémora y la herencia de, fundamentalmente, el atraso de las últimas décadas que vivió nuestro país.
¿Qué balance considera que es posible respecto de lo que han sido los acontecimientos del último año en la vida política en la Universidad de Buenos Aires?
Las Facultades de Sociales y Filosofía son muy sensibles y, a veces, están un tanto desacopladas de cierta otra lógica que impera en otras facultades. Allí impera cierto tipo de nucleamiento que hace fortalecer y enriquecer posiciones extremas que se desacompasan con el funcionamiento objetivo de nuestra realidad. En ese sentido, me preocupa mucho lo ocurrido el año pasado. A veces se piensa que Sociales es una facultad altamente politizada, y a mi me preocupa la despolitización que provocan determinadas prácticas de sectores de alumnos y docentes, enajenando la comprensión objetiva de los procesos, en vez de capturar y propiciar una politización activa de los estudiantes. Esto termina cansando y aburriendo a los alumnos, en vez de mandarlos al ámbito especifico de estudiantes y de lectores de la realidad social y política. Terminan recluidos en sus  casas, quizás viendo a Tinelli.
Hemos tenido tomas muy largas, de 45 días, que han repercutido en forma cuantitativa y cualitativa. Este corte en el funcionamiento académico, indudablemente ha causado perjuicios. Se debe haber estudiado menos, aprendido menos, enseñado menos. Las instituciones deben funcionar durante los días hábiles que les compete a su programación, y no cortar de cuajo 40 o 45 días de un ciclo lectivo, que de por si es corto.
Esto puede conllevar también, de esas posiciones más ultra, algún aprendizaje para otros sectores sociales y políticos de la facultad que se dan cuenta de que se está tironeando en exceso con los paros ante cualquier nimiedad o en la argumentación de los mismos.
Esperemos que no se genere un proceso, lamentable, de deserción de estudiantes que iban a la Universidad Pública. Las universidades privadas deben estar recibiendo a algunos estudiantes de nuestra facultad. Aquellos padres que pueden pagar una universidad privada, pueden llegar a enviar a sus hijos a universidades privadas, cansados de estos climas extremos. Por su parte, sectores más desfavorecidos que no pueden pagar una universidad privada, pueden llegar a desaparecer de la pública a causa de estos niveles de exacerbación e interrupción. Se los termina expulsando y arrojando a sus barrios sin la posibilidad de tener acceso a los estudios universitarios.
De acuerdo a lo acontecimientos del Parque Indoamericano. ¿Cuales son los principales desafíos respecto a las políticas sociales en la ciudad de Buenos Aires?
A Macri nadie le puede imputar ausencia de coherencia. Lo es en relación a su no- opción a favor de los sectores más desprotegidos. Basta con ver las diferencias de los sucesivos presupuestos asignados con los ejecutados en materia de salud, educación y vivienda. Hay prioridades significativas y este gobierno de la ciudad las ha asignado a bici-sendas, a la Policía Metropolitana con sus pistolas tipo picanas, entre otros temas. En ese sentido, un gobierno como el de Macri es absolutamente coherente es desfavorecer los intereses del conjunto de la sociedad.
No puede ser que la ciudad de Buenos Aires, siendo un distrito poderoso en lo económico, no asigne más y mejores recursos a las áreas de salud, educación y de desarrollo social. No se está haciendo debido un posicionamiento político que encarna el PRO y sus aliados.
La alternativa, estará en manos de los porteños, tratando de ver si se puede recuperar, para la ciudad de Buenos Aires, un posicionamiento que involucre más activamente al conjunto de la sociedad. Y que quedemos exentos de estas lógicas con componentes xenófobos, como ocurrió en el Parque Indoamericano. Tampoco fue algo nuevo porque en ocasiones anteriores sucedió lo mismo, por ejemplo, con los hospitales públicos, negando el acceso a los mismos para los ciudadanos que no viven en la capital.
Finalmente, ¿Cómo evalúa el escenario político electoral nacional del 2011? ¿Anticipa alguna resolución?
Es una encrucijada importante la que se vivirá en el 2011 porque se ponen en juego diferentes proyectos. Creo que va a haber una polarización y uno lo puede observar en algunas de las expresiones de aquellos que representan los intereses políticos de los grupos económicos más concentrados. Uno de los representantes del lock out llegó a decir que la Mesa de Enlace tendrá que luchar seguirá existiendo “mientras haya un solo kirchnerista en el país”. Este tipo de mensajes proclaman el abroquelamiento de ciertos sectores de la sociedad en términos de confrontación con este proceso. Creo que el proyecto iniciado en 2003 tiende a la inclusión, al fortalecimiento de derechos, a la inclusión de las mayorías. En frente hay otro proyecto, de un país para pocos, para los enriquecidos, no para 40 millones de habitantes sino para muchos menos. En consecuencia, estos van a ser los proyectos que se van a poner sobre el tapete en las próximas elecciones.
La alternativa de no visualizar la importancia estratégica de fortalecer y profundizar lo que existe en la actualidad, aun con algún nivel de incompletud, nos puede llevar a una derrota y a perder todo lo avanzado. Si se interrumpe el actual proceso, nos llevaría a un cambio para peor, dejando de lado toda posibilidad de profundización de todo lo logrado en los últimos años.
Va a ser una apuesta importante, no solo para el país. Meses atrás estuvo en vilo la alternativa, no solo de que caiga, sino de lo asesinaran al Presidente Correa en Ecuador. De modo que todo lo que haga a la defensa de proyectos similares de carácter continental debe ser defendido a ultranza porque detrás de las oposiciones de derecha y de izquierda contra estos proyectos, está objetivamente la posibilidad de volver a estadios peores que nos va a costar muchísimo a los argentinos y a los latinoamericanos.

ABORDAJE INTERDISCIPLINARIO DEL MALTRATO INFANTO-JUVENIL Y LA VIOLENCIA FAMILIAR



UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES - FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS
SECRETARÍA DE INVESTIGACIÓN Y POSGRADO
AÑO ACADÉMICO 2011.

ABIERTA LA PRE-INSCRIPCIÓN para la 2da cohorte:
Desde el 21 de febrero hasta el 30 de abril 2011

PROGRAMA DE ACTUALIZACIÓN: 
ABORDAJE INTERDISCIPLINARIO DEL MALTRATO INFANTOJUVENIL 
Y LA VIOLENCIA FAMILIAR E INSTITUCIONAL
Coordinadora: Dra. María Inés Bringiotti

Se dictará a partir del 2do cuatrimestre -agosto del 2011- 
5 módulos consecutivos con un total de 172 hs. cátedra.
Convenio entre Filosofía y Letras (UBA) y la Asociación Argentina de Prevención del Maltrato Infantojuvenil  (ASAPMI) . 
Informes e inscripción: Puan 430, Ciudad Autónoma de  Buenos Aires - Lunes a viernes  12 a 18 hs 
Teléfonos: 4432-0606/0334/3525 int. 189. Directo: 4433-5925 

DECLARACIÓN DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN EL FORO SOCIAL MUNDIAL

DECLARACIÓN DE LOS MOVIMIENTOS 
EN EL FORO SOCIAL MUNDIAL
FSM Dakar (Senegal) - 10 de febrero de 2011

Nosotras y nosotros, reunidos en la Asamblea de Movimientos Sociales, realizada en Dakar durante el Foro Social Mundial 2011, afirmamos el aporte fundamental de África y de sus pueblos en la construcción de la civilización humana. Juntos, los pueblos de todos los continentes, libramos luchas donde nos oponemos con gran energía a la dominación del capital, que se oculta detrás de la promesa de progreso económico del capitalismo y de la aparente estabilidad política. La descolonización de los pueblos oprimidos es un gran reto para los movimientos sociales del mundo entero.

Afirmamos nuestro apoyo y solidaridad activa a los pueblos de Túnez y Egipto y del mundo árabe que se levantan hoy para reivindicar una real democracia y construir poder popular. Con sus luchas, muestran el camino a otro mundo, libre de la opresión y de la explotación.

Reafirmamos con fuerza nuestro apoyo a los pueblos de Costa de Marfil, de África y de todo el mundo en su lucha por una democracia soberana y participativa. Defendemos el derecho a la autodeterminación y el derecho colectivo de todos los pueblos del mundo.

En el proceso del FSM, la Asamblea de Movimientos Sociales es el espacio donde nos reunimos desde nuestra diversidad para juntos construir agendas y luchas comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y todo tipo de discriminación.

En Dakar celebramos los 10 años del primer FSM, realizado en 2001 en Porto Alegre, Brasil. En este periodo hemos construido una historia y un trabajo común que permitió algunos avances, particularmente en América Latina donde logramos frenar alianzas neoliberales y concretar alternativas para un desarrollo socialmente justo y respetuoso de la Madre Tierra.

En estos 10 años vimos también la eclosión de una crisis sistémica, expresada en la crisis alimentaria, ambiental, financiera y económica, que resultó en el aumento de las migraciones y desplazamientos forzados, de la explotación, del endeudamiento, y de las desigualdades sociales.

Denunciamos el rol de los agentes del sistema (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales etc.), que, en búsqueda del máximo lucro, mantienen con diversos rostros su política intervencionista a través de guerras, ocupaciones militares, supuestas misiones de ayuda humanitaria, creación de bases militares, saqueos de los recursos naturales, la explotación de los pueblos, y manipulación ideológica. Denunciamos también la cooptación que estos agentes ejercen a través de financiamentos de sectores sociales de su interés y sus prácticas asistencialistas que generan dependencia.

El capitalismo destruye la vida cotidiana de la gente. Pero a cada día nacen múltiples luchas por la justicia social, para eliminar los efectos que dejó el colonialismo y para que todos y todas tengamos una digna calidad de vida. Afirmamos que los pueblos no debemos seguir pagando por esta crisis sistémica y que no hay salida a la crisis dentro del sistema capitalista!

Reafirmando la necesidad de construir una estrategia común de lucha contra el capitalismo, nosotros, movimientos sociales:

Luchamos contra las trasnacionales porque sostienen el sistema capitalista, privatizan la vida, los servicios públicos, y los bienes comunes, como el agua, el aire, la tierra, las semillas, y los recursos minerales. Las transnacionales promueven las guerras a través de la contratación de empresas militares privadas y mercenarios, y de la producción de armamentos, reproducen prácticas extractivistas insostenibles para la vida, acaparan nuestras tierras y desarrollan alimentos transgénicos que nos quitan a los pueblos el derecho a la alimentación y eliminan la biodiversidad.

Exigimos la soberanía de los pueblos en la definición de nuestro modo de vida. Exigimos políticas que protejan las producciones locales que dignifiquen las prácticas en el campo y conserven los valores ancestrales de la vida. Denunciamos los tratados neoliberales de libre comercio y exigimos la libre circulación de seres humanos.

Seguimos movilizándonos por la cancelación incondicional de la deuda pública de todos los países del Sur. Denunciamos igualmente, en los países del Norte, la utilización de la deuda pública para imponer a los pueblos políticas injustas y antisociales.

Movilicémonos masivamente durante las reuniones del G8 y G20 para decir no a las políticas que nos tratan como mercancías!

Luchamos por la justicia climática y la soberanía alimentaria. El calentamiento global es resultado del sistema capitalista de producción, distribución y consumo. Las transnacionales, las instituciones financieras internacionales y gobiernos a su servicio no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Denunciamos el “capitalismo verde” y rechazamos las falsas soluciones a la crisis climática como los agrocombustibles, los transgénicos y los mecanismos de mercado de carbono, como REDD, que ilusionan a poblaciones empobrecidas con el progreso, mientras privatizan y mercantilizan los bosques y territorios donde han vivido miles de años.

Defendemos la soberanía alimentaria y el acuerdo alcanzado en la Cumbre de los Pueblos Contra el Cambio Climático y por los Derechos de la Madre Tierra, realizada en Cochabamba, donde verdaderas alternativas a la crisis climática han sido construidas con movimientos y organizaciones sociales y populares de todo el mundo.

Movilicémonos todas y todos, especialmente el continente africano, durante la COP-17 en Durban, Sudáfrica, y la Río +20, en 2012, para reafirmar los derechos de los pueblos y de la Madre Tierra y frenar el ilegítimo acuerdo de Cancún.

Defendemos la agricultura campesina que es una solución real a la crisis alimentaria y climática y significa también acceso a la tierra para la gente que la vive y la trabaja. Por eso llamamos a una gran movilización para frenar el acaparamiento de tierras y apoyar las luchas campesinas locales.

Luchamos contra la violencia hacia la mujer que es ejercida con regularidad en los territorios ocupados militarmente, pero también contra la violencia que sufren las mujeres cuando son criminalizadas por participar activamente en las luchas sociales. Luchamos contra la violencia doméstica y sexual que es ejercida sobre ellas cuando son consideradas como objetos o mercancías, cuando la soberanía sobre sus cuerpos y su espiritualidad no es reconocida. Luchamos contra el tráfico de mujeres, niñas y niños.

Defendemos la diversidad sexual, el derecho a autodeterminación de género, y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.

Movilicémonos todos y todas, unidos, en todas las partes del mundo contra la violencia hacia la mujer.

Luchamos por la paz y contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y la militarización de nuestros territorios. Las potencias imperialistas utilizan las bases militares para fomentar conflictos, controlar y saquear los recursos naturales, y promover iniciativas antidemocráticas como hicieron con el golpe de Estado en Honduras y con la ocupación militar en Haiti. Promueven guerras y conflictos como hacen en Afganistán, Iraq, la República Democrática del Congo y en varios otros paises.

Intensifiquemos la lucha contra la represión de los pueblos y la criminalización de la protesta y fortalezcamos herramientas de solidaridad entre los pueblos como el movimiento global de boicot, desinversiones y sanciones hacia Israel. Nuestra lucha se dirige también contra la OTAN y por la eliminación de todas las armas nucleares.

Cada una de estas luchas implica una batalla de ideas, en la que no podremos avanzar sin democratizar la comunicación. Afirmamos que es posible construir una integración de otro tipo, a partir del pueblo y para los pueblos y con la participación fundamental de los jóvenes, las mujeres, campesinos y pueblos originarios.

La asamblea de movimientos sociales convoca a fuerzas y actores populares de todos los países a desarrollar dos acciones de movilización, coordinadas a nivel mundial, para contribuir a la emancipación y autodeterminación de nuestros pueblos y para reforzar la lucha contra el capitalismo.

Inspirados en las luchas del pueblo de Túnez y Egipto, llamamos a que el 20 de marzo sea un día mundial de solidaridad con el levantamiento del pueblo árabe y africano que en sus conquistas contribuyen a las luchas de todos los pueblos: la resistencia del pueblo palestino y saharaoui, las movilizaciones europeas, asiáticas y africanas contra la deuda y el ajuste estructural y todos los procesos de cambio que se construyen en América Latina.

Convocamos igualmente a un día de acción global contra el capitalismo el 12 de octubre donde, de todas las maneras posibles, rechazaremos ese sistema que destruye todo a su paso.

Movimientos sociales de todo el mundo, avancemos hacia la unidad a nivel mundial para derrotar al sistema capitalista!


Nosotras y nosotros venceremos!


Minga Informativa de Movimientos Sociales

MUNDO ÁRABE: LA REVOLUCIÓN ESTÁ EN EL AIRE


ACERCA DE LA REBELIÓN - CHRIS WELLS
La rebelión está en el aire. El pueblo de Egipto nos ha dado un brillante ejemplo del poder de la protesta no violenta en combinación con una resolución absoluta. Pero el suyo no es el único ejemplo. La revuelta egipcia fue gatillada por una anterior en Túnez, que se hizo eco en Siria, Jordania, Argelia, Yemen. Algo se mueve en el mundo árabe.
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Una de las características que comparten estas rebeliones es que carecen de un liderazgo identificable. Incluso si fueron provocados (o activados) por las acciones de un pequeño grupo, cada uno parece haber encendido una expresión espontánea del sentimiento popular que ha llegado a un punto de ebullición. Esta rebelión es descentralizada. Los archivos codificados que Wikileaks guarda en la reserva como "seguros" se han distribuido a más de 100.000 personas! Esa es una enorme red sin una sede central. El año pasado, cuando Paypal bloqueó los pagos a Wikileaks, piratas informáticos ajenos al grupo aparecieron de la nada en su defensa e interrumpieron el servicio de Paypal.
Existe la tentación de buscar la causa y el efecto en esto. Por ejemplo, los cables diplomáticos publicados por Wikileaks parecen haber jugado un papel en el encendido de la rebelión de Túnez - aunque no en la forma en que se podría imaginar. Los Tunecinos sabían que su gobierno era corrupto y vivían simplemente resignados a ello. Lo que los cables revelaron fue una franca desaprobación de la corrupción por parte los diplomáticos de EE.UU., lo que parece haber despertado la esperanza de que los EE.UU. podrían al menos tácitamente apoyar una rebelión.
Pero tal vez todas estas formas de rebelión sean una expresión de algo más profundo. La rebelión como una corriente psico-social, un estado de ánimo, una actitud ... un despertar. En las imágenes bellas e inspiradoras de la plaza Tahrir, hay un mar de caras jóvenes. Ciertamente, un cambio generacional es parte de la ecuación. Pero la multitud era diversa. Incluía musulmanes y cristianos, jóvenes y ancianos, los pobres y los profesionales. Muchas de las personas estaban orando. Fue su extraordinaria fuerza y calma nutridas por una nueva espiritualidad? Una espiritualidad sin fanatismo y comprometida con la no violencia?
El proceso en Egipto está lejos de terminar, la rebelión necesita de un encuadre claro y una dirección para orientar su potencial revolucionario. Pero ya no hay vuelta atrás, el ejemplo está ahí para que todos lo vean. El mensaje? Ya no es necesario resignarse en silencio ante la amargura. Es posible decir la verdad. Y cuando suficientes personas empiezan a hablar ... El cambio es posible.
Mark Twain, en "Un yanqui de Connecticut en la corte del rey Arturo", escribe sobre un norteamericano transportado desde 1889 a la Edad Media. Se sorprende ante la aparente voluntad de la gente pobre de ese tiempo de colaborar con su propia opresión. A continuación, el visitante del futuro comienza a hablar abiertamente con un campesino sobre los abusos de un viejo Barón que ha sido asesinado por uno de sus súbditos y transforma al campesino. Antes (por temor a las represalias), el pretendía tomar partido por el Barón con entusiasmo, hasta el punto de perseguir y matar a sus propios familiares. Pero de repente comienza a hablar de su verdadera opinión. Entonces dice: "He dicho las palabras. He dicho las palabras! Las únicos que han sabido bien en mi boca y la recompensa de ese gusto es suficiente. Guíame ... aunque me lleve al cadalso, porque estoy listo."
El viajero del tiempo continúa: “Allí estaba, como ven. Un hombre es un hombre, en el fondo. El abuso y la opresión de todas las edades no pueden extirparle su condicion humana..."
Los valientes rebeldes de este tiempo han dichoe las palabras y la verdad está a la vista.
El cambio es posible.


North American Spokesperson for New Humanisme
Pressenza  New York, 2/12/11

CRISTINA POTENCIA EL SISTEMA DEMOCRÁTICO - VÍCTOR EGO DUCROT


Economía y Política
Más potencia en el esquema democrático
Los kilovatios de Cristina van en aumento

Entre las acciones de la presidenta se registra una que es clave: potenciar al máximo el rol de los medios públicos como herramientas de primer orden al servicio de una comunicación inclusiva y pluralista*.


Frente de LRA6, Radio Nacional Mendoza
Foto: Archivo

Por Víctor Ego Ducrot | Desde Buenos Aires
12|02|2011

Una batería de acciones implementadas por el gobierno nacional estrecha el cerco sobre el empedernido despliegue conducido por Magnetto y sus secuaces contra la democratización definitiva de la palabra, a la vez que pone en evidencia la mediocridad desesperante de la denominada oposición. Entre esas acciones de la presidenta se registra una que es clave: potenciar al máximo el rol de los medios públicos como herramientas de primer orden al servicio de una comunicación inclusiva y pluralista.

Se trata de una voluntad política expresada en múltiples iniciativas, como el sistema digital terrestre para la televisión e incluso el programa Fútbol para Todos; pero hoy quiero referirme a un punto en particular, al rol asignado a Radio Nacional en todo el país. Escribo estas líneas desde Mendoza, donde el lunes 7 de febrero LRA 6 inauguró su nueva programación, y su nuevo estilo de trabajo.

El nuevo director de Nacional Mendoza, Ernesto Espeche, abrió las puertas del auditorio de la emisora, y durante una jornada de casi nueve horas, dirigentes políticos y sociales, figuras del arte y la cultura de la provincia y profesionales del medio público pusieron al aire un programa especial. No es frecuente que una radio trabaje en esa línea, pero el flamante responsable de LRA 6 consideró que esa será la impronta de su gestión. “La radio pública tiene que estar al servicio de la comunidad, con información veraz, cultura y entretenimientos; y no dudo en afirmar que nuestro trabajo debe ponerse en sintonía con cuatro ejes fundamentales: compromiso irrestricto con la democracia y los Derechos Humanos, sinceramiento de la línea editorial, porque a la sociedad no hay que engañarla con independencias que no son tales, como las cacareadas por los medios monopólicos; integración latinoamericana y militancia efectiva, desde nuestra especificidad profesional, por la justicia y la inclusión social, en términos económicos, políticos y culturales”, destacó Espeche.

El máximo responsable de LRA6 pertenece a la joven generación de comunicadores: militante social y político desde su adolescencia, periodista, doctor en Comunicación por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), actual director de esa carrera en la Universidad Nacional de Cuyo y fundador en Mendoza de la Corriente por una Comunicación Nacional, Popular y Democrática (CCNP), el espacio político que encabeza a nivel nacional Gabriel Mariotto, titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA).

A la jornada de lanzamiento de la nueva programación, que contempla un 80 por ciento de programación local entre las 7 y las 24 de cada día, asistieron representantes de la dirección central de Radio Nacional, entre ellos Omar Turconi, coordinador de gerencias, y Matías Ciampini, gerente de emisoras. Ambos funcionarios anunciaron al aire que ya está todo dispuesto para que cada una de las 40 plantas que Nacional tiene en todo el país reciban los nuevos transmisores, de 25 kilovatios cada uno, en un esfuerzo del gobierno federal para poner a la radio pública en el lugar que se merece, tras los años de marginación y desguace a los que fue sometida por las prácticas neoliberales, con la complicidad activa de los monopolios mediáticos.

A lo largo del día, que los mendocinos vivieron como una fiesta de la comunicación y la cultura popular, fueron varios los que se acercaron personalmente o por vía telefónica saludaron la nueva etapa de LRA 6; entre ellos, Gabriel Mariotto y Tristán Bauer, presidente de RTA. También lo hicieron la directora de LRA1, María Seoane; el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González; las creadoras musicales Liliana Herrero y Teresa Parodi, los periodistas Alejandro Dolina, Orlando Barone y Pedro Lanteri, director de La Voz de las Madres, entre muchos otros.

La nueva grilla de Nacional Mendoza contiene una propuesta de singular importancia en términos de comunicación popular y de revalorización del rol que deben cumplir los medios públicos: un bloque diario, en horario central de la mañana, dedicado a las voces de la sociedad sin mediaciones, con un equipo de exteriores que llevará la radio casa por casa, para que los habitantes de las barriadas más populares puedan expresar sus necesidades y debatir en forma directa y participativa en torno al proyecto nacional, democrático e inclusivo que encabeza Cristina. Se trata de una experiencia que debería ser replicada en todos los espacios mediáticos que administran los Estados nacional, provincial y municipal, como así también por los que están a cargo del sistema de universidades nacionales; y se entronca con otras iniciativas militantes de profunda impregnación participativa, como lo es, por ejemplo, el proyecto Casas Compañeras, lanzado en enero pasado por Mariotto.

En enero pasado, y para poner las Casas Compañeras a disposición de la presidenta y del programa de transformaciones que ella encarna, el máximo exponente de la CCNP comenzó a movilizar a sus militantes para que, en principio en la provincia de Buenos Aires y en una segunda etapa en todo el país, todos aquellos que quieran abrir su hogares como ámbitos de discusión y práctica política y social, puedan hacerlo en forma organizada. La respuesta fue un aluvión de mensajes llegados a la página electrónica de la Corriente por una Comunicación Nacional, Popular y Democrática, desde distintos rincones del territorio nacional, sumándose a la iniciativa de Mariotto.

También es oportuno considerar que las prácticas inclusivas comentadas en esta columna sólo pueden ser explicadas como consecuencias de un continente más abarcativo; el signado por el sistema de políticas de Estado que el Ejecutivo nacional, primero con Néstor Kirchner y ahora con Cristina, viene implementado como paradigma de construcción política. En ese marco, juegan un papel más que destacado la sanción de la nueva ley de medios audiovisuales y las posibilidades de intervenciones democratizadoras que esa norma posibilitó.

A título de ejemplo de lo afirmado en el párrafo anterior, valgan las siguientes apreciaciones del titular de los Servicios de Radio y Televisión de la Universidad Nacional de Córdoba (SRT-UNC), Esteban Falcón. Al referirse a la audiencia pública recientemente convocada por el AFSCA para aplicar el artículo 77 de la nueva Ley de Medios Audiovisuales (el mismo prevé la confección de una lista preliminar con los eventos de interés general a transmitir por TV en forma gratuita), Falcón dijo que la televisación por fuera de los condicionamientos privados de los grandes acontecimientos populares, como son los deportivos de primer orden, “beneficia al conjunto de los argentinos”.

Y beneficiar al conjunto de los argentinos es el objetivo del modelo de país que impulsa Cristina, el que, seguramente, y con todos sus kilovatios, será avalado en octubre próximo, con millones de votos.

*Nota publicada por el director de APM en el diario Tiempo Argentino, el día miércoles 9 de febrero de 2011. 
APM - AGENCIA PERIODÍSTICA DEL MERCOSUR

viernes, 11 de febrero de 2011

POCHO LEPRATTI: LA GARGANTA QUE NO PODRÁ CALLAR - ANRED


POCHO LEPRATTI, EL ANGEL DE LA BICICLETA


El 18 de diciembre de 2001, en consonancia con el resto del país, la policía comenzó a desplegar el aparato represivo en Santa Fe. "Las Flores es un barrio sumamente castigado por la desocupación. El reclamo frente a supermercados y en distintos lugares estaba sumamente activo. Montaron un operativo muy fuerte y él estaba dentro de la escuela cuando cae la policía haciendo disparos al aire. Pocho sale al techo de la escuela, pidiendo que no tiren que había pibes comiendo. Bajan dos policías. Uno, Esteban Velásquez, es el que le dispara y le atraviesa la garganta. Los compañeros lo llevan al hospital, pero a los pocos minutos muere", narra Carlos Nuñez, director de la Biblioteca Popular Pocho Lepratti.
Pocho tenía 35 años cuando el 19 de diciembre lo asesinó Velásquez, quien fue sentenciado a 14 años de prisión. Hubo un intento por parte del gobernador santafesino Jorge Obeid de que se reviera el fallo. Los testigos reafirmaron sus declaraciones y se ratificó la condena. Al respecto, Nuñez sostiene que si bien "la condena fue hacia quien disparó, la orden claramente fue determinada por Reutemann, que era el gobernador, por Lorenzo Domínguez (ministro de gobierno), por Enrique Álvarez (subsecretario de seguridad), por todos los que estaban a cargo de la supuesta seguridad. El reclamo nuestro obviamente está encolumnado junto con las otras personas que fueron fusiladas y de alguna manera en forma muy parecida. Por lo cual, de sí algo estamos seguros, es que se trató de algo orquestado desde el Estado". 
Carlos cuenta que Pocho se definía como un cristiano revolucionario. "Él estaba comprometido con la fe cristiana, pero con una opción de cambio. Pocho estaba preparándose para "hermano coadjutor" en la localidad de Funes. Había estado haciendo trabajos en los barrios, quería ir a trabajar ya y desde la Iglesia le planteaban que iba a haber tiempo. Pocho no quería esperar, quería ir en ese momento. Cuando estaba próximo a recibirse, se va. Sigue con otros votos que nunca abandonó, el de pobreza y de castidad, pero abandona el voto de obediencia". De este modo, Claudio decide vivir en una villa de Rosario, en el barrio Ludueña Norte. "Se va a vivir directamente allá y empieza a trabajar junto con un cura, Edgardo Montaldo, que es una referencia de hace más de 30 años en Ludueña. Ahí crea cerca de 10 grupos juveniles", relata Nuñez. 
Carlos conoció a Pocho a través de distintos talleres que coordinaron juntos desde ATE: "Nosotros con Pocho veníamos haciendo desde 1999 un trabajo de talleres con trabajadores desocupados; desocupación y salud mental, sobre HIV, trabajo infantil, donde participaban chicos, algunos del Movimiento de Chicos del Pueblo, de La Vagancia (se refiere a uno de los grupos que creó y coordinó Pocho) y otros grupos. Fue a partir de ahí donde nosotros estrechamos mucho más la relación. Ese era un espacio donde también había gente del movimiento de Derechos Humanos y trabajadores. A partir de ahí nos relacionamos con Gustavo Martínez y Gustavo Brufman, que son dos compañeros de la Biblioteca, con los que Pocho trabajaba de hace muchísimos años". 
Nuñez, Martínez y Brufman, junto con otras personas, idearon la creación de la Biblioteca Popular Pocho Lepratti, que funciona desde el 18 de febrero de 2002 y que cuenta con distintos talleres. "La idea es recuperar, a partir de la educación popular, el trabajo que Pocho venía haciendo en contra de la exclusión social y por una sociedad participativa. Tenemos toda una serie de talleres de arte, de teatro, de guitarra, de murga. También de serigrafía, que es donde los pibes aprenden un oficio y además es el espacio desde donde salen las banderas, las remeras y todo lo que tiene que ver con la identidad en este espacio", describe Carlos. Y agrega: "Funcionamos a través de talleres de reflexión interna, donde analizamos la práctica de lo que venimos haciendo, la incidencia y la vinculación con otros movimientos sociales. En tres años estamos muy contentos del trabajo que se viene haciendo. Sabemos que el camino es largo. Como Pocho lo planteaba es un camino de hormiga". Hoy a Pocho lo llaman "Pochormiga". Carlos explica que la unión de las dos palabras "viene después de que lo matan, como manera de reivindicar el trabajo. Es como la memoria colectiva: muchas veces parece imperceptible, que no está, que no tiene efecto, pero es la acumulación de trabajo sostenido lo que va dejando una simiente". 
Por último, Carlos Nuñez afirma que "lo que esperamos es que el Estado se asuma como el asesino de Pocho y de todos los compañeros caídos y que dejen de pedir la absolución de los asesinos. Que se hagan cargo, con todo el costo que tenga, de ser los continuadores del genocidio iniciado por los dictadores". 

Diciembre, 2001

Ríos humanos por las calles
Multitud. Hartazgo. Potencia
Diciembre, 2001
Reclamo. Revuelta. Rebelión
Diciembre, 2001
Casas vacías, plazas llenas,
ejercicio directo de la política
sin intermediarios, ni traductores
Diciembre, ayer, hoy y siempre
constituye un no al hambre del desempleo,
un ejemplo de la dignidad colectiva.
Diciembre,
cuando la memoria popular escupe al olvido
Diciembre es
solidaridad, resistencia y creación
cuando unidos contra la impunidad
tendemos las manos juntas
para levantar a los caídos
Pocho, Graciela, Juan, Yanina, Rubén,
a los pibes acribillados de ayer y de siempre
Con ellos marcharemos, una y mil veces
hasta que la injusticia también se fugue en helicóptero
y abajo, en calles y plazas de alegría revienten los parches
y vuelvan a flamear las banderas todas
Carlos Nuñez
FUENTE: ANRED. DICIEMBRE 2005

LA GUERRA CRISTERA: EL SINARQUISMO ENTONCES Y AHORA. WILLIAM F. WERTZ

CRISTEROS, SINARCAS Y FASCISTAS DE TODA CALAÑA

Este artículo está dedicado a la memoria de Carlos Cota Meza.

El propósito de este artículo es explicarle al joven líder potencial de México y otras partes, cómo el sinarquismo se ha usado para tratar de impedir el desarrollo de México, en particular, en tanto Estado nacional soberano independiente, dentro de una comunidad mundial de Estados nacionales soberanos, mutuamente comprometidos al fomento del bienestar general de sus respectivos pueblos, mediante el desarrollo económico. Ello se hace necesario ante la renovada amenaza que presenta para México, los Estados Unidos, y otras naciones, el que los sinarquistas de la actualidad -centrados en torno al vicepresidente Dick Cheney de los EU, y del Partido Acción Nacional (PAN) en México- impongan el fascismo internacional.
Aquí documentaremos cómo los sinarquistas adiestrados por jesuitas, jalaron los hilos de la insurrección cristera, el levantamiento armado supuestamente "católico" que se llevó a cabo de 19261929 para derrocar al Gobierno mexicano. El sinarquismo en sus diversas formas es una ideología totalitaria, supuestamente diseñada para contrarrestar la "anarquía", imponiendo dictaduras fascistas. Los mismos sinarquistas que dirigieron la guerra cristera formaron la Unión Sinarquista Nacional de México en 1937, y al PAN. La propia Unión Nacional Sinarquista estaba dirigida por los nazis, a través de la Falange Española.
Hay quienes alegan lo contrario, que la insurrección cristera fue un acontecimiento singular legítimo, conforme a las condiciones que prevalecían en México en esa época. Por ejemplo, Anne Carroll, cuyo marido, Warren Carroll, fundó el Christendom Collegeun resumidero del carlismo español ligado la familia Buckley de Virginia, Estados Unidos, dice en su libro Christ and the Americas (Cristo y las Américas), que la insurrección cristera tuvo razón de ser y que, aunque no resultó victoriosa en el corto plazo, tuvo un efecto histórico positivo, como muestra el hecho de que el papa Juan Pablo II visitó a México en los 1990. Según ella, "la sangre de los mártires de la revolución rindió frutos".
Según Anne Carroll, "la sangre de los mártires de la revolución rindió frutos".
El porqué cuenta la opinión de una oscura personalidad sectaria del norte de Virginia, como Anne Carroll, es porque ella forma parte de los círculos sinarquistas del Christendom College y de la familia de William F. Buckley, tanto en los EU como en México, quienes la han tomado contra Lyndon LaRouche, el adversario más prominente del sinarquismo en el mundo hoy día.
(Ver "Al descubierto el complot de las escuelas seudocatólicas: ¿quién está matando a los gatitos de tu vecino?")
En 1985 los colaboradores de Lyndon LaRouche en México publicaron el libro, El PAN: el partido de la traición, que contiene un capítulo titulado "La insurrección cristera y el sinarquismo". Sin embargo, bajo el engaño y la traición del otrora colaborador de LaRouche, Fernando Quijano, quien se volteó contra LaRouche cuando éste fue encarcelado injustamente por los sinarquistas que controlaban a Quijano, hubo una campaña para repudiar todo lo escrito en ese libro. Quijano hasta llegó a decir en una ocasión que, luego de que el presidente mexicano Benito Juárez ejecutó al "emperador" Maximiliano de Habsburgo, debió haberse ejecutado sí mismo. Para entender el grado de traición que esto representa, hay que tomar en cuenta que la propuesta económica de LaRouche para Iberoamérica en 1982 se titulaba Operación Juárez.
Benito Juárez, al ver que el país estaba muy pobre después de tanta destrucción y guerras, suspendió el pago de las deudas que México tenía con Inglaterra, Francia y España. Estas tres naciones quisieron obligar a México a pagarles. Los ingleses y españoles, después de oír las
razones de los mexicanos, se retiraron; los franceses, en cambio, declararon la guerra.
No es accidental que Anne Carroll también defienda al emperador Maximiliano de Habsburgo, y ataque a Juárez. No es de extrañar, pues Otto de Habsburgo estaba entre los patrocinadores de la revista carlista Triumph de L. Brent Bozell, con la cual los Carroll estaban asociados antes de fundar el Christendom College. Más aún, la Sociedad para la Mancomunidad Cristiana, fundada por Bozell, cuñado de Buckley, adoptó el mismo grito de batalla de los cristeros, "¡Viva Cristo Rey!"
Según la Caroll, después que México declaró su independencia en 1810, "surgieron hombres que rechazaron el liberalismo, que profesaban los valores tradicionales, que eran católicos leales. Los tradicionalistas mexicanos sabían que la Iglesia y los valores tradicionales representaban la única esperanza de México". Fue por ello que concibieron la idea de establecer una monarquía católica, con un príncipe europeo en el trono, sobre la que hablaron con la emperatriz Eugenia, la esposa española de Napoleón III de Francia.
En 1854, cuando los republicanos del Partido Liberal mexicano lanzaron el Plan de Ayutla, que culminó con el derrocamiento del presidente Antonio López de Santa Anna al año siguiente, según la Carroll, los conservadores se rebelaron con la consigna de "religión y fueros"; el mismo que usaron los carlistas españoles. En julio de 1859 Juárez emitió las leyes de Reforma. En julio de 1861, con los liberales consolidados en el poder, México declara una moratoria a la deuda externa. Con esto como pretexto, Napoleón III decide enviar al Ejército francés, que llegó a México en 1862 y, tras la guerra que siguió, impuso a Maximiliano como emperador de México. El 28 de junio de 1866 Napoleón ordena el retiro del Ejército francés, por el temor de iniciar una guerra con los EU. El 12 de junio de 1867 se enjuicia a Maximiliano, y lo ejecutan el 19 del mismo mes.
Anne Carroll evalúa así los hechos: "Los EU respaldaron a Juárez y atacaron a Maximiliano porque Juárez se jactaba de su adhesión al liberalismo y a la democracia. Pero él estableció un control mucho más rígido sobre el país que el impuesto por el dizque autócrata Maximiliano. Trató de establecer un sistema de educación secular para remplazar al destruido sistema católico, pero fracasó". Este es el punto de vista adoptado por el peón de Buckley, Fernando Quijano, y sus epígonos.
El historiador Jean Meyer, profesor de la Sorbona, Francia, es otro apologista importante de la rebelión cristera. Meyer omite hechos decisivos de su libro, La cristiada, a fin de encubrir la continuidad entre los cristeros y el movimiento sinarquista oficial fundado en México en 1937. Un tercer apologista de los sinarquistas en México, el cura Alcuin Heibel, alega que no son nazis ni falangistas, sino un "movimiento totalmente cristiano y mexicano".
La realidad es que los nazis crearon a los sinarquistas, usando para ello a la Falange Española.
Pero para entender a los cristeros hay que ver el papel que tuvieron la familia Habsburgo y los jesuitas en México, y la influencia del carlismo español. Las guerras carlistas del siglo 19 no sólo ocurren al mismo tiempo que la oposición de la Iglesia católica mexicana al movimiento de independencia iniciado por el cura don Miguel Hildago y Costilla, y la Reforma de Benito Juárez, sino que los cristeros adoptan el mismo grito de batalla de los carlistas de los 1880, "¡Viva Cristo Rey!" Es más, el principio carlista de los fueros, o privilegios feudales, fue el principio organizativo que emplearon los jesuitas antes de que Carlos III los expulsara de México y todos los dominios de España en el siglo 18, y antes, durante y después de la insurrección cristera. Este principio de los fueros es el principio sinarquista que también subsume el concepto habsburgo de una "Europa de las regiones", en oposición a una Europa de Estados nacionales soberanos.

Los carlistas sostienen un catolicismo extremo y la trilogia Dios, Patria y Rey.

Como hemos dicho, la familia Buckley es un nexo decisivo de la insurrección cristera, lo que también tiene importancia hoy, debido a la participación de los Buckley en las operaciones contra el movimiento de LaRouche, tanto en el norte de Virginia, como en México. William F. Buckley padre actuó como un agente de inteligencia en el México posterior a 1917, conspirando contra la Revolución Mexicana, e incitando la insurrección cristera. Tras la Segunda Guerra Mundial, la familia Buckley siguió desempeñando un papel destructivo, no sólo contra México, sino contra la Revolución Americana y su continuación por Lyndon LaRouche. William F. Buckley padre, no sólo aupó a Nelson Rockefeller, un adversario de LaRouche de larga data, como jefe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Interamericanos, sino que James Jesus Angleton, director de contrainteligencia de la CIA cuando la dirigía Allen Dulles, designó a William F. Buckley hijo en 1952 para establecer la primera oficina de la CIA en México, D.F., en donde éste trabajó con E. Howard Hunt, quien posteriormente adquirió notoriedad por el papel que tuvo en el escándalo de Irán y la contra nicaragüense. Mediante esos nexos, la familia Buckley sigue realizando operaciones hostiles contra LaRouche y sus asociados, al tiempo que también promueve al PAN sinarquista.
En el período decisivo posterior a 1917, William F. Buckley padre organizó de forma activa contra la Revolución Mexicana, oponiéndose a las leyes revolucionarias que amenazaban a las propiedades petroleras extranjeras, incluyendo las del propio Buckley, y a las diseñadas para defender la soberanía mexicana contra la sedición de elementos sinarquistas de la Iglesia católica. En 1919 Buckley y Thomas Lamont, del imperio bancario de J.P. Morgan, fundaron y dirigieron una organización llamada Asociación Americana de México. Al propio Buckley lo expulsó de México el presidene Álvaro Obregón en 1921, por sus actividades contrarrevolucionarias. Es más, Buckley prometió darle apoyo financiero a los cristeros, y aunque al parecer no cumplió con su promesa, ésta de por sí constituye un aliento e incitación a la rebelión.
La Revolución Americana contra la teocracia
Para entender el significado de la insurrección cristera y su relación con el sinarquismo, hay que volver a la época de la Revolución Americana, pues el sinarquismo fue, de hecho, la reacción oligárquica contra ésta. En sus diversas formas, el sinarquismo se creó para derrotar a la Revolución Americana y para impedir su difusión hacia Iberoamérica o Europa.
En la cultura de habla española, el punto de referencia fundamental es el Gobierno del rey borbón francés Carlos III de España (17161788). Cuando menos hay tres aspectos importantes en su régimen. Primero, apoyó la Revolución Americana contra los británicos. Segundo, antes, en 1767, suprimió la orden jesuita en España, y la expulsó de México y de todos los territorios españoles. Y, por último, Carlos III inició una serie de expediciones botánicas científicas a principios de 1777 a Perú y Chile, a principios de los 1780 a Colombia, en 1787 a California, México y Guatemala, y finalmente a las Filipinas en 1789. Estas expediciones sentaron las bases para las expediciones posteriores de Alejandro de Humboldt y Aimé G. Bonpland.
Pero la cuestión política fundamental viene de antes, de los escritos de Dante Alighieri y Nicolás de Cusa, en los cuales se rechaza la idea del ultramontanismo (la supremacía del papa sobre los reyes y emperadores), que constituía un obstáculo para la creación de Estados nacionales perfectamente soberanos, dedicados al bienestar general de sus poblaciones respectivas. Tanto Dante en La monarquía, como Nicolás de Cusa en Concordancia católica, se opusieron a la mentada Donación de Constantino y, de hecho, Cusa demostró que era un fraude. La Donación de Constantino se usó históricamente para insistir en la supremacía del Papa, sobre la base fraudulenta de que Constantino le había dado la autoridad de coronar a los reyes y emperadores y que, por tanto, tenía autoridad suprema tanto en el dominio temporal como en el espiritual.
La Revolución Americana, con su insistencia en que no haya una religión oficial, constituyó la realización políticofilosófica del proyecto iniciado por Dante y Cusa. La supresión de los jesuitas por parte de Carlos III, en el marco de su respaldo a la Revolución Americana y su fomento a la investigación científica, fue un reflejo decisivo de esta misma corriente histórica en la cultura de habla española.
Los jesuitas dirigieron la insurrección cristera en México, usando los mismos métodos organizativos por los que Carlos III suprimió la orden en 1767. Algunos autores, como Meyer, alegan falsamente que los esfuerzos de la Revolución Mexicana y, de forma implícita, del movimiento independentista mexicano y de la Reforma, reflejaban una forma del llamado "regalismo" borbón. Pero no es accidental que el calificativo de despótica y "regalista" que le da Meyer a la República de México, deriva directamente de los carlistas, quienes desde 1830 lucharon a favor de una forma teocrática medieval de catolicismo romano en el Estado español.
Históricamente, la jerarquía de la Iglesia católica en México trató de ejercer un poder temporal, y se opuso al movimiento de independencia de 1810, a la Reforma de 1857, a la Revolución de 1910 y a la Constitución de 1917, aun cuando otros elementos de la Iglesia, tales como Miguel Hildago y José María Morelos y Pavón, dos sacerdotes y dirigentes del movimiento independentista, se opusieron de forma activa a la oligarquía.
En 1808 el arzobispo de México, Francisco Javier de Lizana, y el inquisidor Bernado de Prado y Obejero, se contaron entre los dirigentes de la conspiración contra el virrey José Joaquín de Iturrigaray y Aróstegui, quien contemplaba que México se independizara de España. Cuando estalló la Guerra de Independencia, más de cien sacerdotes del bajo clero se alistaron en las filas de los insurgentes, pero la Iglesia los anatemizó, los excomulgó y los degradó de su rango sacerdotal. En 1811 se publica una Invitación a los católicos a someterse a lo que Dios y las Cortes Generales demanden de su fe, que tildaba a los próceres de la Independencia de "hombres desvergonzados y sacrílegos, infames y desnaturalizados", que "conspiran para desterrar a la religión y la lealtad de este país".[1] El contenía una declaración de los obispos de Puebla, Oaxaca, Guadalajara y Nuevo León, en la que concedían 240 días de indulgencia a los fieles "por cada párrafo que lean o escuchen leer" del mismo. El arzobispo Lizana, los obispos Manuel Abad y Queipo, Juan Ruíz de Cabañas, y otros prelados, junto con la Inquisición, excomulgaron a todos los insurgentes y sus simpatizantes.
Durante la guerra con los EU en 1847, algunos elementos de la Iglesia incitaron y financiaron una revuelta. Respaldaron la dictadura de López de Santa Anna, y procuraron fundar un protectorado monárquico bajo los auspicios de España. El 19 de diciembre de 1855 el cura Francisco Ortega y García, de Zacapoaxtla, dirigió una rebelión contra el presidente Ignacio Comonfort. Más tarde, los elementos reaccionarios de la Iglesia precipitaron la violenta guerra de Reforma contra Juárez y las nuevas leyes liberales, y, subsecuentemente, provocaron en gran medida la intervención francesa. El arzobispo Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos fue miembro del triunvirato que estableció el imperio de Maximiliano. Todos los soldados mexicanos que combatieron contra los franceses fueron excomulgados.
Con el presidente Porfirio Díaz, una facción de la jerarquía de la Iglesia procuró restablecer sus privilegios. Luego conspiraron también para derrocar al presidente Francisco I. Madero, y se confabularon con el oligárquico Victoriano Huerta.
De este modo, la corriente teocrática ultramontana de la Iglesia en México nunca aceptó la separación de la Iglesia y el Estado en México, acorde el modelo del principio constitucional estadounidense. Y si consideramos a México desde esta perspectiva histórica, queda claro que, comenzando a principios de los 1900, algunos jesuitas iniciaron un movimiento basado en los principios del sinarquismo carlista, que tenía como propósito establecer un dominio católico ultramontano en México.
Como observó Walter Lippman, "en 1926 y 1927 la mayoría de los prelados [en México] sólo buscaban una solución mediante el derrocamiento del Gobierno". Lippman añadió que los prelados mexicanos veían el mundo a través de la encíclica de 1864 del papa Pío IX, Sílabo de errores, y que, en "su visión social, suponían que el orden feudal era parte de la naturaleza de las cosas" (este es el mismo Pío IX que simpatizaba con la Confederación esclavista en la Guerra Civil estadounidense).
Dwight Morrow, el embajador estadounidense en México que actuó como mediador en las negociaciones que pusieron fin a la insurrección cristera, hizo la observación de que los principios de la ideología que expresa el Sílabo de errores no los aceptaría el "Estado mexicano, ni ningún otro Estado moderno. No sólo la mayoría de los protestantes, sino también muchos católicos liberales, piensan que los párrafos cinco y seis del Sílabo, que tratan sobre la Iglesia, sus derechos y sus relaciones con otras sociedades civiles, son irreconciliables con la independencia del Estado nacional moderno. El abismo entre la doctrina de la Iglesia y sus formas más extremas aún no se ha salvado en la teoría. Sin embargo, la moderación y el sentido común han generado un modus vivendi en la mayoría de los países importantes del mundo".

El origen común del nazicomunismo - Adolfo Hitler y Benito Mussolini

Como señala correctamente el libro El PAN: el partido de la traición, editado en 1985, no hay contradicción entre el fascismo de los carlistas españoles y el fascismo de los nazis, o el del Partido Comunista. Todos tienen la misma madre, por lo cual se caracteriza de forma apropiada al sinarquismo como nazicomunista.
En especial durante el período del pacto StalinHitler, antes de la invasión nazi a la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial, los informes de inteligencia estadounidenses sobre Iberoamérica documentaban la colaboración entre los nazis, los fascistas, los japoneses y los comunistas. Un informe confidencial de la inteligencia estadounidense, con fecha del 9 de abril de 1940, señalaba: "Los agentes rusos y alemanes, aunque en campos políticos opuestos, no están en oposición, sino que actuan en perfecta colaboración y cooperación. El suyo es un objetivo de revolución armada en México, de acciones contra los EU. . .Se informa que los agentes comunistas y nazis trabajan de manera activa, hombro a hombro, en todos los grupos sindicales, agitar contra los EU, promover desórdenes civiles y obtener el control ideológico de México".
Desde esta perspectiva histórica, no es accidental que en 1979 Fernando Quijano quisiera dividir a los colaboradores iberoamericanos de Lyndon LaRouche, en alianza con la Cuba comunista de Fidel Castro educado por los jesuitas, y que luego, a fines de los 1980 y durante los 1990, quisiera crear una organización iberoamericana separada en base a una alianza anticomunista con Blas Piñar y la Falange Española (ver recuadro).

¿Quién es Blas Piñar?

La edición del 21 de septiembre de 2002 del diario londinense Guardian informa que en el aniversario de la fundación de la Legión Española de camisas azules, el orador estrella fue Blas Piñar, fundador de las Guerrillas de Cristo Rey, una pandilla de matones derechistas ultracatólicos que aterrorizaron Madrid en los 1970. "Su carismática fusión de la hagiografía de Franco, sus ataques a 'los rojos', citas de las Escrituras y referencias a los santos, fueron recibida con arrobamiento. Entre el público se encontraba un frágil veterano, bigote gris, de la Divisón Azul, el cuerpo de 40.000 voluntarios de Franco que pelearon por Hitler en Rusia".
La traducción al español del libro cismático de Marcel Lefebvre Yo acuso al concilio se publicó en las oficinas de la Fuerza Nueva, el partido fascista franquista de Blas Piñar. En el acto, Lefebvre estuvo acompañado de Blas Piñar, presidente de Fuerza Nueva.
La traducción al español del libro cismático de Marcel Lefebvre Yo acuso al concilio se publicó en las oficinas de la Fuerza Nueva, el partido fascista franquista de Blas Piñar. En el acto, Lefebvre estuvo acompañado de Blas Piñar, presidente de Fuerza Nueva.     
En oposición al Concilio Vaticano II, Blas Piñar favorece la preservación de la misa tridentina, la cual le autorizó a Lefebvre celebrar para Fuerza Nueva. Le da credibilidad a las "apariciones" marianas de los 1800, a partir de lo cual surgió el integrismo. De particular importancia son las apariciones de La Salette, en las que supuestamente la Virgen le explicó a dos niños que la Iglesia está en peligro debido a su jerarquía. Supuestamente, la Virgen hizo un llamado a los Apóstoles de los últimos días para que formacen un ejército para combatir por Cristo.
Se llegó a conocer a Blas Piñar como el caudillo del Tajo, luego de que el místico Clemente Domínguez, tuvo la visión que le decía que Cristo iba a enviar a "el gran caudillo del Tajo, el segundo Franco", para salvar a España cuando desapareciera Franco.
Piñar fundó Fuerza Nueva en 1966, con el propósito de "mantener vivos los ideales del 18 de julio de 1936". Durante el régimen de Franco, Piñar fue el director del Instituo de Cultura Hispánica, pero fue destituído por publicar un ataque virulento contra los EU. Era protegido del almirante Carrero Blanco, segundo en mando después de Franco.
En 1970, la ultraderecha española presentó candidatos a nombre de Unión Nacional, y ganó un escaño, el de Blas Piñar. En las tres elecciones subsecuentes, en 1977, 1979 y 1982, nuevamente la ultraderecha sólo consiguió un representante, Piñar.
El fundador del movimiento belga pro nazi Rexism, León Degrelle, estuvo en contacto con el movimiento de Piñar en España. Degrelle viajó a México en 1930, y se vinculó al movimiento cristero y a Bernardo Bergöend. Degrelle vivió en España al terminar la Segunda Guerra Mundial, y su hija se casó con Servando Balaguer, quien por un tiempo fue el jefe de la Fuerza Nueva de Piñar.
En 1976, Ernesto Mila presentó la tésis organizativa ante el Primer Congreso de Fuerza Nueva, a solicitud de Blas Piñar. Habló de la Guardia de Hierro rumana, de Cornelius Codreanu, como el modelo organizativo para el partido de Piñar.
En el público se encontraba Horia Sima, un miembro de la Guardia de Hierro, quien estuvo al frente de la Legión Rumana que combatió por Hitler contra la Unión Soviética. Según un autor, Blas Piñar encontró en la "Legión Rumana y en su catolicismo militante una confirmación de su 'ultramontanismo' ".
Es más, la idea de crear un "bloque latinoamericano" contra los EU, en oposición a una alianza "panamericana" con ellos, es la posición política sinarquista de los nazis. Un informe confidencial de la inteligencia estadounidense, titulado "Argentina: resumen de la actividad nazi", fechado el 13 de agosto de 1941, describe la técnica de propaganda de la Falange Española controlada por los nazis, en Argentina y en otras partes de Iberoamérica, como "un fuerte impulso hacia la creación de un bloque latinoamericano que, permitiéndole a cada país mantener su individualidad, unificaría la política exterior del continente sureño y proporcionaría una protección segura contra el imperialismo yanqui. Este impulso se vincularía a su vez con el movimiento de hispanidad, inaugurado formalmente por España y Portugal, pero obviamente dirigido por Alemania".
Como señala el libro El PAN, en 1926 Manuel Gómez Morín, fundador del derechista PAN, era el abogado de la embajada soviética en México. Ya en 1922 Gómez Morín había propuesto ante el Primer Congreso Internacional de Estudiantes, celebrado en México, D.F., "la abolición del actual concepto del poder público que, suponiendo al Estado una entidad soberana. . . se traduce en un derecho subjetivo de los menos sobre los más. . . Obtener, en oposición al principio patriótico de nacionalismo, la integración de las nacionalidades, en una comunidad universal".
Gómez Morín admiraba a Vicente Lombardo Toledano, quien de acuerdo con el libro El PAN, era el principal agente de la Internacional Comunista en Iberoamérica. Así, el programa que Gómez Morín propuso en 1922, fue el que aprobó la Internacional Comunista en Bakú, URSS, en 1921: eliminar la soberanía de los Estados nacionales, e imponer una dictadura sinarquista hobbesiana a una multitud de comunidades tribales. Ese fue el programa que le encomendaron diseñar a Lombardo Toledano para Iberoamérica. Para 1926, el año en que empezó la insurrección cristera, elaboró una propuesta corporativista para organizar comunidades indígenas, basada explícitamente en un modelo medieval del siglo 13. En lo esencial, tal concepto no era nada diferente del que promovían los jesuitas fascistas que dirigían a los cristeros.
José Vasconcelos fungió como secretario de Educación Pública de 1920 a 1924. Contra él y sus planes educativos fue que organizaron a los cristeros, a favor de una educación "católica". Y, no obstante, la revista Timón del "liberal" Vasconcelos era financiada por la compañía alemana Transozean GmbH, uno de cuyos directores era Hjalmar Schacht, el hombre de la oligarquía financiera angloamericana en Alemania responsable de llevar a Adolfo Hitler al poder.
Gómez Morín, el fundador del PAN, fue presidente del Banco de México durante el Gobierno de Plutarco Elías Calles y, desde esa posición, financió el movimiento que procuraba poner a Vasconcelos en la Presidencia de México.
Lombardo Toledano fue miembro destacado de la Confederación Revolucionaria Obrera Mexicana (CROM) de Luis Morones, organización que adversaba radicalmente a la Iglesia. No obstante, Gómez Morín, Lombardo Toledano y José Vasconcelos aborrecían la memoria de Benito Juárez, y se unieron a los sinarquistas de la Iglesia en oposición a la Constitución de 1917.
Según un documento confidencial elaborado el 31 de octubre de 1941 por el agregado naval adjunto de los EU en la capital mexicana, Harold P. Braman, Vasconcelos era uno de los subjefes de la Unión Sinarquista Nacional. Él y Gómez Morín eran miembros del Consejo Falange Iglesia, también conocido como "Consejo de la Hispanidad", o simplemente "La Base", que controlaba a la Unión Nacional Sinarquista. René Capistrán, el comandante supremo de la Liga Nacional de Estudiantes Católicos (LNEC), y de los cristeros, fue miembro del comité central de la misma Unión Sinarquista.

La tesis fraudulenta de Jean Meyer

Aunque historiadores como Jean Meyer pretenden presentar el conflicto religioso de México como resultado de los planes "regalistas" de los Borbones, la realidad es que el intento de establecer una Estado nacional soberano en México, como modelo para toda Iberoamérica, se basó en la Constitución estadounidense. Es más, la politica exterior de los EU fomentó ese plan. Por ejemplo, a principios de 1825, el presidente estadounidense John Quincy Adams propuso que los delegados al Congreso Anfictiónico de Panamá le aconsejaran informalmente a las naciones iberoamericanas abandonar la religión de Estado. Cualquier análisis de la insurrección cristera debe partir de esta perspectiva, contraria al concepto de que la rebelión la provocó de forma injusta el regalismo borbón, o alguna otra maquinación del demonio.
Como dice Meyer en La cristiada, el conflicto con la Iglesia en México devino en enfrentamiento en tres ocasiones: con los Borbones en 1810; con Lerdo de Tejada, el sucesor de Benito Juárez, en 1874; y con Calles en 1926. Con los Borbones, los jesuitas fueron expulsados en 1767, y en 1799 se canceló la inmunidad judicial de los clérigos.
A la derecha el presidente Calles. Al centro Dwight Morrow, embajador de EU en México que actuó como mediador en las negociaciones que pusieron fin a la insurrección cristera.
Luego de la Declaración de Independencia de 1810, la de otra forma positiva Constitución de Apatzingán de 1814 proclamó al catolicismo como la única religión reconocida, y restauró las órdenes religiosas suprimidas por los Borbones.
Según Meyer: "Las guerra de la Reforma (1857, 1867 y 1876), y el anticlericalismo de la Constituyente de 1917, la persecución que se dio entre 1926 y 1938, y las rebeliones cristeras en el mismo período, todos estos hechos fueron consecuencia de la política regalista de los Borbones". Además sostiene que las disposiciones de Lerdo de Tejada de 1859, "provocaron la insurrección de los religioneros, un movimiento semejante a la Vendée y al carlismo español". Señala además que el intento por establecer un Estado nacional soberano basado en el modelo estadounidense era ajeno a la tradición hispana. Según Meyer: "El México moderno ha sido formado por hombres que despreciaban al antiguo México. En gran medida, esta fue la raíz del conflicto que enfrentó al nacionalista Calles contra los patrióticos cristeros".
Así, el supuesto básico de Meyer es que la soberanía nacional es ajena a la "tradición hispana", "patriota", como se refleja en la rebelión de los "religioneros" contra la Reforma y la insurrección cristera contra la Revolución Mexicana. Asimismo, Meyer compara explícitamente la rebelión de los religioneros con el carlismo español. Es muy dicente también que al final del libro Meyer escribe: "Algunos han interpretado esta guerra como un movimiento similar al de Salazar o Franco, como precursora del sinarquismo, una variante mexicana del fascismo". Por supuesto, según Meyer ese no es el caso. Para Meyer, el sinarquismo es un movimiento fundado en México en 1937. El único nexo que está dispuesto a reconocer entre los cristeros y el sinarquismo es que, según él, el fracaso de los primeros dio paso a los segundos, y posteriormente al PAN.
Pero la verdad es que la insurrección cristera fue la precursora directa del movimiento sinarquista oficial en México. La ciudad de Guadalajara y el estado de Jalisco fueron los baluartes, tanto de los cristeros, como de la Unión Nacional Sinarquista. Hasta la fecha, Guadalajara es un centro del sinarquismo a favor de los cristeros.
Meyer sostiene su tesis fraudulenta omitiendo cualquier referencia a los agentes jesuitas decisivos que participaron en la formación de los cristeros desde principios de los 1890, y el papel de estos mismos jesuitas en la posterior creación del sinarquismo mexicano en los 1930. El principal agente jesuita que omite es a Bernardo Bergöend, a pesar de que gran parte de los antecedentes sobre él que aparecen en este artículo derivan directamente de los libros que el mismo Meyer recomienda en su bibliografía. Como se detalla más adelante, Bergöend, quien primero pasó de Francia a México en 1891, por más de tres décadas fue decisivo en sembrar las semillas que más tarde produjeron la insurrección cristera. Al mismo tiempo, como documenta el libro El PAN, cuando concluyó la insurrección cristera en 1929 Bergöend encabezó a los intransigentes que rehusaron aceptar la política de reconciliación del Vaticano. También ayudó a fundar la Liga de la O, también conocida como la OCA (OrganizaciónCooperaciónAcción), que mantuvo una resistencia armada. La OCA recoge al núcleo de militantes cristeros quienes, en los 1930, pasarían a formar la Unión Nacional Sinarquista.

Las raíces sinarquistas de la rebelión cristera

La insurrección cristera de 19261929 fue la continuación de las insurrecciones "religiosas" contra la Reforma de Juárez y Lerdo de Tejada, inspiradas en las guerras carlistas del siglo 19 en España, llevadas a la práctica por la oligarquía europea. Los carlistas defendían la política de la Santa Alianza: monarquía absoluta, despotismo feudal y rechazo a todo lo que semejase una república federal soberana.
Antes de la Revolución Mexicana de 1910, cuando el presidente Porfirio Díaz aún estaba en el poder, el sacerdote jesuita José Luis Cuevas lanzó un movimiento de Acción Católica sinarquista, con la formación de una Unión de Católicos Mexicana, para hombres, y la Unión Femenina Católica Mexicana. Esto llevó al Primer Congreso Católico en febrero de 1903, en la ciudad de Puebla. Uno de los delegados, un joven abogado de Jalisco, Miguel Palomar y Vizcarra, propuso la creación de un banco cooperativo rural. Posteriormente hubo congresos católicos en Morelia en 1904, en Guadalajara en 1906 y en Oaxaca en 1909. A la par, se realizaron congresos rurales en Tulancingo en 1904 y 1905, y en Zamora en 1906. Entre los dirigentes de los congresos, además del padre Cuevas y Palomar, estaban el laico José Refugio Galindo; un sacerdote josefino, José María Troncoso; el juesuita francés Bernardo Bergöend; y el obispo de Tulancingo, José Mora y del Río, quien posteriormente fue nombrado arzobispo de México.
Bernardo Bergöend fue la personalidad decisiva que, no sólo formó el sinarquista movimiento de Acción Católica que condujo a la insurrección cristera, sino que también, cuando concluyó la guerra, continuó con el proceso que llevó a la creación oficial del movimiento sinarquista.
Bergöend nació en Francia en 1871 e ingresó a la Compañía de Jesús a los 18 años de edad. A los 20, en 1891, fue enviado a México, donde cursó estudios en San Luis Potosí. En 1900 fue enviado a estudiar teología a España. Luego pasó a San Luis, Misurí, en los EU, donde se ordenó sacerdote. De ahí regresó a México, donde ocupó varios cargos en Puebla y en México, D.F., antes de que lo nombraran profesor de filosofía en el Instituto Jesuita de Guadalajara.
In 1905 José Refugio Galindo fundó el grupo de Operarios Guadalupanos. En 1908, el padre José María Troncoso fundó la Unión Católica Obrera. En 1906, Bergöend organizó los primeros "ejercicios espirituales" jesuitas, con trabajadores de Guadalajara. Ahí llegó a conocer algunos miembros de Operarios Guadalupanos de Galindo, y a dirigentes laicos como Palomar. Bergöend insistía en la necesidad de formar un partido político católico para promover la acción social, y redactó el proyecto y el programa del Partido Católico Nacional (PCN) basado en los preceptos del partido católico francés llamado Acción Popular Liberal. El 5 de mayo de 1911, por primera y última vez, se formó en México un partido político con el nombre de "católico". En agosto de 1911 el PCN realizó su primera convención nacional. En su libro Christ and the Americas, la buckleyita Anne Carroll se refiere al PCN y a su apéndice, la LNEC, como "el grupo más constructivo" en México en esa época.
Asimismo, en 19ll Bergöend creó una nueva organización en México, copiada de la Asociación Católica de Jóvenes Franceses. Luego, en 1912, regresó a México, D.F., donde fungió como asesor del Centro de Estudiantes Católicos (CEC). Desde ahí procedió a crear la Asociación Católica de Jóvenes Mexicanos (ACJM); él mismo redactó los estatutos de la ACJM, establecida formalmente el 12 de agosto de 1913.
En un discurso ante la dirigencia del primer grupo local de la ACJM, Bergöend hizo la siguiente declaración a favor de un Estado teocrático:
"Todos son concientes de la triste situación en la que se encuentra el país. Después que se excluyó a Dios de las leyes, de las escuelas, y de la vida pública, el positivismo, ese cáncer del alma nacional, ha hecho del Estado una religión. Los resultados no se han hecho esperar: en el campo de las ideas, el caos de los errores y las desviaciones; en el campo de la acción, un cúmulo de calamidades. Aun entre los católicos, la indiferencia ha echado profundas raíces; para muchos el patriotismo ha venido a ser el egoísmo refinado. Nuestros trabajadores en el campo, al igual que en la ciudad, le han hecho caso a las doctrinas destructivas del socialismo, y no teniendo ya las restricciones de la religión, han llevado su odio hacia el capital y la sociedad a los hechos. No es de sorprender, entonces, que el llamado a la guerra fraticida que ha convertido el suelo fértil de la patria mexicana en un zarzal sangriento, haya hecho tan grande erupción y causado tantos estragos. . .[2]
"Oh, las cosas que pudiera hacer por la renovación de México un buen contingente de jóvenes, fuertemente unidos, quienes animados por una fe profunda en la causa de Dios, de la patria, del alma del pueblo, trabajarían como uno solo por Dios, por la patria y por el pueblo, amando a Dios hasta el límite del martirio, la patria hasta los límites del heroísmo, y al pueblo hasta los límites del sacrificio".
Hoy día, la página de la ACJM en internet señala lo siguiente:
"El P. Bernardo proclamó ente sus muchachos la urgencia y el deber de hacer reinar a Cristo no sólo dentro del templo, sino también afuera, en el taller, en la escuela, en la calle, en el Congreso".
En 1914, el Partido Católico Nacional, el cual, como dijimos, fue creado por Bergöend, procedió a consagrar a México a Cristo Rey, en una ceremonia en la Villa de Guadalupe. Esto fue una declaración de guerra contra la Revolución de 1910.
En 1916 la ACJM prendió como reguero de pólvora por todo Jalisco. En enero de 1917 René Capistrán Garza, quien más tarde sería el comandante supremo de los cristeros, fue elegido presidente del CEC de México, D.F., asesorado por Bergöend, y de este modo se convirtió en el presidente provicional de la ACJM.
El abogado Palomar y Vizcarra, nacido en 1880, era un asesor laico de la ACJM, dirigente del bloque católico en la legislatura estatal de Jalisco y profesor de la Escuela Libre de Derecho de Guadalajara.
El movimiento de acción social en México, se copió de los movimientos de Acción Social de Bélgica, Francia y Alemania, basados en las ideas fanáticas de Charles Maurras, creador del grupo seudocatólico l'Action Française. Se trata del llamado modelo belgaalemán del activismo socialcristiano, basado en una interpretación gnóstica de la encíclica del papa León XIII, Rérum Novárum, de 1891. En esencia, Bergöend y los demás jesuitas de la acción Social caracterizaban a la Revolución Mexicana como socialista y, con base en Rérum Novárum, alegaban que las instituciones de México eran incompatibles con el catolicismo. Irónicamente, muchas de las políticas positivas que alentaba el papa León XIII a favor de los trabajadores fueron incorporadas en la Constitución mexicana de 1917. Sin embargo, el movimiento de Acción Católica de Bergöend interpretaba Rérum Novárum desde el punto de vista del Sílabo de errores del papa Pío IX, y se concentraba de manera reduccionista en la condena del "socialismo" que hace el papa León XIII, y en su defensa de la propiedad privada. El modo en que Bergöend y otros interpretaban Rérum Novárum es análogo al modo en que los gnósticos del American Enterprise Institute de los EU, tales como Michael Novak, George Weigel y Richard Neuhaus, hoy día interpretan a su conveniencia las encíclicas del papa Juan Pablo II, tratando de presentar la doctrina gnóstica del libre comercio, como si fuera la doctrina social de la Iglesia.
En contraste con la apropiación sectaria de la encíclica Rerum Novarum del papa León XIII por parte de Bergöend y los de su ralea, vale la pena observar el enfoque no sectario de Terence Powderly, fundador de los Knights of Labor (Caballeros del Trabajo) en los EU. Este movimiento laboral, aunque fundado por un católico, era ecuménico, reflejando el compromiso con la "armonía de intereses" en la que se sustenta el Sistema Americano de economía política del católico irlandés-estadounidense Mathew Carey (quien publicó la primera Biblia católica en los EU), y de su hijo, Henry C. Carey.

Bergöend: de 'Viva Cristo Rey' a 'Viva el emperador Iturbide'

Por el contrario, Bergöend era un sectario que decía que la única base de la nación mexicana era la creencia en la Virgen de Guadalupe idea que luego apareció en la defensa de la Unión Nacional Sinarquista de Alcuin Heibel, como expresa en su libro La nacionalidad mexicana y la Virgen de Guadalupe. Bergöend dice que México no se hizo independiente con la Declaración de Independencia de 1810, sino en 1747, con la consagración de México a la Virgen de Guadalupe. Luego critica al cura Miguel Hildago por actuar de forma precipitada en 1810, al iniciar el movimiento de independencia, y apoya al traidor Agustín de Iturbide, quien se proclamó emperador en 1822 y fue ejecutado en 1824.
En contraste con la Declaración de Independencia y la Constitución de los EU, fundada en la ley natural y en los derechos inalienables de todos los seres humanos sin distinción de credo religioso, el concepto de Bergöend es una negación irracional de la razón humana como aquello que distingue al hombre de la bestia, como esa facultad que une a un pueblo en un Estado nacional soberano comprometido al bien común de todos, incluyendo nuestra posteridad.
En su introducción a la edición de 1968 del libro, Ramón Ruiz Rueda comenta que, por allá en 1933, le preguntó a Bergöend de qué se trataba su libro. Bergöend respondió: "Sencillamente, muchacho. . . que sin la Virgen de Guadalupe ya México se hubiera desbaratado" (énfasis en el originalndr.). A lo que Ruiz Rueda agrega: "Para constituir una nación era necesario que el indio amara al español como hermano y el español al indio del mismo modo. . . Esto era imposible. ¡Sólo un milagro de Dios! ¡Y Dios hizo el milagro! Nos envió a su Santísima Madre. . . No tiene explicación humana la supevivencia [de México]".
En las palabras de Bergöend: "¿Cuál es el factor histórico principalísimo que, como principio de cohesión, ha unido entre sí a estos varios elementos raciales de México, hasta formar con todos ellos una nueva nacionalidad, la nacionalidad mexicana?. . . [Cualquiera] tropezará, de una manera o de otra, con la intervención evidente de la Divina Providencia. Dios es el autor de la sociedad civil. . . Y así lo hizo el Señor con nuestro México.

"[El] bien común. . . consiste en un conjunto de recursos materiales, intelectuales y morales, que provienen, no de la suma de esfuerzos individuales y dispersos, sino de una autoridad competente que los prepara y mantiene, para dar a los miembros de la comunidad a que tengan libre el juego de sus actividades. No es otra cosa que un estado de equilibrio social.
"¡Sí, la Virgen de Guadalupe es la Madre de nuestra nacionalidad y el sostén principalísimo de su independencia!"
Añade: "Con la Jura Nacional [hecha por delegados ecleseásticos y seculares de todo el país, consagrando a México a la Virgen de Guadalupe y proclamándola su Santa Patrona]. . . débese mirar el día 12 de diciembre de 1747, como la fecha memorable en que se consumó de derecho y para siempre la unidad nacional de la Nueva España. . . esto es, de una misma nacionalidad" (énfasis en el originalndr.).
"El cura de Dolores, D. Miguel Hidalgo y Costilla, proclamó precipitadamente la independencia de la Nueva España en la madrugada del 16 de septiembre de 1810".
Luego dice: "Iturbide. . . para evitar el paso brusco del régimen colonial al régimen democrático, para el cual no estaba aún madura la Nueva España, optó por introducir en México la monarquía constitucional, para que hiciera el país el aprendizaje de la condición de Estado independiente (. . .) ¿No borra acaso [esto] la mancha de traidor con que se ha pretendido deslustrar su nombre?"

Miguel Gregorio Antonio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor junto a la Virgen de Gadalupe. Él era cura del pueblo de Dolores (hoy localizado en el estado de Guanajuato, México). El 16 de septiembre de 1810 , al grito de "¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Viva Fernando VII! ¡Muera el mal gobierno!" convocó al pueblo a levantarse en armas contra las autoridades españolas.

Además de Bergöend, otro dirigente importante del sinarquismo dentro de la Iglesia fue el también sacerdote jesuita, Alfredo Méndez Medina, quien salió de México antes de la Revolución para estudiar teología en la Universidad de Lovaina, en Bélgica (durante la insurrección cristera, una de las dos representaciones principales de la Unión Internacional de Amigos de la Liga Nacional Defensa de la Libertad Religiosa (LNDLR) en México, se localizaba en Lovaina; la otra estaba en Roma). En Lovaina asistió a las clases de Arthur Vermeersch sobre sociología fundamental. Luego pasó a Reims y a París, donde asistió a las cátedras de Gustave Desbuquois y Martín SaintLeón sobre acción social. Luego de participar en congresos católicos y "semanas sociales" en Inglaterra, Holanda y Alemania, regresó a México en diciembre de 1911 para iniciar un curso de sociología Católica para ingenieros, doctores y abogados, en el colegio jesuita de Mascarones.
En enero de 1913, un mes antes del derrocamiento del presidente Francisco I. Madero, Méndez Medina dirigió la Dieta de Zamora, que decidió emprender la organización a gran escala del movimiento obrero cristiano, dirigido por la Iglesia y en oposición al Estado.
Cuando el general Victoriano Huerta derrocó al presidente Madero, algunos dirigentes del PCN entraron al nuevo Gobierno de Huerta, entre ellos Eduardo Tamariz (a quien Huerta nombró secretario de Educación Pública, pero como la Cámara de Diputados se opuso, le asignó la cartera de Agricultura y Desarrollo), Francisco Elguero (vicepresidente del PCN), Roberto Blanco Moheno, y Nemesio García Naranjo.

La Constitución de 1917 vs. los teócratas

A Huerta lo derrocaron las fuerzas revolucionarias al mando de Álvaro Obregón y Venustiano Carranza, primer jefe del Ejército constitucionalista, quien gobernó a partir de 1914, quien sería el primer Presidente de Mexico a partir de la promulgación de la nueva Constitución. El presidente estadounidense Woodrow Wilson no le extendió el reconocimiento diplomático a Carranza, sino hasta octubre de 1915. El Congreso Constituyente de Querétaro aprobó una nueva Constitución en 1917, en la cual tuvo mucha influencia del general Francisco Javier Múgica, delegado del estado de Michoacán. La Carta Magna contenía 130 artículos; de ésos, el 3, el 5, el 24, el 27 y el 130 restringían la actividad del clero. El artículo 130 le prohibía a los partidos políticos tener una afiliación religiosa. Quedaron prohibidas las órdenes religiosas; el clero no podía poseer propiedades, ni enseñar, ni votar. Asimismo, se restringía el número de sacerdotes. Otros artículos otorgaban tierra a los campesinos desposeídos, renacionalizaban los derechos petroleros cedidos a los inversionistas extranjeros, consagraban el principio de igualdad entre trabajadores y patrones, y establecían un sistema moderno de educación pública. El 17 de abril de 1917 Carranza fue elegido presidente bajo la nueva Constitución, pero no aplicó los artículos mencionados, pues cada artículo de la Constitución requería que el Congreso aprobase una ley orgánica para instrumentarlos.
El triunfo sobre Villa y la pérdida del brazo derecho en la batalla de Celaya convirtieron a Obregón en héroe nacional
A fines de 1919 un grupo de católicos creó un nuevo partido político para intervenir en las elecciones venideras: el Partido Nacional Republicano. Sus dirigentes más prominentes estaban vinculados estrechamente con el antiguo Partido Católico y con el movimiento de Acción Católica de la época de Madero. El comité ejecutivo lo encabezaba Rafael Ceniceros y Villarreal (ex gobernador de Zacatecas), René Capistrán Garza y Luis M. Flores. Cuando Carranza escogió a Ignacio Bonillas como el candidato presidencial oficial, Álvaro Obregón, cuyo compromiso era con la Constitución de 1917 y el desarrollo de México en tanto Estado nacional soberano, encabezó el derrocamiento de Carranza, remplazó a Bonilla como candidato oficial y, en septiembre de 1920, derrotó fácilmente al candidato católico Alfredo Robles Domínguez.
Como la elección de Obregón vino luego de una sublevación militar, los EU no lo reconocieron al principio. El Gobierno de Warren G. Harding tenía especial interés en lo establecido en la Constitución de México sobre la expropiación petrolera. Washington se mantuvo sin reconocer al nuevo Gobierno hasta 1923, tres años después de Obregón llegar al poder.
Durante este período, Obregón no hizo nada por instrumentar los artículos de la Constitución que restringían la actividad política de la Iglesia católica. Aunque la política de largo plazo de la Iglesia consistía en exigir nada menos que el dominio clerical de toda la educación en México.
Obregón trató de resolver el problema de la tierra mediante el establecimiento de los ejidos (tierras comunales concedidas a los campesinos sin tierra). La Iglesia condenó estas reformas agrarias revolucionarias porque no tomaban en consideración el "justo derecho de los terratenientes", es decir, de los hacendados.
En 1918 se formó la Confederación Revolucionaria de Obreros Mexicanos (CROM) para ayudar a los trabajadores urbanos. Los obispos mexicanos le prohibieron a los católicos unirse a esos sindicatos "socialistas".
Para los obispos bastaba que el Sílabo de errores había condenado el socialismo. Los reaccionarios de la Iglesia mexicana, al igual que los carlistas del Christendom College hoy día, procuraban reconstruir el mundo medieval que existía antes del Renacimiento italiano. Con los gremios, esperaban restablecer el sistema de la Edad Media. Todas las organizaciones que se desarrollaron en el marco del movimiento de acción social se basaron en este concepto.
En 1920 los dirigente de la acción social organizaron una Confederación de Asociaciones Católicas de México. Las juntas locales fueron designadas por los obispos. En Jalisco, ocho sacerdotes dirigían la junta. En este mismo lapso, el cura jesuita Méndez Medina organizó el Secretariado Social de México, que difundió las enseñanzas de la Acción Social por todo el país.
Esta ofensiva teocrática por parte de los sinarquistas en la Iglesia chocó con las provocaciones de la izquierda sinarquistas, alimentando el clima de guerra religiosa que condujo a la insurrección cristera. El 24 de noviembre de 1921, por ejemplo, estalló una bomba de dinamita a los pies del relicario de la Virgen de Guadalupe, en la propia basílica de Guadalupe en México. El 1 de mayo de 1922, la CROM realizó un ataque armado contra la sede de la ACJM en la capital mexicana.
La columna vertebral del movimiento de acción social era la Confederación Nacional Católica de los Trabajadores, creada en mayo de 1922 en una convención en Guadalajara, donde tenía su sede nacional. Ese mismo año, la ACJM realizó su primer Congreso Nacional en la capital mexicana. René Capistrán Garza le manifestó ahí a los delegados que su tarea era acabar con la "descristianización" de México, producto, según él, de la Reforma de Juárez y de la Revolución.
Según una fuente en inglés, Capistrán dijo: "La obra de descristianización que empezó con la Reforma de Juárez, y que que hábilmente continuó el porfirismo, logró suprimir casi en su totalidad cualquier manifestación de vida religiosa. . . Y entonces vino el desastre; dadas las causas, los efectos tenían que seguir de manera inevitable; hizo erupción la revolución, derramando toda la maldad, toda la corrupción que venía formandose bajo el ala protectora del liberalismo y la protección del régimen. Querían a un pueblo sin Dios, y sólo lograron hordas de bandidos. Querían una nación sin religión, una patria sin historia, una civilización sin ética, y sólo lograron el desastre, la ruina, el deterioro. . . En medio del inevitable y aterrador derrumbe apareció una fuerza de singular vigor y extraordinaria potencia con la que no se contaba; a la hora del desastre apareció inesperada en la plaza pública, plenamente armada, la juventud católica; y con ella apareció, como si surgiera de lo más profundo del alma nacional, como un nuevo retoño fértil de las raíces de la patria, la civilización cristiana con toda la lozanía de su eterna juventud, elevándose por encima de las ruinas que parecían haberla demolido para siempre".
En 1921 se inició un movimiento para erigir un monumento a Cristo Rey en el cerro del Cubilete, cerca a la ciudad de León, Guanajuato. Según el arzobispo de México, Manuel Mora y del Río, el monumento "entroniza al Sagrado Corazón de Jesús sobre toda la República". Para la Iglesia esto significaba proclamar la ascendencia temporal de la religión católica en México. Es el mismo espíritu que llevó a los católicos a afirmar la primacía de la acción social sobre el programa del Gobierno. Los obispos decidieron colocar la primera piedra el 11 de enero de 1923. El nuncio apostólico, monseñor Ernesto Filippi, aceptó oficiar en el acto.
Dos días después, el secretario de Gobernación Plutarco Elías Calles ordenó la expulsión de monseñor Filippi por "extranjero pernicioso", y el Gobierno ordenó suspender la construcción del monumento.

Plutarco Elías Calles y el presidente de Estados Unidos Calvin Coolidge

Como puede verse de este caso, así como de la política que siguió Calles en cuanto llegó a la Presidencia, Obregón tenía más disposición a ser conciliatorio que Calles, tanto hacia los EU en la cuestión petrolera, como hacia la Iglesia en la cuestión religiosa. Calles les hacía el juego a los sinarquistas desde el Gobierno con un enfoque mucho más provocador.
El mismo Obregón comentó una vez: "El presente programa social del Gobierno que emana de la Revolución esencialmente cristiano, y complementa el programa básico de la Iglesia católica". Pero la Iglesia mexicana siguió viendo a la Revolución como enemiga.
El periódico católico El Obrero de Guadalajara, inició una campaña para adoptar el grito de batalla "¡Viva Cristo Rey!" Sin embargo, Obregón siguió conciliador, al igual que el Vaticano, que no emitió ninguna declaración de respaldo a los obipos mexicanos.
A fines de 1923 y principios de 1924, Obregón enfrentó y aplastó una rebelión armada encabezada por Adolfo de la Huerta, quien al igual que Calles, había sido su aliado en el derrocamiento de Carranza.
En octubre de 1924 se realizó un congreso eucarístico en la capital mexicana, en el que los obispos consagraron la ciudad al Sagrado Corazón de Jesús. Pero, debido a la amenaza de medidas legales del Gobierno, el congreso terminó sin la anunciada peregrinación a la basílica de Guadalupe.
A fines de 1924, Obregón le entregó el mando del Gobierno a Calles. En el otoño de 1925, el Gobierno de Calles presentó ante el Congreso su plan para poner en vigencia los controvertidos artículos 3, 27, 123 y 130 de la Constitución. Sin embargo, sólo se instrumentó la parte del artículo 27 relacionado con las propiedades petroleras.
La Liga Nacional de la Defensa de la Libertad Religiosa
Mientras aumentaban las provocaciones, tanto de los sinarquistas dentro de la Iglesa como las del Gobierno, se creó una organización que Bernardo Bergöend había concebido desde hacía tiempo, y que se convirtió en la organización que a la larga desataría la insurrección cristera: la Liga Nacional de la Defensa de la Libertad Religiosa (LNDLR).
El 22 de febrero de 1925 desatose un movimiento cismático contra la Iglesia católica romana. La llamada Iglesia apostólica mexicana se apoderó de la iglesia de La Soledad en Ciudad de México. Al mes siguiente, Calles arregló el conflicto ordenando el cierre de la iglesia para ambos bandos.
En respuesta, el 17 de marzo de 1925 se formó la LNDLR. Sus fundadores fueron Miguel Palomar y Vizcarra; Luis G. Bustos; jefe de los Caballeros de Colón en México; y René Capistrán Garza, presidente de la ACJM. Rafael Ceniceros y Villarreal quedó como presidente de la LNDLR; Bustos y Capistrán Garza quedaron en el comité ejecutivo.

René Capistrán Garza, presidente de la ACJM (Asociación Católica de Jóvenes Mexicanos -1925)

La idea de formar una organización católica de defensa surgió por primera vez en 1918, siete años antes de su creación formal, con Manuel de la Peza, Eduardo J. Correa, y Miguel Palomar y Vizcarra, con la colaboración de Bergöend, quien diseñó el plan de la organización. Sin embargo, en 1918 no había suficiente respaldo para la idea. Otro intento en 1920 también fracasó. En 1925 se revivió el esquema de Bergöend, a iniciativa de Palomar, Bustos y Capistrán Garza.
El 24 de marzo, la LNDLR recibió un telegrama de adhesión de la Unión Popular de Jalisco, encabezada por el abogado Anacleto González Flores, cabeza de una organización secreta llamada la "U"; González nació en Los Altos de Jalisco en 1883.
Capistrán Garza le ordenó a la ACJM movilizar a sus más de 100 organizaciones locales formar comités de la LNDLR. De este modo, los miembros de la ACJM se conviertieron en los dirigentes de la LNDLR, cuya fundación oficial se anunció el 21 de marzo.
En los EU los católicos buckleyitas más prominentes machacaban el tema de la amenaza comunista en México, alegando que los ataques del Gobierno a la Iglesia y a las propiedades petroleras eran parte de un complot bolchevique mundial. Los buckleyitas esperaban que al vincular la persecusión religiosa a la cuestión petrolera, podrían inducir al Gobierno estadounidense a intervenir en contra de Calles. Aunque el propósito manifiesto de la intervención sería auxiliar a las compañías petroleras, el resultado sería el derrocamiento de Calles y la defensa de la Iglesia en México.
El 21 de abril el episcopado mexicano emitió una declaración afirmando la supremacía de la Iglesia sobre la autoridad secular en última instancia.
El 14 de julio Calles decretó las leyes necesarias para poner en vigencia los artículos 3 y 130 de la Constitución, invocando la autoridad que le confirió el Congreso para reformar los códigos civil y penal. Los obispos le dieron su aprobación oficial a la LNDLR para iniciar un boicot económico. El 23 de julio, Calles emitió un decreto poniendo en vigencia el artículo 3 de la Constitución.
El episcopado suspendió todos los cultos religiosos que requerían de un sacerdote en todas las iglesias del país, el 31 de julio. Además, los obispos le ordenaron a los feligreses retirar sus hijos de las escuelas públicas, y apoyar el boicot económico declarado por la LNDLR.

Boycot económico preparado por la LNDLR

Cuando fracasó el boicot económico, la LNDLR recurrió a las armas, que nunca había excluído como opción. La mayoría de los comandantes salieron de las filas de la ACJM o de la organización clandestina de laicos católicos conocida como la "U". En agosto, Capistrán Garza viajó a Texas con la intención de reunirse con el general Enrique Estrada, a quien le ofrecería el respaldo de los católicos para una revolución armada, a cambio de comprometerse a respetar los intereses de los católicos. Sin embargo, para cuando llegó, los EU habían detenido a Estrada por contravenir las leyes de neutralidad de los EU.
El 26 de noviembre hubo una reunión de los dirigentes laicos con el episcopado en la residencia del obispo Pascual Díaz en México, para determinar si se justificaba la resistencia armada. Representando a la LNDLR estaban Ceniceros y Villarreal, Luis G. Bustos, Palomar y Vizcarra, Carlos F. de Landero, Manuel de la Peza y Juan Laine, así como su consejero ecleciástico, el cura jesuita Alfredo Méndez Medina. Cuatro días después volvieron a reunirse, con la presencia también del otro consejero eclesiástico de la LNDLR, el jesuita Rafael Martínez del Campo. Después de la segunda reunión, el obispo Pascual Díaz dijo, en efecto, que los obispos no apoyaban la rebelión, pero tampoco le prohibieron a la LNDLR unirse a los rebeldes cristeros en la "defensa armada".
Los padres Méndez Medina y Martínez del Campo auxiliaron entonces al Comité Directivo de la LNDLR a elaborar el proyecto de la revolución armada para derrocar al Gobierno mexicano.
A fines de diciembre, la LNDLR emitió un manifiesto "A la Nación", firmado por Capistrán Garza, en el cual atacaba "el dominio implacable de un régimen de bandidos armados sobre un pueblo indefenso, honorable y patriótico".
"La destrucción de la libertad religiosa y política, de la libertad de la educación, los sindicatos y la prensa; el negar a Dios y la creación de una juventud atea; la destrucción de la propiedad privada a través del saqueo, la socialización de la fortaleza nacional; la ruina del trabajador libre por medio de organizaciones radicales; el repudio de las obligaciones internacionales; tal es en substancia, el programa monstruoso del régimen presente. En suma, la destrucción deliberada y sistemática de la nacionalidad mexicana".
El manifiesto apelaba al "sagrado derecho a la defensa" como justificación para tomar las armas, y proclamaba "la necesidad de destruir para siempre el dominio perverso de las facciones para crear un Gobierno nacional".
El 28 de diciembre hubo una reunión en México donde se dispuso la acción armada en el Distrito Federal. Un joven ingeniero, Luis Segura Vilchis, representaba al Comité Especial encargado de la guerra, que más tarde atentaría contra la vida del general Obregón. El cabecilla del levantamiento era Manuel Reyes, un antiguo oficial del Ejército del Sur del caudillo de Morelos, Emiliano Zapata, en la revolución de 1910. Reyes había sido "catequizado" por una monja, la Madre Conchita. El 31 de diciembre, la mayoría del grupo asistió a misa en el convento de la Madre Conchita, quien le entregó al grupo una bandera mexicana con imágenes del Sagrado Corazón y de la Virgen de Guadalupe. Algunos de esos jóvenes trataron de ver al padre Bergöend, según una versión no pudieron encontrarlo.
También en diciembre, René Capistrán Garza, todavía en los EU, fue nombrado comandante supremo del movimiento. Palomar y Vizcarra, quien también colaboró con Bergöend para formar la LNEC, fue designado para sustituir a Capistrán Garza en el Comité Directivo. Ese mismo mes, el general Enrique Gorostieta y Velarde, un masón y oficial del Ejército cuando Porfirio Díaz, asumió el mando supremo de todas las fuerzas cristeras en el occidente, con la bendición del arzobispo Manuel Mora y del Río.
Así, para diciembre de 1925, el trabajo de décadas de Bernardo Bergöend y los jesuitas sinarquistas de la Iglesia católica mexicana, con la ayuda de los elementos sinarquistas radicales aliados al presidente Calles que les hacían el juego, llevó finalmente a México al punto de la insurreción armada. Sin embargo, cabe señalar que nunca hubo ninguna posibilidad de que los cristeros tomasen el poder. El objetivo de quienes tiraban los hilos era usar a los cristeros como carne de cañón para impedir el desarrollo soberano de México, asegurar el fiel cumplimiento del pago de la deuda mexicana a la casa Morgan, y garantizarle condiciones favorables a las compañías petroleras angloamericanas.
Con la ayuda de los elementos sinarquistas radicales aliados al presidente Calles que les hacían el juego, llevó finalmente a México al punto de la insurreción armada.

El papel de William F. Buckley padre

El más prominente de esos intereses petroleros era el de William F. Buckley padre, dueño de la compañía petrolera Pantepec en México para 1913. Éste se oponía a la política del Gobierno del presidente estadounidense Woodrow Wilson, que consistía en respaldar a Pancho Villa (originario del estado de Durango, pero con sede en Chihuahua, quien encabezaba la División del Norte durante la Revolución) contra el Gobierno de Victoriano Huerta. De hecho, Buckley sirvió de consejero del Gobierno oligárquico del presidente Huerta en la conferencia de Niágara de las potencias "ABC" Argentina, Brasil y Chile, que fungieron como intermediarias entre los EU y México a raíz del bombardeo naval estadounidense contra el puerto de Veracruz en abril de 1914. Buckley tenía tanta influencia en México, que el Gobierno estadounidense le ofreció la gubernatura militar de Veracruz, la cual no aceptó.
Luego de que las fuerzas revolucionarias de Venustiano Carranza y Álvaro Obregón derrocaran a Huerta en 1914, Buckley se opuso a que Washington reconociese al Gobierno de Carranza, y más tarde uso su influencia para oponerse a la Constitución de 1917.
El 6 de diciembre de 1919 compareció ante una subcomisión de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de los EU, y dijo: "Pienso que debemos resolver está cuestión sin ninguna referencia a América Latina ni a lo que piensen los latinoamericanos o cualquier otro. Pienso que debemos resolverlo como es debido, sin referencia a más nadie . . . Latinoamérica nos respeta más cuando atendemos a nuestros propios asuntos y no consultamos a los latinoamericanos. Nuestras relaciones con México son asunto nuestro y de nadie más". Aunque Buckley decía que se oponía a la intervención armada, concluyó su testimonio diciendo: "Nada hubiese elevado más nuestro prestigio de ese modo en Latinoamérica, como mandar un ejército al otro lado de la frontera la primera vez que tocaran a un estadounidense, y ejecutar a todos los que lo agraviaron".
Asimismo, Buckley nunca negó su participación en el fallido movimiento contrarrevolucionario del general Manuel Peláez, cuyo tren de municiones, patrocinado por Buckley, se perdió, cuando su representante en Washington, un antiguo amigo íntimo de Buckley, iba a presentarse ante el Departamento de Estado en Washington como representante del "Gobierno" de Peláez.
Cuando Warren Harding fue elegido presidente estadounidense en remplazo de Wilson, Buckley hizo campaña contra el reconocimiento del Gobierno mexicano de Obregón.
En 1921, junto con Thomas W. Lamont de J.P. Morgan, formó la Asociación Americana de México (AAM), con oficinas en Nueva York y en Washington, D.C. La AAM se proponía deshacer la legislación petrolera confiscatoria, restaurar los privilegios especiales de los ciudadanos estadounidenses en México, y eliminar las disposiciones de la Constitución mexicana que prohibían a los clérigos estadounidenses de cualquier denominación ejercer sus oficios religiosos en México.
Thomas Lamont fue también el jefe del Comité de Banqueros Internacionales, que posteriormente negoció un acuerdo con México para garantizar el pago de la deuda externa mexicana a los bancos internacionales.
En noviembre de 1921 el Álvaro Obregón expulsó a Buckley de México por conspirar contra la Revolución. Buckley perdió muchas de sus propiedades, que fueron expropiadas por el Gobierno de Obregón.
Durante la insurrección cristera, el jefe militar de la Liga, René Capistrán Garza, visitó a William F. Buckley padre en San Antonio, Texas. Buckley propuso ofrecerle a los rebeldes mexicanos 500.000 dólares para su insurrección. Buckley veía una oportunidad para recuperar sus fortunas en México financiando a los cristeros en su intento de derrocar al régimen de Calles.
Buckley no pretendía aportar el dinero él mismo; más bien le ofreció a Capistrán Garza presentarle a Nicholas Brady, quien, según Buckley, le daría al representante de la Liga los 500.000 dólares. Brady era presidente de la empresa Edison de Nueva York y de la United Electric Light and Power Company en 1926. Fue el primer laico estadounidense que recibió el título de chambelán del Papa y era un amigo íntimo cercano de Pío XI, y del secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Gasparri.
Buckley recibió el auxilio de un tal doctor Malone, un católico muy conocido, quien era el médico de cabecera del gobernador de Nueva York, Alfred E. Smith.
Supuestamente, Capistrán Garza nunca llegó a ver a Brady porque el obispo Pascual Díaz intercedió con Buckley para desalentarlo de financiar a los cristeros. Monseñor Díaz supuestamente le dijo a Buckley que la jerarquía católica quería un gobierno de coalición encabezado por liberales. Anne Carroll, en su libro Christ and the Americas, recalca que Buckley decidió no financiar a los cristeros. Ella y su esposo, Warren Carroll, eran íntimos del cuñado de William F. Buckley hijo, L. Brent Bozell, casado con Patricia Buckley.

William F. Buckley hijo

Lo importante no es si Buckley personalmente financió al movimiento cristero. El hecho es que Buckley alentó e incitó al movimiento cristero con la promesa de financiarlo. Además, tampoco hay ninguna prueba de que no haya arreglado el financiamiento de algún otro modo.
Por ejemplo, en 1926, los Caballeros de Colón de los EU aprobaron una resolución en la que dicen que "tasaremos a nuestros miembros hasta por un millón de dólares", y "ofrecemos el respaldo y cooperación de 800.000 hombres que aman a Dios".
Un despacho del Departamento de Justicia desde San Antonio, Texas, el 19 de agosto de 1926, decía que había dos Caballeros de Colón estadounidenses vinculados con un grupo de clérigos y laicos mexicanos que apoyaban el plan de Félix Díaz para derrocar a Calles. Los "caballeros, la Iglesia católica e intereses adinerados" le adelantarán a Díaz 5 millones de dólares, siempre y cuando "restaure la Iglesia y conceda ciertas concesiones a las compañías petroleras que tienen negocios en México".
Otro indicio del respaldo extranjero a los cristeros es el informe del señor Montavón, un mexicano que había estado asociado con intereses petroleros en los EU y fue asesor jurídico de la Conferencia Católica Nacional de Bienestar de los EU (NCWC, en inglés), en el sentido de que los intereses petroleros de British Pearson o Cowdray en México habían incitado a "elementos católicos militantes". Según él, intereses petroleros le habían ofrecido entre 25 y 50 millones de dólares si los católicos mexicanos aportaban 2 millones de hombres. Aunque la oferta fue rechazada, el informe da un indicio de cómo se usó a la insurrección cristera.
Lo que le complicó las cosas a Buckley y a otros intereses petroleros fue el hecho de que en febrero de 1924 los EU prohibieran la venta de armas a todos los grupos mexicanos, excepto al Gobierno de Obregón. En el otoño de 1926, el presidente estadounidense Calvin Coolidge declaró la prohibición para todos los grupos mexicanos, ya que Calles estaba abasteciendo de armas a Juan Bautista Sacasa en Nicaragua, que se oponía a la facción que apoyaban los EU. El 8 de marzo de 1929, el presidente Herbert Hoover anunció la continuación de la política del Gobierno anterior, es decir, abastecer de armas únicamente al Gobierno reconocido de Emilio Portes Gil. El 18 de julio de 1929, a menos de un mes de que se llegara a un modus vivendi entre la Iglesia y el régimen de Portes Gil, los EU suspendieron la prohibición.
No obstante que Buckley y otros claramente compartían la ideología sinarquista de los cristeros, los utilizaron como carne de cañón para presionar al Gobierno mexicano a que le hiciera concesiones a los intereses petroleros extranjeros en México, y en cuanto al pago de la deuda externa.

La política del petróleo

Como puede verse de la actuación de Buckley y Lamont, la insurrección cristera estuvo relacionada directamente con la cuestión de las inversiones extranjeras en el petróleo mexicano, y con la cuestión de la deuda mexicana a la banca internacional, representada por Lamont de J.P. Morgan.
El artículo 27 de la Constitución de 1917 señala que "corresponde a la nación el dominio directo" del petróleo y todos los recursos naturales. Asimismo, fija las restricciones a la adquisición de propiedades a los extranjeros y confiere a la nación las posesiones de "las instituciones religiosas denominadas iglesias". De ese modo, la Constitución emanada de la Revolución Mexicana se proponía establecer la soberanía de México sobre sus recursos naturales, y en particular sus recursos petroleros, y al mismo tiempo, sobre los recursos materiales de la Iglesia.
El Gobierno de los EU no reconoció al presidente Álvaro Obregón sino hasta 1923, tres años después de que asumió el poder. El reconocimiento vino después de que se llegó a un acuerdo con los EU sobre la cuestión petrolera. Con el acuerdo de Bucareli, el Gobierno mexicano aceptaba que las concesiones petroleras otorgadas a los inversionistas extranjeros entre 1876 y 1917, como las de William F. Buckley padre, por ejemplo, se mantendrían a perpetuidad. A pesar de que Obregón había expulsado a Buckley de México en 1921, luego del acuerdo de Bucareli su sucesor, Plutarco Elías Calles, lo invitó a regresar en 1924.
Sin embargo, antes de empezar la guerra cristera, el principio asentado en el artículo 27 de la Constitución que la propiedad del petróleo corresponde a la nación directamente se plasmó en la nueva ley petrolera del 26 de diciembre de 1925, que entraría en vigencia a partir del 1 de enero de 1927, y que establecía que el petróleo era propiedad inalienable de la nación.
A los propietarios de terrenos petroleros que hubiesen incluso iniciado la explotación antes de mayo de 1917, o hubiesen realizado alguna "acción positiva" indicando su intención de explotar el petróleo, se les exigía solicitar la concesión para tener derecho a explotarlo por 50 años, y no a perpetuidad. Se les daba un plazo de 12 meses para solicitar la nueva concesión, y de no hacerlo, el derecho original a perpetuidad se consideraría nulo. Otra disposición exigía que en el contrato se incluyese la llamada Cláusula Calvo, por la cual los extranjeros que tuviesen propiedades en México se sometían a la jurisdicción legal mexicana y no podrían reclamar la protección diplomática de sus Gobiernos.
A la ley petrolera de diciembre de 1925 se le incorporaron una serie de regulaciones el 8 de abril de 1926, que le daban amplios poderes de acción e interpretación a la Secretaría de Industria y Comercio. Sólo unas cuantas empresas petroleras extranjeras cumplieron con el plazo de 12 meses, con el resultado de que para el 2 de enero de 1927, las concesiones de varias compañías estadounidenses quedaron anuladas.
Hasta Jean Meyer reconoció que "Calles resentía, como si fuera prueba de traición, la coincidencia cronológica entre el conflicto religioso y las dificultades con los EU que surgieron en enero de 1926. Para el Gobierno, la colusión entre la Iglesia y los extranjeros, es decir los EU y las compañías petroleras, era tan patentemente obvia que no tenía sentido buscarla. El petróleo lo explicaba todo".
No cabe duda de que el nexo era esencial y que la insurrección cristera, con su énfasis en la oposición al socialismo y la defensa de la propiedad privada, buscaba apelar al respaldo de los intereses petroleros, y al mismo tiempo, fue usada por esos intereses como ariete contra el Gobierno mexicano para forzarlo a darle marcha atrás a la ley petrolera de 1925.

Dwight Morrow y el fin de la insurrección cristera

Dwight Morrow fue nombrado embajador de los EU en México.
Morrow, amigo del presidente Coolidge desde la universidad, y socio de J.P. Morgan, llegó a México el 23 de octubre de 1927
Luego de dos años de guerra sin que los cristeros, que carecían de municiones, pudiesen derrocar al Gobierno, ni que el Gobierno, seriamente dañado económicamente por la rebelión, pudiese suprimirla por completo, los EU intervinieron para presionar al Gobierno mexicano para que resolviera las cuestiones interrelacionadas del petróleo, la deuda y el conflicto religioso. En 1927, Dwight Morrow fue nombrado embajador de los EU en México. Morrow, amigo del presidente Coolidge desde la universidad, y socio de J.P. Morgan, llegó a México el 23 de octubre de 1927.
Antes de aceptar el cargo, Morrow renunció a la J.P. Morgan, y aunque su nexo con esa casa bancaria no puede soslayarse, él representaba algo más que esos intereses financieros. En 1925 había encabezado la comisión que investigó las denuncias del coronel William Mitchell (jefe de Aviación del Ejército de los EU) sobre las insuficiencias de la defensa aérea estadounidense. Además, es de notar que antes de aceptar la embajada, conoció al coronel Charles A. Lindbergh y le sugirió que volara a México. Lindbergh llegó el 14 de diciembre de 1927. Posteriormente, Lindbergh se casaría con la hija de Morrow (en 1940, mucho después de que muriera Morrow en 1931, su hija, Anne Morrow Lindbergh, escribió un libro titulado The Wave of the Future: A Confession of Faith ("La ola del futuro: Una confesión de fé") que fue reseñado favorablemente por la esposa de William F. Buckley padre).
Al mes de llegar Morrow a México, hubo un atentado fallido de bomba contra el general Obregón el 13 de noviembre. Se culpó al padre Miguel Agustín Pro, otro jesuita con el mismo perfil de Bergöend y Méndez Medina. El padre Pro entró a la Compañía de Jesús en 1911, y profesó votos dos años después. Pasó varios años en el extranjero, estudiando en California, Nicaragua, España y Bélgica, y regresó a México en 1926.
El que armó la bomba fue Luis Segura Vilchis, el jefe militar de la Liga en el Distrito Federal, posición a la que ascendió en virtud de su conducción destacada en la ACJM. Durante el atentado, fueron detenidos dos conspiradores, Juan Tirado y Nahum Lamberto Ruiz. Este último sufrió una herida en la cabeza, de la que murió más tarde. Dos escaparon, Segura Vilchis y José González. Este último, por instrucciones de Segura Vilchis, había tomado prestado el automóvil del delegado regional de la Liga en México, Humberto Pro Juárez, que se uso en el atentado. Esto llevó al arresto de Humberto Pro y de su hermano Roberto, ambos miembros de la Liga, y a la detención de su otro hermano, el padre Pro, que también trabajaba con la Liga. Roberto fue liberado, pero el padre Pro, su hermano Humberto, Segura Vilchis y Juan Tirado fueron ejecutados el 23 de noviembre de 1927.
Tras huir del lugar de los hechos, Segura Vilchis fue a la casa de Roberto Núñez, que servía de guarida del Comité Directivo de la Liga. El Comité había considerado la posibilidad de asesinar a Obregón, pero votó en contra de hacerlo. No obstante, Palomar y Vizcarra procedió por su cuenta propia con el atentado. Éste recibió a Segura Vilchis en privado, quien le dijo "tus órdenes se han cumplido", segun le relató el propio Palomar y Vizcarra antes de morir al escritor Antonio Rius Facius, en julio de 1968.
Obregón sucedería a Calles en la Presidencia de México, luego de concluir éste su mandato el 30 de noviembre de 1928.
En el marco de crisis en torno al intento fallido, Morrow procedió a negociar una resolución del conflicto petrolero con Calles. Morrow sugirió que la crisis podría resolverse legalmente de determinarse que las disposiciones del artículo 27 y las regulaciones de la ley petrolera violaban otro aspecto de la Constitución, a saber, el artículo 14, el cual señala de entrada: "A ninguna ley se dará efecto retroactivo en perjuicio de persona alguna". El 17 de noviembre de 1927 la Suprema Corte de Justicia, a instancias de Calles, dictaminó que los artículos 14 y 15 de la ley petrolera eran inconstitucionales. El 26 de diciembre de 1927 Calles envió una solicitud al Congreso para que enmendase esos artículos en conformidad. La enmienda se aprobó el 28 de diciembre, y Calles la firmó el 3 de enero de 1928. El 11 de enero la ley entro en vigencia, y las compañías petroleras estadounidenses aceptaron el nuevo proyecto de regulaciones.
De ese modo, en 1923 y en 1927, el Gobierno mexicano, por presión de los EU, y la ofensiva de los sinarquistas en la Iglesia mexicana, dio marcha atrás a las disposiciones de la Constitución de 1917 que afirmaban el dominio de la nación sobre el petróleo, y le dio concesiones a los intereses petroleros estadounidenses y extranjeros en general.[3]
Resuelta la cuestión petrolera, Morrow procedió a abordar el problema de la insurrección cristera. El 4 de abril de 1928, Morrow concertó una reunión (en la que él estuvo presente) entre Calles y el padre John J. Burke, secretario general de la Conferencia Católica Nacional de Bienestar de los EU, en la fortaleza de San Juan de Ulúa en Veracruz. Se avanzó algo, y los obispos mexicanos se reunieron en San Antonio, Texas, donde exigieron que Calles recibiera a monseñor Leopoldo Ruiz y Flores para confirmar las promesas que le hizo Calles al padre Burke. La reunión se realizó el 17 de mayo de 1928. Posteriormente, Ruiz viajó a Roma para obtener la aprobación del Vaticano. Pero de paso en París, Ruiz dio unas declaraciones a la prensa cuyo resultado fue el estancamiento de un arreglo.
Hubo otro traspiés el 17 de julio de 1928, cuando el general Obregón, que había resultado elegido Presidente el 1 de julio, fue asesinado por José de León Toral pocas horas antes de sostener una reunión que tenía programada con Morrow. Toral conocía a Segura Vilchis y había sido amigo de Humberto Pro; de hecho, remplazó a Humberto Pro, luego del arresto y ejecución de éste, como agente de la Liga en la colonia de Santa María de la Ribera de Ciudad de México. Su abogado defensor fue Demetrio Sodi, cuya hija, María Elena Sodi de Pallares, escribió un libro sobre el caso.
Lo irónico es que en su primer Gobierno, Obregón había llegado a un acuerdo con los EU en 1923, en torno a la cuestión petrolera y había sido más conciliador hacia la Iglesia católica que Calles. De allí que su asesinato fue un intento de sabotear la resolución de la guerra religiosa iniciada bajo Calles. Ciertamente la sinarquista Liga, que dirigía a los cristeros, veía en Obregón a alguien que favorecería un modus vivendi con la Iglesia, lo cual iba en contra de su plan de acción ultramontano. Por otra parte, en lo inmediato seguidores de Obregón tenderían a sospechar que el propio Calles habría estado tras el asesinato de Obregón. La presión de los seguidores de Obregón forzó la destitución del jefe de la policía, Roberto Cruz, quien hubiera dirigido la investigación, y quien no tenía buenas relaciones con Obregón. El presidente de la CROM Luis Morones también fue obligado a renunciar de su cargo de secretario de Industria, por el mismo motivo.
A la postre, Toral fue declarado culpable y ejecutado, y la Madre Conchita fue condenada a 20 años de prisión por su complicidad en el asesinato.

Roma nunca respaldó la insurrección cristera - El papa Pio XI

Cabe señalar que antes y durante la insurrección cristera, la política del Vaticano era de conciliación. No fue una guerra que tuviese la aprobación del Papa; todo lo contrario.
Hasta Jean Meyer reconoce que Roma hizo todos los esfuerzos posibles para evitar los suceso de 1926, y en 1929 impuso la paz, sin consultar con la Liga. Roma nunca dio su aprobación a la insurrección y prohibió a los sacerdotes que tomasen parte en ella. En el período anterior a 1926, Roma le daba más crédito al Gobierno mexicano que a los obispos mexicanos. Roma le llamó la atención a los obispos indisciplinados, y condenó su "comportamiento incorrecto" tanto en 1923 como en 1924, con relación al monumento a Cristo Rey y al Congreso Eucarístico.
Roma nunca rompió el silencio, excepto para negar que se hubiese dado la bendición a los combatientes. Más aún, el Papa había disuelto el comité de obispos mexicanos en Roma, y declaró que tanto los obispos como los sacerdotes se debían de abstener de darle asisencia moral o material a los rebeldes. La actitud del Vaticano, de sólo esperar ante los acontecimientos, pasó a ser oposición al levantamiento armado en el verano de 1926, porque entorpecía las negociaciones que se llevaban a cabo primero con Obregón y después con Calles. El nuncio apostólico, Fumasoni Bondi, quería incluso que los obispos condenasen a la Liga y a los cristeros públicamente.
Hasta en las filas de los obispos mexicanos había división. El 1 de noviembre de 1926, el Comité Episcopal declaró que el episcopado nunca había dicho que en México existía un caso de legítima defensa armada por haberse agotado los métodos pacíficos de lucha contra la tiranía. Doce de los 38 obispos rechazaron que tuviesen derecho a rebelarse, mientras que tres los felicitaron. Dos de estos tres, tras la reprimenda de Roma, obedecieron las órdenes del nuncio y dejaron de apoyar al movimiento. El otro no quiso ceder y fue depuesto de su diócesis.
El arreglo, que era posible antes del asesinato de Obregón, se retrasó como resultado de éste. En febrero de 1929, los cristeros lograron finalmente hacer una alianza para derrocar al sucesor de Calles, Emilio Portes Gil, como la que habían intentado sin éxito con el general Estrada; ahora se trataba de José Gonzalo Escobar y sus "renovadores". El trato consistía en que los cristeros respaldarían a Escobar, si este ofrecía garantías para la libertad religiosa. La revuelta se inició el 3 de marzo de ese año, pero la derrotó Calles, quien regresó de su retiro para dirigir el Ejército mexicano.
Para mayo de 1929, tras derrotar la revuelta, Portes Gil manifestó su disposición de hacer concesiones para ponerle fin al conflicto. El 19 de junio se llegó a un acuerdo, que fue aprobado por el Vaticano el 21 de junio de 1929.
Un indicio de que hay quienes dentro de la Iglesia católica mexicana hoy día han aprendido las lecciones de la insurrección cristera, se mostró en la homilía que dio el a cardenal Norberto Rivera, arzobispo de México, el 18 de junio de 2003, en honor del santo patrón de los políticos, santo Tomás Moro. El cardenal hizo un llamado a los líderes políticos mexicanos y a quienes desempeñan puestos públicos, para "promover y consolidar una gran reconciliación. . . que lleve a un gran acuerdo nacional, donde el bien de México esté por encima de los partidos y de los intereses personales o de grupo".
De acuerdo con el sitio de Internet www.Zenit.org, vinculado a la Iglesia, "Al terminar su homilía, el Cardenal dijo que un objetivo de esa reconcialiación eran las tres grandes corrientes que se juntan en México: la indígena, la liberal, y la católica".
La deuda externa de México
Luego de que el Vaticano dio por terminada oficialmente la insurrección cristera, la presión final que hubo sobre México fue para que llegara a un acuerdo sobre la deuda con Thomas Lamont, de J.P.Morgan, quien encabezaba el Comité Internacional de Banqueros.
Bajo el Gobierno de Porfirio Díaz, la deuda externa e interna de México acumulado desde 1822, se reorganizó a una escala mucho menor y se fue pagando gradualmente. Esto restableció el crédito mexicano en el exterior al punto que le permitió al Gobierno endeudarse en los mercados mundiales a tasas de interés de 4,25% (1904 y 1910). A la salida de Díaz, se siguió pagando el servicio de la deuda externa hasta el 1 de enero de 1914, cuando el Gobierno mexicano cayó en mora. En 1919 se constituyó el Comité Internacional de Banqueros, presidido por Lamont, "con el propósito de proteger a los tenedores de valores de la República Mexicana, y de los diversos sistemas ferroviarios de México, y en general, de las demás empresas que tienen su campo de acción en México". Los tenedores de esos valores se encontraban distribuidos de la siguiente manera: 35% en Inglaterra, 23% en Francia, 20% en los EU, y el resto en otros países europeos, principalmente. En 1922, Lamont negoció un acuerdo para reanudar el pago parcial del servicio sobre la deuda de los bonos del Gobierno y de los ferrocarriles, el cual se revisó en 1925 mediante el acuerdo LamontPani, según el cual se reanudarían los pagos de la deuda en 1928. Dada la imposibilidad de cumplir con ese acuerdo, Montes de Oca llevó a cabo negociaciones con el Comité de Banqueros en 1927, 1928, y finalmente en julio de 1930, con la intención de modificar el acuerdo anterior.
Es interesante que Morrow no estuvo de acuerdo con Lamont. Morrow sostenía que México debería considerarse en bancarrota, "y debían imponerse las mismas obligaciones con referencia a sus acreedores, que le impondría un tribunal a una sociedad anónima insolvente. . . Pienso que es del interés de todos los acreedores (incluyendo a los tenedores de bonos) que México debe dividir el superávit disponible sobre la base del mismo principio equitativo, y no de manera completamente fortuita". El principio equitativo que promovía consistía en que los ingresos corrientes se deben utilizar primero para satisfacer las obligaciones correntes salarios corrientes o atrasados, facturas por servicios o suministros y no separarlos específicamente en el interés de cualquier clase particular de acreedor, interno o externo.
"Yo lamento", le escribía a Vernon Munroe, "que el Comité Internacional todavía sienta que es deseable obtener un contrato en vez de utilizar su gran influencia con el Gobierno mexicano en la formación de un programa. Sin embargo, en esto, el Comité Internacional simplemente sigue el mismo curso que siguieron los otros acreedores. El resultado es que no se puede confiar en ninguno de los contratos sea eficaz. . . El Comité Internacional debe entender que el Gobierno sólo puede cumplir con su contrato, rompiendo otros contratos hechos por las mismas autoridades para ejecutarse durante el mismo período".
El 25 de julio de 1930 se firmó un acuerdo en el número 23 de Wall Street, Nueva York, entre Lamont y Montes de Oca, mediante el cual se redujeron 763.000.000 de pesos de la deuda externa de México, y se creó una nueva deuda consolidada, garantizada por los ingresos de las aduanas. El servicio total de la deuda no empezaría sino hasta 1936.
Ganó J.P. Morgan y la propuesta de Dwight Morrow fue rechazada. De este modo, en el transcurso de la insurrección cristera, el programa de la Asociación Americana de México, creada en 1921 por Buckley y Lamont, logró su objetivo: forzar al Gobierno mexicano a retroceder en la instrumentación de las disposiciones constitucionales que hacen valer el dominio soberano nacional sobre sus reservas petroleras con el propósito de construir la nación, y forzar a México a pagar su deuda externa a la banca internacional aun a costas del bienestar de su población. En últimas, el propósito era impedir una alianza entre México y los EU para el desarrollo económico mutuo, como lo habían previsto el presidente estadounidense Abraham Lincoln y el presidente mexicano Benito Juárez; el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt con su política del Bueno Vecino; y como propuso el precandidato presidencial demócrata estadounidense Lyndon LaRouche en 1982, en su célebre Operación Juárez.

La insurrección cristera y la Unión Nacional Sinarquista

La verdadera naturaleza de la insurrección cristera y de quienes la orquestaron, como Bernardo Bergöend, se hace aun más clara al ver la continuidad entre la insurrección cristera y la formación de la Unión Nacional Sinarquista en México en 1937 por la Falange Española fascista, al servicio de los nazis, quienes realmente tiraban de los hilos.
Como señalamos antes, los cristeros intransigentes se negaron a aceptar la política de reconciliación del Vaticano. Esos los encabezaba nada menos que Bernard Bergöend, el arquitecto sinarquista de la insurrección cristera. Él fundó la Liga de la O, o la OCA (OrganizaciónCooperaciónAcción), que en los 1930 se convirtió en la base de la Unión Nacional Sinarquista y del PAN, partido que ahora detenta la Presidencia de México.
De 1933 a 1934 se creó el Consejo FalangeIglesia, a partir de la OCA, también conocido como el Consejo de la Hispanidad, o simplemente como La Base. Según Jean Meyer, la Unión Nacional Sinarquista era la Sección 11 de La Base. Según el libro El PAN, el PAN era la Sección 1. La sección obrera se llamaba Operarios Guadalupanos, controlada por Antonio Santa Cruz, a quien Meyer se refiere como el jefe de La Base.
Entre 1934 y 1938 ocurrió en México otra insurrección cristera menos intensa, y en 1937, en medio de esta guerra, se formó oficialmente la Unión Nacional Sinarquista.
La congruencia ideológica entre los cristeros y la Unión Nacional Sinarquista se deja ver claramente en dos libros. El primero, escrito por el sacerdote benedictino Alcuin Heibel, se publicó en febrero de 1943, titulado Sinarquismo: La esperanza de los pobres de México. Esta apología del sinarquismo es, por un lado, un encubrimiento de los nexos entre el sinarquismo, los nazis y la Falange Española; pero por otro lado, destaca los nexos entre el sinarquismo y los elementos fascistas en la Iglesia.
Heibel caracteriza al sinarquismo mexicano como un movimiento social cristiano. "El sinarquismo ha sido un acontecimiento natural y cristiano". Es un "movimiento completamente cristiano y mexicano". Como tales, "los sinarquistas no están conectados con ningún 'ismo", de Rusia, Alemania o España". "Los sinarquistas no son antiestadounidenses, ciertamente no son nazis ni falangistas".
"De 1935 a 1940, la mano de hierro implacable de Cárdenas, en estrecha alianza con el comunismo ruso, pareció extinguir la vida mexicana. El pueblo, que se negó a perecer, reaccionó con toda la fuerza de su alma, procurando algo que le pusiera fin a la anarquía revolucionaria. El 23 de mayo de 1937, fundaron el sinarquismo". Este es el período de la segunda insurrección cristera, de 1934 a 1938.
Heibel se hace eco de la opinión de Bernardo Bergöend, y sostiene que en México, la religión representa la unidad nacional. Y la devoción a Nuestra Señora de Guadalupe es es el vínculo común que une a todos los mexicanos en un espíritu de fraternidad.
"Para permanecer en el poder, ellos [el Gobierno mexicano] han utilizado planes y doctrinas comunistas, como las importadas de la URSS, aumentando así la anarquía que ya existía y amenazando con establecer una `dictadura del proletariado' en México.
"Ningún intento organizativo, para elevar a las masas, de unidad nacional, puede resultar exitoso si no está basado en los nexos tradicionales de unidad y progreso de la nación: País y Religion.
"En vez de la anarquía que ha reinado en México, se necesita orden, disciplina, trabajo, honestidad, autoridad, moralidad, religión. Restablecer esto, constituye el programa del sinarquismo.
"Los principios de la doctrina sinarquista son absolutamente acordes con elas normas sociales de la Iglesia católica.
"Lal génesis histórica del sinarquismo y su doctrina filosófica, lo separa por completo de toda forma de totalitarismo: comunista o nazi". Luego Heibel resume el programa sinarquista para México:
"El sinarquismo, la antítesis del anarquismo, es un movimiento cívico que trata de restablecer en México el orden social cristiano destruido por la anarquía. Condenamos el comunismo, el totalitarismo, las dictaduras y las tiranías.
"Afirmamos el derecho a la propiedad privada.
"El sinarquismo no descansará hasta que haya establecido un régimen de justicia social en México, ni hasta que haya efectuado un distribución equitativa de la riqueza.
"En resumen, el sinarquismo busca, como se ha dicho, restaurar en México el orden social cristiano.
"Es una milicia espiritual. . . Procuramos incesantemente la derogación del artículo 3 de la Constitución, el cual impone a las escuelas, tanto públicas como privadas, un sistema de educación `socialista'. El sinarquismo ha salvado a México del totalitarismo comunista, el falso sueño dorado de la Revolución Mexicana.
"El Gobierno de México, en especial durante los seis años del régimen del general Lázaro Cárdenas, intentó imponer a la nación con toda su fuerza el comunismo. . .
"El sinarquismo es la negación del ateísmo y de la irreligiosidad comunista.
"Se ha calumniado maliciosamente al sinarquismo con la acusación de que está influenciado por nazis, fascistas, falangistas, etc., y que por tanto constituye una `quinta columna' al servicio del totalitarismo".
El otro libro es Sinarquismo: ¿un fascismo mexicano? de Jean Meyer, quien a difeencia de Heibel, sí caracteriza como fascista a la Unión Nacional Sinarquista. Pero concluye que los sinarquistas eran fundamentalmente "populistas nacionalistas y católicos". El mismo Meyer, quien sin duda apoyó a los "patriotas" cristeros, no es indiferente hacia los sinarquistas, como resulta evidente de su carta a Salvador Abascal, dirigente de los sinarquistas mexicanos de 1939 a 1941, la cual Meyer firma: "Su seguro servidor y hermano en Nuestro Señor Jesucristo".
Según Meyer: "Ellos [los sinarquistas] no ocultan sus simpatías por Salazar y Franco. Pero, ¿este Portugal y esta España viven realmente la hora fascista. Y sí, oficialmente después de la entrada en guerra de los Estados Unidos desean la victoria de los aliados, comparten la simpatía de sus tropas (y de la mayoría del pueblo mexicano) por Alemania".
Meyer cita a Juan Ignacio Padilla, uno de los líderes de los sinarquistas con abiertas simpatías fascistas: "Con frecuencia se admira e imita. . . el espíritu y férrea voluntad de aquellos pueblos que lograron elevar a sus países de la postración ignominiosa, a un plano de progreso material y poderío bélico asombroso. Las meras exterioridades, como el saludo, la disciplina y todo lo bueno que había en el espíritu de aquellos pueblos, como la mística nacional, fue lo que impresionó a muchos de nosotros y nos encontró dispuestos a la imitación".
(Juan Ignacio Padilla escribió un ligro titulado Sinarquismo: contrarevolución. Como segundo en el mando de la Unión Nacional Sinarquista, publicó una editorial en su periódico instando a un golpe de Estado contra el presidente mexicano Ávila Camacho, el sucesor de Cárdenas, lo que provocó que el Gobierno mexicano desmantelara a la UNS.)
Respecto a si los sinarquistas eran fascistas, Meyer dice: "Las menos desacertadas de todas la opiniones no habría que buscarla del lado del integrismo brasileño (cuya ideología es semejante, pero que carece de la misma audiencia popular sino del lado de Rumania, con la Legión de san Miguel, con la Guardia de Hierro".
"Esta corriente de pensamiento del catolicismo intransigente nació con la Revolución Francesa, pretende ser contrarevolucionaria, se afirma con Gregorio XVI, adquiere amplitud con Pio IX (Quanto Cura, Syllabus). El sinarquismo, siguiendo esta línea, asume el rechazo de las tres R, del Renacimiento, la Reforma (protestante y mexicana), de la Revolución (francesa, soviética y mexicana).
"A los grandes héroes nacionales de la Independencia los presenta como a restauradores, como reaccionarios".
Sobre las opiniones antisemitas y fascistas del sinarquismo, Meyers señala que en los números 5 y 6 de su periódico, escribieron en 1939: "Los judíos en México son gente indeseable, no por la estupidez de un prejuicio racial, sino por el género de actividades que vienen desarrollando". Por otra parte, en la edición de su periódico correspondiente al 23 de septiembre de 1940, Abascal recomienda lecturas antisemitas, entre ellas a Kahal (Oro), Hugo Wast, "los Protocolos de los sabios de Sión y del Judío Internacional de [Henry] Ford".
En mayo de 1941, el supuesto antinazi Abascal elogiaba a a Hitler como "el gran azote de Dios, un genio militar. . .Cuando cumpla su misión, la destrucción de Rusia, le pasará lo que a todos los instrumentos de Dios, se romperá en dos pedazos".
En cuanto a Franco, dice Abascal: "siempre he considerado yo que la salvación de México está en reafirmar su espíritu católico, su tradición católica, y como ésta la recibimos de España, nuestras ligas con españa deben estrecharse con el espíritu hispanista. Y como Franco fue quien restauró la hispanidad en España (. . .) con España tenemos relaciones de tipo ideológico, místico".
Los nazis usaron la Falange para crear un quinta columna sinarquista en México
Mientras que Heibel defendía histéricamene a los sinarquistas de las acusaciones de que eran nazis y falangistas, y Meyer admite que los sinarquistas eran realmente fascistas "en los márgenes", al menos, ambos autores revelan que la Unión Nacional Sinarquista tiene la misma ideología de Bernardo Bergöend y de los cristeros. Pero la realidad es que la Unión Nacional Sinarquista y su ideología, cuyos orígenes hemos ubicado en el movimiento que creo a los cristeros, para 1937 con su creación constituían una quinta columna de los nazis. Esto se documenta en un libro escrito por Allan Chase en 1943, titulado Falange.
La tésis fundamental del libro de Chase está respaldada con informes confidenciales presentados por Harold P. Braman, agregado naval adjunto de los EU en México, escritos en octubre de 1941, a los cuales Chase muy bien pudo haber tenido acceso. Según el informe de Braman:
"Lo sinarquistas mexicanos constituyen un grupo totalitario peligroso controlado por falangistas españoles y la Iglesia, donde los nazis mueven las cuerdas tras bambalinas. Los informes requeridos trazan los antecedentes históricos que muestran que el sinarquismo es un producto de grupos de la Iglesia formados durante los días de conflcto amargo entre el Estado y la Iglesia. El programa sinarquista, diseñado por falangistas, apunta hacia el establecimiento de un Estado totalitario bajo el dominio de España, donde México formaría parte de un nuevo imperio español dominado por Alemania. Los sinarquistas organizan por medio de un sistema de células como los comunistas, en el que los sacerdores de la iglesia le dan los nombres de candidatos a los organizadores. . . Accion Nacional [PAN] es un grupo interconexo de estratos superiores de la vida mexicana y forma parte del movimiento falangista".

Portada del libro El PAN: el partido de la traición

Según Chase, Hitler nombró al general Wilhelm von Faupel como jefe del Instituto Iberoamericano en Berlín. Von Faupel ya tenía mucha experiencia en Iberoamerica. En 1911, se integró al equipo docente del Colegio de Guerra de Argentina en Buenos Aires; en 1921, después de la Primera Guerra Mundial, fue asesor del Inspector General del Ejército argentino; en 1926, ocupaba un alto cargo en el Ejército brasileño, y luego ese mismo año llegó a ser Inspector General del Ejército peruano. Asimismo, tenía vínculos estrechos con Fritz von Thyssen e IG Farben, y estaba convencido de que la llave para dominar a América Latina era España.
Los nazis dividieron a Iberoamérica en cinco divisiones: 1) Argentina, Uruguay y Paraguay; 2) Brazil; 3) Chile y Bolivia; 4) Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela; y 5) Panamá, América Central y México. A fin de dominar América Latina a través de España, tenían que aplastar a la República española. Por tanto, el Tercer Reich conspiró con oficiales del Ejército español para llevar a Franco al poder.
Faupel decidió trabajar a través de la Falange de José Antonio Primo de Rivera, cuyas teorías sociales promovería Fernando Quijano en los 1990. Berlín le dio sus principios a la Falange, entre ellos: "Tenemos la voluntad de un imperio y afirmamos que el legado histórico de España es el imperio. . . En cuanto a los países Latinoamericanos, nos proponemos estrechar los vínculos de la cultura, los intereses económicos y del poder, España sostiene que es el arbol espirtual del mundo español como reconocimiento de sus empresas universales. Nuestro Estado será un instrumento totalitario al servicio del país. . . Nadie participará a través de los partidos políticos. La línea del partido será eliminada sin misericordia. Desde el punto de vista económico nos imaginamos a España como un sindicato de productores gigantesco. Repudiamos el sistema capitalista.. . . Tambien repudiamos el marxismo. . . Nuestro movimiento encarna un sentido de vida católico la tradición gloriosa y predominante en España y lo incorporaremos a la reconstrucción nacional".
Los nazis organizaron el golpe de Franco de principio a fin. Después, von Faupel creó la Falange Exterior, la división hispanoparlante de la Organización Extranjera del partaido nazi alemán. El 18 de noviembre de 1936, la ejecución de Primo de Rivera le dio a la Falange un martir.

José Antonio Primo de Rivera, lider de la Falange en España

Mientras se le hizo creer al mundo que Serrano Suner, cuñado de Franco, estaba al mando, en realidad, la Falange estaba bajo la dirección de un grupo de españoles anónimos adiestrados en Alemania, quienes estaban a las órdenes de Von Faupel.
El decálogo para los camaradas en el extranjero, incluíae: "Defiendan sin concesiones la unión de todos los españoles en todo el mundo, bajo el símbolo tradicional y revolucionario del yugo y las flechas. Obedezcan al Caudillo (Franco), líder de nuestro pueblo en la guerra y en la paz. Mantengan la hermandad de la Falange y compórtense siempre como sindicalistas internacionales con justicia, sacrificio y disciplina. Combatan con fe, por el triunfo de la Hispanidad. Rindan perpetuo homenaje a la memoria de José Antonio".
De acuerdo con Chase, "la hispanidad del siglo veinte es uno de los varios hijos del cerebro de Wilhelm von Faupel". En 1940, Von Faupel creó una nueva entidad en Madrid, el Consejo de Hispanidad, formado oficialmente mediante un decreto del Estado español el 7 de noviembre de 1940.
Bajo la supervisión nazi, se creó la Falange en México a unas cuantas semanas de estallar la Guerra Civil española. Cuando las legaciones alemana, italiana y japonesa fueron expulsadas de México en 1941, el Eje funcionó a través de la Falange Mexicana. El jefe nominal de la Falange en México fue el español Augusto Ibáñez Serrano. México fue el único país del Hemisferio Occidental que ayudó a la República Española y nunca tuvo relaciones diplomáticas con la España del Eje. Portugal se encargaba de los intereses diplomáticos de España en México, y Serrano operaba desde las oficinas de la legación portuguesa. Sus lugartenientes más cercanos, todos abogados, eran: Alejandro Quijano, Manuel Gómez Morín y Carlos Prieto. La Falange oficial tenía 50.000 miembros en México. Sus plazas principales estaban en Puebla, Veracruz, Mérida, Comitán, Guadalajara, Morelia, Mazatlán, Guanajuato, Tampico, Monterrey, Torreón y Guaymas. En julio de 1941 fue enviado desde España Eulogio Celorio Sordo para encargarse de la Falange uniformada en México; fungía como el jefe provincial de la Falange en México. Los líderes militares españoles de la Falange en México eran los mayores Carril Ontano y Francisco Garay Unzuenta, y el capitán Carlos Aravilla. Las órdenes venían del general Mora Figueroa, jefe de la Falange Española y miembro del gabinete ministerial español.
Los fascistas españoles eran entrenados por la Gestapo para trabajar por el Eje en Iberoamérica. Había escuelas para españoles en Hamburgo, Bremen, Hanover y Viena. Los graduados eran comisionados como oficiales en el Servicio de Inteligencia militar del Ejército español, el SIM. Un funcionario falangista español, Alberto Mercado Flores, fue enviado a México para dirigir las operaciones del SIM en México.
El órgano oficial de la Falange mexicana se llamaba Hispanidad. Contaban con otras publicaciones, como el semanario El Sinarquista, publicado por el movimiento sinarquista operado por la Falange; La Nación, un semanario publicado por Gómez Morín y Alfonso Junco, el principal apóstol de la Hispanidad en México.
Un libro que se anunciaba en Omega, controlada por la Falange, se titulaba Judíos sobre los Estados Unidos, con capítulos tales como "El Kabal, Roosevelt es judío por todas partes"; "Los judíos en el Nuevo Trato", etc. Un ejemplar de Omega tiene el siguiente párrafo, que traducimos del inglés:
"Un gobierno democrático es mil veces más peligro que una dictadura como la de Hitler o Mussolini. La democracia explota y engaña al pueblo en nombre de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Las democracias nos protegen de Hitler echándonos a los brazos de Roosevelt, quien es la amenaza más grande de todas las que efrentan a la América Latina hoy en día".
Entre los grupos de fachada de la Falange en México se contaban los siguientes:
Academia Española de la Lengua. Augusto Ibáñez Serrano era uno de los representantes oficiales.
Escuadra de Acción Tradicionalista. El comandante supremo era el mayor San Julián del Ejército español.
La Liga de la Hispanidad Iberoamericana, que difundia las doctinas racistas del Consejo de Hispanidad.
Partido Autonomista Mexicano (PAM), un pequeño grupo de choque.
Partido Acción Nacional (PAN), formado poco después de que apareció la Falange en México, era el partido fascista dirigido por Gómez Morín. Su programa llamaba por un Estado corporativista y la Hispanidad absoluta. Estaba subsidiado por la Falange Exterior.
Unión Nacional Sinarquista. Nominalmente fundada por Salvador Abascal, José Olivares, Manuel Zermeño y Antonio Urquiza. En 1943 tenía 500.000 miembros. Pero los verdaderos organizadores fueron Hellmuth Oskar Schreiter y los hermanos José y Alfonso Trueba y Olivares. Los documentos oficiales nombran a estos tres, junto a Melchor Ortega y Adolfo Maldonado gobernador del estado de Guanajuato y secretario general en el estado y al abogado I.G. Validvia. Schreiter era originario de Alemania y portaba su credencial del partido nazi, con sus cuotas pagadas al 23 de mayo de 1937. Los hermanos Trueba y Olivares eran unos hacendados españoles y líderes de la Falange Española.
Esta información sobre la Unión Nacional Sinarquista se confirma plenamente en el informe de Harold P. Braman, agregado naval adjunto de EU en México, fechado el 31 de octubre de 1941, donde señala que los hermanos Trueba y Olivares primero trataron de crearied un grupo llamado "Sinarquistas" en Morelia en 1935, pero no prosperó. Sólo hasta 1937, cuando Schreiter entra en escena, pudo despegar la UNS. Schreiter era ingeniero y trabajaba como profesor de inglés en una escuela de Guanajuato; su esposa estaba enparentada con el gobernador del estado. En un informe fechado el 2 de febrero de 1944, Braman confirma que Schreiter era nazi: "Oscar Hellmuth Schreiter y Otto Gilbert son los principales agentes nazis conectados con la organización sinarquista y tienen su centro de operaciones en Guanajuato. . . Por todo el estado de Guanajuato se encontró una numerosa y peligrosa afiliación nazi. Los principales alemanes conectados con el movimiento, y que pueden considerarse como los que ejercen el poder tras bambalinas, son Oscar Hellmuth Schreiter y Otto Gilbert.
"También se confirmo a través de un informante de confianza,. . . que cada centavo del que disponían los sinarquistas durante el primer año más o menos, venía directo de Schreiter, quien lo recibía periódicamente de miembros influyentes de la colonia alemana en la Ciudad de México. Se entiende que estos últimos han obtenido los fondos directamente de la legación alemana en México".
Braman también confirma la relación entre los sinarquistas y la Iglesia en México: "Da la casualidad. . . que la Iglesia y los falangistas tienen un consejo conjunto de estrategia el cual, por órdenes de España, mueve los hilos de la Unión. Las órdenes de España vienen de Berlín. . . La Iglesia de México en este momento colabora plenamente con los falangistas a quienes respaldaron en la Guerra Civil española. Los falangistas quieren un mundo español todopoderoso que trabaje al lado de Alemania, y ven a México como un campo fértil para un cambio de Gobierno que pondrá a la nación bajo el dominio directo de la España de hoy, como en los días de la España antigua".
Braman documenta además que los sinarquistas crearon una red de escuelas privadas en el estado de Guanajuato, similar a la red de escuelas privadas "católicas" que crearon los fundadores del Christendom College, Warren y Anne Carroll, en el norte del estado de Virginia en EU: "Se encontró que los sacerdotes han tenido mucho que ver en el establecimiento de escuelas sinarquistas por todo el estado. . . Estas escuelas tienen diversos nombres y a menudo tratan de obscurecer el nexo con los sinarquistas o la Iglesia, a fin de conseguir más alumnos. Estas escuelas compiten exitosamente con las escuelas públicas, porque la propaganda sinarquista trata de hacer aparecer que las escuelas sinarquistas son muy superiores a las escuelas públicas y ofrecen enseñanza religiosa, mientras que las escuelas públicas no".
En un informe confidencial de inteligencia fechado el 30 de marzo de 1942, Braman señala: "El papel de la Iglesia en la Unión Sinarquista, a la fecha, ha sido muy sospechoso. Se sabe desde hace mucho que los sacerdotes de la localidad ofrecen listas de `nombres' recomendados para ser miembros de la Unión. La Falange, que dirige el trabajo de propaganda del Eje en la Unión y su aliada secreta, Acción Nacional, ha tenido un nexo tan estrecho con el arzobispo de México y varios obispos importantes, que se ha sospechado la actividad de la Iglesia con relación a los sinarquistas".
Respecto a Salvador Abascal, Braman informa que: "Los agentes alemanes. . . han elaborado un plan para que los falangistas españoles se apoderen de la dirección efectiva de la Unión, debido al deseo de mantener las cosas sobre la base del idioma y la cultura española, para el consumo público. Abascal se ha mostrado como el 'paniaguado' ideal para líder, ya que obedecería órdenes y tiene muy buena reputación con el arzobispo de México.. . . Él se educó en el Seminario de Morelia cuando estaba de rector Luis María Martínez, actual arzobispo de todo (sic) México. Ha entablado una amistad duradera a los pies de este poderoso personaje de la Iglesia, y ha mostrado una inclinación para el trabajo político agresivo de la Iglesia".
En su informe del 31 de octubre de 1941, Braman agrega que el comité central de la Unión Nacional Sinarquista, compuesto por delegados nacionales nombrados por Abascal, incluye a René Capistrán Garza, que fuera comandante supremo de la Liga y de los cristeros. ¡Y eso que se niega histéricamente la relación entre los cristeros y la Unión Nacional Sinarquista!
Conclusión
Hoy día, Lyndon LaRouche está en el proceso de levantar un movimiento internacional de juventudes en México y en otras naciones de Iberoamérica, comprometido con los principios republicanos que encarna el preámbulo de la Constitución estadounidense. Estos principios incluyen enfáticamente la creación y defensa de Estados nacionales soberanos dedicados al bienestar general de sus poblaciones respectivas y su posteridad, que se refleje en su desarrollo cognoscitivo y económico.
Historicamente, los enemigos oligárquicos de la creación de una familia mundial de Estados nacionales soberanos en base en semejante comunidad de principios, se han desplegado para frustrar la realización de dicho orden mundial, promoviendo al mismo tiempo la anarquía y la imposición de la sinarquía. Esto es particularmente evidente en el caso de México.
Dada su proximidad a los EU y el potencial que representa México, en alianza con los EU, de ser un modelo singular para las relaciones NorteSur para el resto del mundo, ha sido blanco de los perversos sinarquistas en los últimos 200 y tantos años, como evidencian el caso de la imposición del emperador Maximiliano de Habsburgo por parte de Napoleón III, de la "guerra religiosa" armada por los jesuitas, y la creacion de una quinta columna sinarquista contra los EU controlada directamente por los nazis a través de la Falange Española.
Por tanto, el Movimiento de Juventudes Larouchista en México tiene una misión decisiva que realizar a favor de toda la humanidad: liberar a la población mexicana del yugo del sinarquismo, organizando a México y a toda Iberoamérica en respaldo a la campaña presidencial de LaRouche, así como Benito Juárez respaldo los esfuerzos de Abraham Lincoln contra la Confederación esclavista estadounidense aliada a Maximiliano.
Como hemos visto, la creación de un bloque "latinoamericano" contra los EU fue un plan de la Falange nazi. En contraste, la única política fructífera en Iberoamérica hoy día, es la pelea por cambiar a los EU apoyando al único candidato presidencial comprometido a revivir la política anticolonial de Lincoln y Roosevelt hacia Iberoamérica y el resto del sector en vías de desarrollo.
A ese fin, es necesario rechazar tanto a los seudocatólicos buckleyitas de la derecha como a los jacobinos de la izquierda. Pero sobre todo, es necesario derrotar a quienes manejan las cuerdas, que operan en el dominio complejo invisible de la historia universal.

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[1] Ésta y otras citas que aparecen a lo largo de este artículo, son traducidas del inglés.
[2] Ibíd.
[3] Esta misma cuestión está vigente de nuevo hoy día. En 1938, durante la presidencia de Lázaro Cárdenas, el Gobierno mexicano procedió a nacionalizar el petróleo mexicano. Hoy día, la presión viene de los EU otra vez, para desnacionalizar la industria y privatizar el petróleo. Prácticamente al unísono, de nuevo se hacen esfuerzos para encender la llama del conflicto religioso. El 12 de junio, el hijo de Jean Meyer, Lorenzo Meyer, escribió un artículo en el diario Reforma, donde afirma que el conflicto entre la Iglesia y el Estado que condujo a una "guerra civil abierta y brutal" en México varias veces en el pasado, está vigente de nuevo.

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